27 de enero de 2015 21:37

Los Dhruv arrastran 6 años de problemas

En el barrio Tereré, en Tena, la gente comentó a este Diario detalles del  accidente. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

En el barrio Tereré, en Tena, la gente comentó a este Diario detalles del accidente. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Diego Bravo
Javier Ortega

El helicóptero Dhruv cayó en una planta de tratamiento de aguas residuales que se construye en el barrio Tereré, en el Tena (Napo). El estruendo asustó a los obreros y vecinos.

Reportes oficiales revelaron que la aeronave despegó desde el Centro de Operaciones Sectorial 2 para viajar a Guayaquil.
Los pilotos Andrés Dávalos y Hernán Soberón, de 35 y 38 años, y los mecánicos Ángel Moreno (38) y Henry Toapanta (35) resultaron heridos.

En la tarde, este Diario llegó a la zona del siniestro. Un grupo de militares acordonó el lugar y analizó lo que pudo haber sucedido. Los testigos también relataron lo que vieron. “Estaba soldando y, de pronto, sentí un viento más fuerte sobre mi cabeza y un ruido extraño. Luego me percaté que la aeronave se acercaba con dirección a la planta y salí corriendo. El helicóptero curvó, descendió en baja velocidad y se chocó de frente contra el riachuelo”, contó Stalin Chávez de 29 años.

Luego se escuchó el impacto del fuselaje contra el piso. Pasaron 20 segundos y decenas de militares bajaron a auxiliar a los cuatro tripulantes de la nave. El aparato emanaba humo blanco y llegaron los bomberos.

Los uniformados alcanzaron a rescatar a los pilotos y, tres minutos después, el Dhruv explotó. En la zona del accidente se formó una llama de siete metros. Poco a poco, los bomberos controlaron la situación.

Es el cuarto Dhruv que cae a tierra en los últimos 6 años. Ecuador compró en el 2008 siete de esos aparatos a la empresa india Hindustan Aeronautics Limited (HAL). De hecho, tras la adquisición, la Fuerza Aérea Ecuatoriana está entre los “principales clientes internacionales” de esa compañía.
Pilotos de Malasia, Tailandia, Surinam, Namibia y Vietnam también utilizan naves HAL.

No obstante, la calidad de los Dhruv se puso en entredicho desde que se suscribió el contrato entre esa empresa y el Ministerio de Defensa, el 5 de agosto de 2008.

Las críticas se encendieron un año después. El 27 de octubre de 2009 se accidentó la primera aeronave india. Fue durante una ceremonia militar en el exaeropuerto de Quito.

Ese hecho permitió detectar las irregularidades que hubo en la compra de esos aparatos.

El contrato 2008-d-006 señala que la adquisición se la concretó durante el período de emergencia que decretó el actual Gobierno a la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Javier Ponce, como titular de la Secretaría de Defensa en aquella época, avaló la transacción.

En ese negocio la firma india HAL se adjudicó un contrato por USD 45,2 millones. Ecuador hizo un primer pago de USD 30 millones. El anticipo se entregó pese a que la FAE y Defensa conocieron que algunas partes de las aeronaves no cumplían las especificaciones técnicas del contrato.

La Comisión de Recepción de Helicópteros Dhruv estableció que tres de los cinco aparatos que llegaron al país, tenían motores y hélices fabricadas en 2007. En el contrato se exigía que fueran de 2008.

Tampoco contaban con sistema de separador de partículas de aire ni con visores nocturnos de última generación. Y se identificó que el sistema de alerta de aproximación a tierra no funcionaba correctamente.

Además, no tenían las certificaciones FAR y JAR. Las dos licencias de seguridad de vuelo son emitidas por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (EE.UU.).

Una semana después de la caída del primer Dhruv, Ponce convocó a la prensa al Ministerio de Defensa. Allí admitió que “hubo contradicción entre lo técnico y lo legal” en la compra de las siete aeronaves.

En noviembre, en una entrevista con EL COMERCIO, Ponce aseguró que pese a los incumplimientos del contrato, estos “no eran indispensables para las operaciones de los helicópteros”. Y agregó que se detectó “una debilidad de la FAE para preparar los contratos. No creo que sea un error de una persona, pero sí es un tema de estructura de la institución que hay que mejorarlo”.

Pese a estos hechos, en enero del 2010, la Junta Investigadora de Accidentes (JIA) concluyó que el percance del 2009 ocurrió por una falla humana.

Oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana analizaron lo que pudo haber sucedido. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana analizaron lo que pudo haber sucedido. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

En el informe se determinó que el copiloto de la aeronave realizó “un viraje de más de 45 grados, límite máximo de giro para helicópteros”. El documento final señaló que luego de revisar la caja negra de la nave se determinó que el copiloto fue el culpable del accidente.

El 22 de febrero del 2014, otra aeronave india cayó en Chimborazo. Tres militares murieron. Ese mismo día se conformó una JIA para analizar las causas del accidente, pero hasta ahora la FAE no ha divulgado qué fue lo que ocurrió.

Ayer, 27 de enero del 2015, una nueva junta se integró para analizar la caída del cuarto Dhruv. Los militares recabaron los primeros indicios.

Entrevistaron a los obreros y les tomaron fotos. No accedieron a hablar con este Diario.

En la zona, decenas de moradores se agolparon en los alrededores del lugar en donde ocurrió el percance y este fue cercado con cintas amarillas con la palabra “peligro”. Soldados de la FAE, armados con fusiles, resguardaron el lugar.

“Estaba adentro (de la construcción) cuando nos pidieron que salgamos pronto porque comenzó a salir humo negro de la nave. Después se escuchó una fuerte explosión”, relataba uno de los empleados que trabajan en la planta.

En la noche, Daniel Sandoval, director médico del Hospital José María Velasco Ibarra de Tena, dijo que a la casa de salud también llegó un quinto militar, identificado como Byron Tarco, de 25 años. Él estaba cerca del helipuerto cuando ocurrió el accidente y se acercó para ayudar a sus compañeros.

“Los pacientes llegaron estables, sin embargo, presentaban signos de asfixia por la inhalación de gases tóxicos del combustible. Llegaron con quemaduras de primer grado”.

El uniformado que presentaba la quemadura más grande era Moreno con heridas en la espalda y glúteos. Él, Toapanta y Dávalos fueron trasladados a Quito para un chequeo más riguroso. Oficiales de la FAE los visitaron.

En contexto
En el último mes, dos helicópteros Dhruv se accidentaron en territorio ecuatoriano. Uno en Chongón, cerca de Guayaquil y otro ayer, en el barrio Tereré, en Tena (Napo). La Fuerza Aérea Ecuatoriana conformó una junta para investigar este incidente.

 

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