11 de agosto de 2016 00:00

El jefe del Ejército pidió archivar cambios al Issfa si no hay consenso

Los oficiales se pararon y aplaudieron al comandante del Ejército; el ministro Ricardo Patiño permaneció sentado. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Los oficiales se pararon y aplaudieron al comandante del Ejército; el ministro Ricardo Patiño permaneció sentado. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Fernando Medina y
Ana María Carvajal (I)

La petición fue pública. El jefe del Ejército, Luis Castro, se dirigió a la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, y le solicitó que el proyecto de reformas al Issfa (seguro militar) sea “revisado, consensuado y manejado técnicamente”.

Este pronunciamiento lo realizó frente a sus tropas, en el Campo de Marte de la Escuela Militar Eloy Alfaro, donde se llevó a cabo la ceremonia por los 207 años del Primer Grito de la Independencia.

El oficial, quien minutos antes había ascendido de general de Brigada a general de División, pidió a Rivadeneira que de no cumplirse con los principios mencionados, el proyecto que fuera presentado por el Ejecutivo sea archivado.

Los oficiales que estaban sentados con sus esposas en la tribuna se pusieron de pie y aplaudieron prolongadamente a su comandante.
Esta escena se repitió cuando el general Castro recordó la operación que realizaron los soldados el 30 de septiembre del 2010, cuando se produjo la insubordinación policial.

“Me resulta paradójico que quienes defendimos y rescatamos la democracia el 30-S, ahora seamos observados y afectados a nuestros derechos concedidos y que tanto hemos cuidado”, dijo el oficial. Ese día, él condujo el rescate del presidente Rafael Correa del Hospital de la Policía.

Además, justificó su petición por “el bienestar de la institución y para que la seguridad nacional no se vea afectada debido a una masiva y prematura salida” de los soldados.

A la ceremonia militar fueron invitados el presidente Correa y el vicepresidente Jorge Glas. Sin embargo, ninguno asistió. En su lugar estuvo el ministro de Defensa, Ricardo Patiño, quien tras el discurso del Comandante del Ejército tomó la palabra. En su intervención felicitó a Castro y a otros cuatro generales que fueron ascendidos. Uno por uno resaltó los cargos que han ocupado dentro de las FF.AA.

En el caso del general Castro, dijo que fue jefe del servicio de protección del Presidente de la República. En la reciente sabatina, el Primer Mandatario se refirió al jefe del Ejército como un amigo. “Lucho Castro fue el que comandó el rescate el 30 de septiembre”. Y señaló que “él es testigo de primera línea de lo que se vivió ahí”.
En esa ocasión el Presidente también habló de las reformas que planteó al Issfa e Isspol e indicó que las propuestas fueron analizadas con los comandantes de FF.AA. y Policía.


Pese a esto, el Comandante del Ejército dejó en claro que los soldados no se deben a “ninguna tendencia política”.

El pedido del oficial ocurrió días después de que el ministro Patiño descartara la asistencia del Alto Mando a la Asamblea para dar sus observaciones del proyecto de reformas.

Patiño habló de la Revolución Ciudadana ante los militares, topó otra vez el tema de la igualdad y aseguró que se consiguió el acceso libre a la Escuela de Oficiales.

En su discurso repitió que anteriormente los altos costos de las pensiones impedían que jóvenes de bajos recursos accedan a esa formación y que “la seguridad social debe ser derecho de todos”.

En dos ocasiones se escuchó el aplauso de la tropa que estaba a un lado de la tribuna. Los oficiales solo lo escuchaban. Y siguió: “No es posible que en este tiempo de la historia (existan uniformados) con montos inmensos de retiro, mientras que otras personas no tienen esos beneficios”.

Estuvo 44 minutos frente al micrófono y al retirarse un mensaje final: “Al Estado le corresponde armonizar una seguridad social en donde todos estemos incluidos y todos podamos recibir el beneficio de una vida digna en nuestra época activa y también pasiva”.

Saludó a la tropa y se despidió sin responder al pedido de Castro. Más bien, por la tarde en la Asamblea continuaron los debates de las reformas.

Patiño debía comparecer a la Comisión legislativa, pero no lo hizo. Llegó un técnico.

Los actos políticos

En la mañana no hubo discursos. El vicepresidente Jorge Glas colocó una ofrenda floral al pie del monumento de la Independencia y se fue. Lo mismo hicieron las autoridades que lo acompañaron, entre ellas Gabriela Rivadeneira.

Fue una ceremonia corta en la que los Granaderos de Tarqui rindieron homenaje a los próceres de la Independencia desde las 08:00. Alrededor del mediodía se hizo otro homenaje, pero al pie del monumento de Eugenio Espejo.

Estuvo a cargo de los líderes del Acuerdo Nacional por el Cambio, coordinado por el general Paco Moncayo. Asistieron sus precandidatos: Lourdes Tibán, Enrique Ayala Mora y Lenin Hurtado, entre otros.

Moncayo fue aplaudido por la gente que participó. Él se refirió a la situación económica del país. Dijo que hay medidas que se han tomado “desesperadamente” porque ya no saben cómo obtener recursos.

El Gobierno de Estados Unidos también envió un mensaje al Ecuador. El secretario de Estado, John Kerry, extendió una felicitación en nombre del presidente Barack Obama. “La amistad que une a nuestros dos países es de larga duración y por ello mi país se afligió y conmocionó por el devastador terremoto que sacudió la costa norte del Ecuador”.

Con miras al futuro, agregó Kerry, mi país espera impulsar nuestra firme relación económica, nuestra cooperación en seguridad y temas policiales y nuestros sólidos vínculos de pueblo a pueblo. “Cada año, más estadounidenses viajan al Ecuador y los intercambios educativos continúan creciendo en ambas direcciones”.

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