3 de noviembre de 2015 00:00

Cuenca, cantera de la revolución ciudadana

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Redacción Cuenca
(I)
cuenca@elcomercio.com

La capital azuaya jugó un papel destacado en la primera candidatura a la Presidencia de Rafael Correa. Grupos de docentes y líderes estudiantiles de las universidades de Cuenca y Azuay, principalmente, dieron su espaldarazo a la consolidación del Movimiento País.

Pero no solo fueron ellos sino también políticos, sectores sociales y profesionales, algunos se separaron con el tiempo. Casi una década después, cinco cuencanos lideran los ministerios de Defensa, del Interior, Electricidad y Recursos Renovables, Trabajo e Inclusión Económica y Social y otros dos dirigen el Servicio de Rentas Internas.

Los poderes Legislativo, Electoral, Participación Ciudadana y Control Social tienen en sus cargos representativos a otros cuatro nacidos en esa ciudad.

El gobernador del Azuay, Leonardo Berrezueta, quien fue secretario particular de Correa, perdió la cuenta del número de cuencanos que ocupan los viceministerios, subsecretarías, altos cargos o asesorías.

Para él, el Mandatario valora sus capacidades y no cree que sea una recompensa por el apoyo que recibió el Movimiento País en los procesos electorales. Por ejemplo, la totalidad de asambleístas provinciales (cinco) son de ese partido. El único revés electoral fue en febrero del 2014 cuando Paúl Granda perdió la Alcaldía de Cuenca y María Caridad Vázquez, la Prefectura del Azuay.

Sobre la supuesta existencia del denominado Grupo de Cuenca, el exviceministro de Salud David Acurio lo niega. Dice que la presencia de azuayos en el Ejecutivo se mantiene por la capacidad política, técnica y trabajo. Dice que hay “camaradería”: son de una ciudad en la que se conocen desde antes de la Revolución. Pero “la responsabilidad se prioriza. No son un bloque, pero hay elementos comunes que nos dan la dinámica de trabajo. Lo que pasa es que ahora son visibles”.

La viceprefecta azuaya, Cecilia Alvarado, del desaparecido movimiento Ruptura, recuerda los inicios del Alianza País y el apoyo que logró en Cuenca porque proponía “tesis en favor de los gobiernos autónomos, algo con lo que los cuencanos nos identificamos. Luego se dio el resquebrajamiento”.

El movimiento Acuerdo Progresista, liderado por Granda, y Ruptura, por ella y su hermana Rosana, dieron su apoyo como estudiantes universitarios o como recién egresados.

En el caso de la Universidad de Cuenca, particularmente, en la Facultad de Economía, Alberto Acosta fue el nexo con los catedráticos como Fernando Carvajal, quien recuerda que Correa no era conocido en el Austro. Apareció como un aspirante a la Presidencia que procedía de la vida académica. Lo apoyaron porque no había otra opción de izquierda. “Luego surgieron otros grupos en Cuenca que se sumaron a la participación política-electoral, que no tenían nada que ver con la universidad”.

De la Universidad de Cuenca salieron funcionarios como Carlos Marx Carrasco, Lorena Escudero, Guadalupe Larriva... Otras figuras como Doris Soliz y Betty Tola estaban ligadas con el trabajo social en organizaciones no gubernamentales. Fernando Cordero también dio su respaldo con su movimiento Nueva Ciudad, que buscaba un candidato único de izquierda para la Presidencia.

El caso del poder Judicial es distinto. Tres cuencanas integran la Sala de la Familia, Niñez, Adolescencia y Adolescentes Infractores de la Corte Nacional. El azuayo Iván Saquicela, quien es conjuez de ese poder del Estado, dice que el prestigio que ganaron al manejar la oralidad en los procesos penales dio una ventaja a los abogados de la capital azuaya, porque este sistema luego se aplicó en el resto del Ecuador.

Para el asambleísta del oficialismo, Oswaldo Larriva, contar con funcionarios de alto rango en el Gobierno no ha significado un tratamiento prioritario para Cuenca y la provincia.

El sociólogo Fernando Carvajal apunta que los tiempos han cambiado para País y que ya no son fuerza en la provincia. Han tenido autoridades que se salieron del movimiento, como la concejala Ruth Caldas. Pero el gobernador Leonardo Berrezueta minimiza esas separaciones y asegura que en el último año se han fortalecido por el ingreso de más adherentes.

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