19 de mayo de 2015 17:19

El claxon de un Trole se usa hasta 42 veces en el trayecto El Recreo-La Y

Desde el interior de las unidades es común ver a peatones cruzar corriendo, a ciclistas y a conductores de vehículos particulares utilizando la ruta como atajo. Foto: Mayra Pacheco/ EL COMERCIO.

Desde el interior de las unidades es común ver a peatones cruzar corriendo, a ciclistas y a conductores de vehículos particulares utilizando la ruta como atajo. Foto: Mayra Pacheco/ EL COMERCIO.

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Mayra Pacheco

Los 18 metros de largo de los trolebuses o articulados parecen insuficientes para 'marcar territorio' en Quito. A pesar de circular por un carril exclusivo, los conductores de estas unidades recurren a otros mecanismos para advertir de su presencia a los otros usuarios de la vía.

En un recorrido realizado el martes 19 de mayo del 2015 en unidades del transporte metropolitano (Trole, Ecovía y Corredor Central Norte) se constató que los conductores de estos buses toman sus propias medidas para evitar posibles accidentes en el carril exclusivo.

Desde el interior de las unidades es común ver a peatones cruzar corriendo, a ciclistas y a conductores de vehículos particulares utilizando la ruta como atajo para evitar la congestión vehicular de los carriles convencionales.

El Código Orgánico Integral Penal (COIP) establece multas de USD 35,40 y tres puntos menos a la licencia de conducir a quienes invadan las vías preferenciales del transporte público.
Para reducir la invasión de estos carriles, los conductores de las unidades optan por pitar de manera recurrente. Por ejemplo, Harry Tinajero, conductor del Trolebús, accionó el claxon 42 veces entre El Recreo, en el sur, y La Y, en el norte de Quito. Los tramos más conflictivos se registraron en el Centro Histórico.

Cuando las unidades pasan la Plaza de Santo Domingo y se incorporan a la calle Flores, en sentido sur-norte, deben sortear a los conductores de los vehículos que circulan por la vía preferencial. Al llegar a la calle Manabí, el sonido del pito es más persistente. Hay transeúntes que cruzan de la Plaza del Teatro al andén del trole o viceversa, sin precaución.

Inés Cazares, usuaria del Trole, menciona que el uso excesivo de la bocina es molestoso, aunque reconoce que hay personas que no respetan el carril exclusivo. “Son malas costumbres. Se requiere campañas de educación y control”.

Para Tinajero, quien tiene 10 años de experiencia al volante de estas unidades, esta situación es usual en el corredor. En su criterio, entre Chimbacalle y El Ejido el carril “no es 100% exclusivo, se debe compartir con otros usuarios, eso obliga a estar más atento”.

En los costados norte y sur del mismo corredor la vía preferencial está delimitada con bordillos de cemento de 25 centímetros de alto, que impiden el ingreso de otros automóviles. Todo el carril exclusivo del Trole, entre Quitumbe, en el sur, y La Y, en el norte, tiene 18,5 kilómetros.

En el lado oriental de Quito, los usuarios de la Ecovía viven una situación parecida, aunque la invasión en ese carril exclusivo es menor. Este 19 de mayo se identificaron seis sitios conflictivos: La Marín, La Alameda, intersección con la calle Whymper, acceso a la Interoceánica, intersección con la Portugal e intersección con la Naciones Unidas. En esos sitios, los peatones cruzaron por lugares no permitidos y los conductores bloquean la vía preferencial. Por estos motivos, el chofer de la unidad D005 de la Ecovía accionó la bocina en cinco ocasiones, en su recorrido entre La Marín, en el centro, y la Estación Río Coca, en el norte.

La multa por usar de manera reiterada la bocina es USD 17,70 y 1,5 puntos menos a licencia de conducir, según el COIP. Pero Roberto Cisneros, conductor de la Ecovía, recurre a este mecanismo como medida de prevención. Así trata de impedir que se invada el carril preferencial. “Si la vía estuviese expedita, el servicio fuese mejor”, dice.

En los carriles exclusivos del Corredor Central Norte, en el occidente de Quito, esta situación se presenta con menos frecuencia. Los conductores del Metrobús y los pasajeros se pueden movilizar con más facilidad. Ahí casi no se escucha el claxon.

Luis Guerra, chofer, dice que la invasión del carril exclusivo se produce solo con autorización de los agentes civiles. Cada mañana, durante las horas pico, se habilita el paso a los conductores de vehículos particulares para evitar el trancón entre la Base Aérea y La Florida.

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