30 de November de 2009 00:00

Ahora hay más conciencia sobre la protección de los bienes patrimoniales

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Quito fue la primera ciudad del país en ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esto ocurrió  el 8 de septiembre de 1978, pero fue el 27 de julio de 1979 cuando el director general de dicha organización, Amadou Mathar M’Bow, llegó hasta Quito y  dio oficialmente ese reconocimiento mundial a la capital ecuatoriana.

Desde allí, el país volvió más los ojos a sus tesoros culturales. Este Diario acogió esa necesidad de difundir las riquezas arquitectónicas y, desde entonces, ha publicado una variedad de notas sobre nuestro legado, sus riesgos, cuidado y rehabilitación.

La importancia de los bienes materiales también ha quedado en evidencia con su lamentable deterioro o destrucción. Por ejemplo, los incendios registrados en el Teatro Bolívar (1999) o la iglesia de La Compañía (1996) o el robo del Cristo Resucitado de Caspicara (1999) alertaron a las autoridades sobre el cuidado de esas reliquias.

Ahora, al rescate y rehabilitación del legado material se suma la importancia del patrimonio inmaterial, como la danza, la gastronomía, costumbres, que forman parte de  la identidad de una nación.

En diciembre de 2007, el Gobierno decretó la emergencia del patrimonio cultural, hecho inédito en la historia del país. Toda esa realidad se ha visto reflejada en las páginas de EL COMERCIO, que en la actualidad muestra un espacio semanal sobre esa temática.

El testimonio de aquellos días

Carlos Pallares Sevilla. Arquitecto y ex director del Fondo de Salvamento

‘La prensa resalta el valor de todo el patrimonio’

Redacción Cultura
 
La información pública es lo que reorienta al funcionario público. Si no la hubiera  podría hacer lo que quisiera, pero cuando existe se establecen los equilibrios y las precauciones correspondientes.

La información, aunque  perjudique al funcionario, es un elemento que a la larga le da mucho apoyo. Esto,  porque le permite corregir errores, rumbos, además de orientarse hacia lo que debería ser la aceptación colectiva.

En materia de patrimonio, la prensa ha apoyado a resaltar el valor de los bienes patrimoniales, a través de su difusión. Cuando era director del Fondo del Salvamento, con EL COMERCIO hicimos  fascículos sobre el 10 de Agosto, del Quito patrimonial,  del ferrocarril y otro de la Revolución Quiteña.

Todos esos fascículos fueron distribuidos gracias a  un acuerdo y convenio con el periódico. En el último, EL COMERCIO apoyó su producción y  circuló en agosto de este año.
Esto, sin duda, es el mecanismo más eficiente para difundir un bien patrimonial, especialmente si es inmaterial.

Por ejemplo, la rehabilitación del antiguo Hospital Militar se ve, pero el patrimonio intangible se  comunica solo a través de este tipo de mecanismos y este Diario  en concreto nos ha ayudado enormemente.

Pero también nos ha ayudado en la recuperación del patrimonio material. En las páginas de este Diario se ha informado sobre la restauración. 

Por ejemplo, esas infografías que publicó el periódico sobre los ex hospitales Eugenio Espejo y Militar. No solo fue una información, también se incluyeron otros valores que permiten al ciudadano comprender el fenómeno espacial y arquitectónico que recuperamos.

En el caso del antiguo Hospital Militar hubo un seguimiento del caso y se presentaron reportajes sucesivos.

Primero pretendíamos que se entregara el hospital para su restauración, pero hubo un desafortunado decreto, por el cual se daba el edificio a la Fraternidad Carcelaria, para que allí se realizaran talleres para los presos.

Pero los reos con quienes trabajaban eran 11 y el antiguo hospital  tiene casi una hectárea de edificación. Era algo absolutamente desproporcionado.

Hubo una oposición por parte de la población, que se vio reflejada e informada a través de la prensa. Más tarde, en el gobierno de Gutiérrez, se pretendió entregar al párroco de la Basílica para que allí se hiciera una universidad. Eso, a cambio de que él organizara un comité electoral para el candidato a Alcalde, a favor de  Lucio Gutiérrez. Eso se hizo público.

Luego tuvimos el tropiezo de las familias que vivían ahí, que después se fueron a sus casas. Todo es un proceso que permitió que haya una conciencia colectiva sobre el estado de ese bien patrimonial, gracias a la información de la prensa.

También la declaratoria de Quito como ciudad Patrimonio de la Humanidad pasaba al principio desaparecida. Después tuvo  cada vez más importancia. Hay más conciencia colectiva sobre  la importancia de los bienes patrimoniales. Y esa conciencia se refleja en la información de la prensa.

Otro ejemplo es el hospicio San Lázaro, aunque no ha habido la suficiente contundencia. Sigue funcionando (en el Centro), a pesar de que fue vendido a la Municipalidad hace más de 19 años y el Ministerio de Salud no lo ha entregado.

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