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En Ecuador, mujeres aplauden despenalización de aborto por violación y recuerdan el camino recorrido y lo que falta

Este 28 de abril del 2021 varias organizaciones coparon los alrededores de la Corte Constitucional, en Quito, desde las 08:00. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Este 28 de abril del 2021 varias organizaciones coparon los alrededores de la Corte Constitucional, en Quito, desde las 08:00. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Este 28 de abril del 2021 varias organizaciones coparon los alrededores de la Corte Constitucional, en Quito, desde las 08:00. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Hace un año y siete meses, el 17 de septiembre del 2019, Virginia Gómez de la Torre recuerda que lloraba. “Lloré de rabia frente a la Asamblea Nacional, pero ahora (miércoles 28 de abril del 2021), he llorado de felicidad. Siempre pensé que era posible que se despenalice el aborto por violación en Ecuador”.

La médica y más reconocida figura del activismo a favor del aborto en el país apunta que su lucha empezó al menos tres décadas atrás. Ella no ha olvidado una entrevista televisiva, en la que defendió su posición públicamente. Entonces su hija Camila tenía tres meses de edad, ahora cumplió ya 30 años.

“Despenalizar el aborto por violación era para nosotras algo tan básico y demostrable. Ha sido un horror que las niñas y las mujeres sean obligadas a parir hijos de sus violadores. Yo sinceramente pensé en la Asamblea Nacional respondería, pero tiene una composición de personas muy diferentes. He visto que la Corte Constitucional este día actuó como un organismo técnico, que debe interpretar leyes y derechos”, comenta la noche de este miércoles 28 de abril del 2021 se queda en la historia nacional.

El Legislativo negó la despenalización del aborto para víctimas de violación y en casos de incesto, estupro o inseminación no consentida con 65 votos a favor de la propuesta, 59 en contra y seis abstenciones, en el debate de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), en el 2019.

Entonces se planteaba reformar el COIP, específicamente en su artículo 150, que permite el aborto en casos de violación a una mujer con discapacidad mental y en caso de que el embarazo ponga en riesgo la vida de la mujer.

Pese a que entonces no fue posible despenalizar, la médica y activista Virginia Gómez de la Torre, representante de Fundación Desafío, asegura: “no tuve dudas de que iba a pasar. Tenía que ser hoy (pensó esta mañana y lo habló con este Diario); estamos en un momento en que de algún modo se alinearon los astros, en una transición política. Realmente hubiera sido más difícil, que ocurra una vez posesionado el nuevo presidente de la República, Guillermo Lasso”.

¿Ahora qué sigue? Virginia Gómez de la Torre señala que viene la operativización de lo aprobado por la Corte Constitucional. El camino -adelanta- no es sencillo, ya que ahora este derecho debe concretarse con una prestación del servicio, necesitamos que se trabaje en unos protocolos para las casas de salud.

“Ahora el tema es que las mujeres en sus historias clínicas deben hacerse cargo, con sus testimonios, con firma de responsabilidad, de que fueron violadas, para que la prestación del servicio se concrete. Por supuesto sirve la declaración de la mujer de que fue violada. No entiendo las dudas, no conocen lo que viven las mujeres violadas, están destrozadas, humilladas. La violación trae la sensación de vergüenza, el cuerpo fue invadido por un delincuente que la somete. Eso genera horror, todo eso se logra combatir con gran trabajo psicológico. Quienes creen que se utilizará la figura de la violación para abortar no saben de lo que hablan. Es terrible que se afirme que ‘todas dirán que han sido violadas’. A las víctimas no les gusta, no les interesa que la gente se entere de lo que han vivido”.

Organizaciones se ubicaron afuera de la Corte Constitucional con carteles y música de tambores. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Y sobre esa posibilidad de que den a luz y luego sus hijos sean parte de procesos de adopción, ¿qué opina? Es mentira, sostiene, que las mujeres tenemos un chip de madres. “No es que así seamos violadas, podemos aceptar la maternidad, por un instinto con el que nacemos”.

Este día, varias organizaciones coparon los alrededores de la Corte Constitucional, en Quito, desde las 08:00. La sesión era a las 10:00 y a esa hora se convocó a un pañuelazo verde, como la ‘marea verde‘, que recorre la región. Hubo carteles y música de tambores durante la jornada. Incluso enfrentamiento por agresiones de grupos pro vida, que también acudieron al lugar. Luego de conocerse la resolución, favorable a despenalizar el aborto, se vio abrazos y llanto.

“Estamos muy contentas al saber que la Corte reconoció que era inconstitucional penalizar a las mujeres y niñas y a toda persona con capacidad de gestar que deciden interrumpir el embarazo producto de violación. Las mujeres organizadas creemos que es un día histórico porque hoy deja de ser legal la tortura, la maternidad forzada para víctimas de violencia sexual y es un gran logro histórico, fruto del trabajo de todas las mujeres integrantes del movimiento feminista. La lucha ha sido diversa, llena de baile, alegría”, dijo Ana Cristina Vera, de Surkuna, movimiento de Mujeres de El Oro, Lunita Lunera, Cedhu, entre otras.

Para esta abogada, que trabaja con víctimas de violación y familiares de víctimas de feminicidio, es también histórico que el fallo haya contado con siete votos de un pleno de nueve (dos votos salvados). “Esperamos la notificación para ver efectivamente cómo fue y hacer un análisis más pormenorizado. Pero ya es una realidad, hay que avanzar a que puedan acceder a procesos reparatorios, pues ya les será posible tomar la decisión frente a un embarazo producto de violencia sexual. La Corte cambió la historia, dijo sí a derechos, dijo que le importan proyectos de vida de niñas y mujeres”.

Por su lado, Sybel Martínez, de Rescate Escolar y vicepresidenta del Consejo Protección Derechos Quito, también es una fecha histórica. “Al fin despenalizamos el dolor y el sufrimiento en Ecuador. Las cifras de violencia sexual en contra de niños son altas. Hemos sido capaces de darles una opción, no obligarles más, para que en sus tránsitos más violentos y desgarrados decidan si maternar o no; lo que para ellos el día y la noche, una diferencia, para que puedan continuar con sus proyectos de vida. Es un avance enorme, creo que por fin hemos concurrido a favor de niñas y mujeres de este país, y también hemos logrado entender que no puede haber discrimen en este tema, el mismo dolor y sufrimiento tiene una mujer violada con discapacidad, que las demás; finalmente son violadas y la Corte supo entender, poniéndose un ratito en los zapatos de esos cuerpos agredidos. Han respondido con humanidad frente a la tortura, dolor y sufrimiento”.

El Foro por la Salud Pública señaló que “era urgente y era lo mínimo, porque las sobrevivientes de violencia sexual deben poder decidir abortar sin verse en riesgo de ser encarceladas o de recurrir a abortos inseguros en la clandestinidad. A la soledad y a la vergüenza del aborto clandestino no volveremos más. Ya torturaron a niñas, adolescentes, mujeres adultas y personas con capacidad de abortar obligándolas a maternar. Y conocemos la crueldad de la Asamblea Nacional y de la Presidencia. Nos merecemos este fallo, las sobrevivientes de violencia sexual tenemos derecho a una vida libre, digna, a no morir por abortos inseguros, a una vida en libertad, y a no ser encarceladas por decidir qué es lo mejor para nuestras vidas. Tenemos derecho a decidir si queremos ser madres y cuándo. Nos merecemos que sea ley. Este es un comienzo para construir las libertades que han intentado arrebatarnos. Les toca reparar el daño causado generación, tras generación”.

Fundación Desafío recuerda que en el 2008 se intentó incluso eliminar el derecho al aborto terapéutico. “No lo lograron en el 2013, cuando en la elaboración del nuevo Código Penal desde el Ejecutivo se impidió este avance básico para la vida de las mujeres y en el 2018-2019, cuando la propuesta de despenalización no pasó, a pesar de tener votos. El movimiento de mujeres no ha claudicado y no lo haremos en el camino de la utopía de lograr que en el Ecuador seamos libres plenamente, pudiendo decidir sobre nuestro destino reproductivo en cualquier circunstancia”.

Este 28 de abril, la Corte Constitucional resolvió en torno a siete demandas de inconstitucionalidad planteadas por organizaciones feministas, de derechos humanos y Defensoría del Pueblo.