El secreto de los pinzones vampiro de las islas Galápagos está en su saliva

Una bacteria presente en la saliva del ave le permite hacer una herida en su huésped sin dolor. Foto: Cortesía Jaime Chaves/ San Francisco State University

Una bacteria presente en la saliva del ave le permite hacer una herida en su huésped sin dolor. Foto: Cortesía Jaime Chaves/ San Francisco State University

Una bacteria presente en la saliva del ave le permite hacer una herida en su huésped sin dolor. Foto: Cortesía Jaime Chaves/ San Francisco State University

En Galápagos habita la única especie de aves en el mundo que, además de alimentarse de sangre, se encarga de realizar las heridas en otros animales vivos para extraer el líquido. El pinzón vampiro es un claro ejemplo de la evolución en las islas. Ha desarrollado características que lo diferencian del resto de pinzones y que lo asemejan con los murciélagos.

Birgit Fessl, investigadora de la Fundación Charles Darwin, explica que estas aves utilizan su pico largo y puntiagudo para llegar a la base de las plumas de otras especies, hacer un hoyo y obtener su sangre. En África hay registro de otras aves que tienen esta dieta, pero la diferencia es que aprovechan las heridas hechas previamente por garrapatas u otros insectos para absorber su alimento.

Jaime Chaves, profesor en San Francisco State University de California y profesor visitante e investigador de la Universidad San Francisco de Quito, cuenta que la sangre es una opción para estos animales durante la época seca.

En la temporada húmeda, los pinzones vampiro consumen principalmente insectos y semillas, que se vuelven escasos cuando cambia el clima. Esto ha llevado a que la especie busque la sangre de los piqueros enmascarados y de los de patas rojas para sobrevivir, sobre todo durante la época seca.

Estas aves no matan a sus víctimas ni tampoco consumen sus cuerpos cuando han muerto. Fessl dice que su actitud se asemeja a la de los parásitos, que causan el daño suficiente para asegurar obtener alimento sin perjudicar excesivamente al huésped.

Los pinzones vampiro, por lo general, atacan a los piqueros vivos en grupos de tres o cuatro. Estos se suben en la espalda del ave más grande y empiezan a picotearla hasta provocar las heridas y obtener la sangre. Otros pinzones observan la escena, aprenden cómo hacer los hoyos y aguardan su turno para subirse al piquero.

Estos comportamientos han despertado la curiosidad de los investigadores. Chaves cuenta que, junto con especialistas de las universidades CalTech, UMiami, Occidental College, U Cambridge, UC Davis y del Galapagos Science Center, se han realizado estudios sobre las bacterias que permiten a los pinzones vampiro alimentarse de sangre.

Lo primero que encontraron es que estos animales tienen bacterias muy diferentes a las que están en las otras 17 especies de pinzones, pero algunas son similares a las que viven en las aves carroñeras. Tras este resultado, el segundo paso fue comparar su organismo con el de otras especies que se alimentan solo de sangre como los murciélagos vampiro.

Chaves explica que algunas bacterias están en ambos animales, pero las fuso bacterias, que son las que diferencian a estos pinzones del resto de aves de su grupo, no están en los murciélagos vampiro. Por otro lado, aunque las bacterias de los dos son distintas, estas tienen la misma función.

Ahora, los investigadores buscan resolver otras incógnitas sobre cómo llegaron estas bacterias a Galápagos o si existen proteínas en la saliva de los pinzones vampiro que sean similares a las de los murciélagos. Estos últimos tienen anestésicos y analgésicos en su saliva, por lo tanto, sus presas no se dan cuenta cuando están extrayendo su sangre.

El pinzón vampiro es un ejemplo de los procesos de evolución que viven estos animales bajo condiciones especiales. La especie es endémica de las islas Darwin y Wolf, que se encuentran en el norte del archipiélago. Esto significa que son los únicos lugares en el planeta donde se puede ver a estos animales. Cualquier disturbio en su hábitat podría llevarlos a la extinción.