26 de septiembre de 2018 00:05

Un ‘dealer’ protagoniza la película ‘Ecuatorian Shetta’

‘Ecuatorian Shetta’ participó en el Work in Progress de Bolivia Lab y el Festival de la Orquídea. El ‘soundrack’ fue creado por la banda Hombre Pez. Fotos: Cortesía Ecuatorian Shetta.

‘Ecuatorian Shetta’ participó en el Work in Progress de Bolivia Lab y el Festival de la Orquídea. El ‘soundrack’ fue creado por la banda Hombre Pez. Fotos: Cortesía Ecuatorian Shetta.

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Fernando Criollo
Redactor (I)
fcriollo@elcomercio.com

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Daniel Varela Sánchez está consciente de la polémica que puede acarrear y los prejuicios que giran alrededor del consumo de cannabis, pero aún así tomó el riesgo de abordar el tema en su ópera prima, que se estrena en cines con el título de ‘Ecuatorian Shetta’.

El cineasta ecuatoriano pone en escena la vida de un hombre que se dedica al microtráfico de marihuana, conocido también como ‘dealer’, y sus peripecias en las calles de Quito.

Al contrario de las corrientes dramáticas del realismo sucio del cine latinoamericano, o el tinte épico de las narconovelas, el director decide tomar un camino distinto en el que va adosando el drama a la comedia.

Ahí es donde aparece Baltasar, el excéntrico personaje interpretado por Gabriel Granja, que recorre las calles de la ciudad entregando las dosis de marihuana que solicitan sus clientes. Cuando se queda sin cosecha, recurre a un par de ancianos que le ofrecen una variedad exclusiva conocida como Ecuatorian Shetta, pero las cosas se complican con la llegada de su hija Catalina (Manuela Gutiérrez).

“Me pareció interesante conocer los diferentes usos que se le da a la marihuana”, dice el director sobre un tema y una cultura en la que ha estado involucrado y que sirvió como base para escribir la historia mientras cursaba una Maestría en guion, en Barcelona, España, hace seis años.

La producción arrancó en el 2014, cuando que fue beneficiado con el Fondo de Fomento Cinematográfico del entonces Consejo de Cinematografía, para producciones de bajo presupuesto. Para completar el financiamiento se recurrió a una serie de eventos para recaudar fondos.

El director admite que no fue fácil conseguir inversionistas para una película con una temática como la descrita.

Bajo ese esquema de trabajo, Varela escogió un elenco mixto entre actores profesionales e intérpretes naturales, con el que asegura haber conseguido un balance entre realismo y dramatismo.

Con un equipo que no superaba las 25 personas incluido el elenco, la película se grabó en 17 días, en distintos sectores de Quito y Canoa, con un presupuesto de USD 55 000.

La película se estrenará este viernes en salas de Multicines, Cinemark, Supercines y Mis Cines en Quito y Supercines, en Guayaquil.

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