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Una tigrillo preñada recupera abandona las jaulas y retorna a su hábitat

La oncilla bebé tiene ceguera irreversible y no podrá ser liberada en su hábitat natural. Cortesía Andrés Ortega

La oncilla bebé tiene ceguera irreversible y no podrá ser liberada en su hábitat natural. Cortesía Andrés Ortega

La hembra tigrillo fue encontrada en una jaula en una vivienda ubicada en el noroccidente de Pichincha. Cortesía Andrés Ortega

Un margay fue liberado el pasado marzo del 2020 en su hábitat natural, tras ser hallado en una vivienda en el noroccidente de Pichincha. Al momento de su rescate, esta hembra tigrillo estaba en una jaula, donde habría sido encerrada por una persona de la zona. Lo que no imaginaban sus rescatistas en ese momento es que no solo estaban ayudando a este felino, sino también a su cría que aún estaba en su interior.

Tras la alerta de que este animal estaba en una propiedad en Nanegal, los policías de la Unidad de Protección del Medio Ambiente empezaron a buscarlo y finalmente encontraron el lugar.

Andrés Ortega, director de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad UTE, quien también acudió al rescate, cuenta que la persona que tenía a la hembra tigrillo en la jaula declaró que esta había matado a algunas de sus gallinas en el pasado. En esa ocasión, este hombre la habría atrapado y liberado en otra zona, pero estaba seguro de que el animal había vuelto esta vez en busca de las aves.

Los especialistas trasladaron a la tigrillo hasta la clínica All Pets, en Quito. Allí la examinaron para descartar enfermedades infecciosas y le realizaron pruebas de sangre para evaluar su estado de salud. Los resultados demostraron que el animal estaba sano, pero al momento de hacerle el chequeo general, se percataron de que algo estaba ocurriendo en su organismo.

Ortega cuenta que sus glándulas mamarias estaban hinchadas, por lo que posiblemente estaba dando de lactar. Para determinar qué estaba pasando, decidieron realizarle una ecografía. De repente, los latidos del corazón del bebé se empezaron a escuchar.

Su hígado, riñones e intestinos ya estaban formados y su cuerpo cubría gran parte del abdomen de la madre. Esta situación obligó a los especialistas a acelerar el proceso de liberación para que el bebé tigrillo nazca en su hábitat.

Al día siguiente, ya recuperada de la anestesia, la madre fue liberada en una reserva en el noroccidente de Quito. Esta es una zona protegida y alejada de las comunidades humanas, donde los especialistas esperan que pueda tener a su cría sin problemas.

En este caso, el animal pudo recuperar su libertad, pero generalmente esto no ocurre con las víctimas de tráfico, tenencia ilegal o conflictos con los humanos.

Oncilla sufrió un derrame cerebral y perdió la vista
Dos meses antes del rescate del margay, Ortega atendió el caso de una oncilla bebé. Esta es una de las tres especies de tigrillo que habitan en el país y la más pequeña. El animal llegó a Quito desde Misahualli. Allí, había permanecido durante 21 días con una persona que dijo haberla rescatado de un ataque de perros.

Ortega cuenta que, cuando fue hallada por el personal del Ministerio del Ambiente y Agua, tenía una herida llena de gusanos de mosca. Al llegar a la Clínica S.O.S Veterinaria, le realizaron diversas pruebas para saber si tenía sida, leucemia viral felina, distemper o toxoplasma.

La oncilla bebé tiene ceguera irreversible y no podrá ser liberada en su hábitat natural. Cortesía Andrés Ortega

También le llevaron a Pet Tomography y Cardiomedicc para, mediante una ecocardiografía, descartar problemas cardíacos y le realizaron una tomografía completa de columna vertebral y de cerebro.

“La tigrillo tenía todo”, dice el veterinario. La toxoplasmosis había provocado una hidrocefalia que lesionó su corteza cerebral y se cree que esto le causó una ceguera irreversible. En estas condiciones la hembra tigrillo no podía ser liberada. Tras su recuperación, fue trasladada a un albergue en Tena.

El animal necesita cuidados permanentes y ayuda para encontrar su comida. Ortega dice que la enfermedad de esta oncilla se relaciona con el contacto que tuvo con los humanos y con los animales de compañía, como perros y gatos.