Antonio Rodríguez Vicéns

Las sociedades estúpidas

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Martes 31 de julio 2012
31 de July de 2012 00:01

El filósofo español José Antonio Marina, en su ensayo ‘La inteligencia fracasada’, hace un original y controversial análisis de la inteligencia y la estupidez. No se olvida de preguntar ¿por qué nuestra especie se empecina en caer repetidamente en las mismas equivocaciones? y nos plantea la necesidad de “hacer una inversión de toda la historia, porque una parte de lo que consideramos glorioso es indecente”. Nos invita a escribir “una crónica de la estupidez, que nos deje a todos estupefactos y arrepentidos, como quien descubre que había sido estafador y estafado al mismo tiempo”. “Si la inteligencia es nuestra salvación, la estupidez es nuestra gran amenaza”, sentencia.

El principal objetivo de la inteligencia es la felicidad y, por tanto, “todos sus fracasos tienen que ver con la desdicha”. Como la inteligencia no siempre “consigue realizar bien su función”, Marina nos habla de inteligencias dañadas e inteligencias fracasadas. En las inteligencias dañadas el problema está en el origen. Nos da un ejemplo. “Un niño al que se le ha inoculado el odio va a sufrir un desajuste permanente en su vida. Es una inteligencia dañada”. En cambio, las inteligencias fracasadas, sin graves deficiencias en su origen, son las que “equivocaron su camino, perdieron el rumbo o se dejaron ir a la deriva”. “Una persona muy inteligente -resume- puede usar su inteligencia estúpidamente. Esta es la esencia del fracaso, la gran paradoja de la inteligencia…”

Según Marina, junto a la inteligencia personal está la inteligencia social o comunitaria. ¿En qué consiste? Es “una tupida red de interacciones entre sujetos inteligentes. Cada uno aporta sus capacidades y saberes, y resulta enriquecido o empobrecido por su relación con los demás”. Una de sus creaciones fundamentales, luego de una larga lucha contra la tiranía del Estado y en defensa de los derechos personales, es la idea de libertad. Afirma que las sociedades que impiden “desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera”, o toleran la limitación a las libertades, no son inteligentes.

El concepto de inteligencia social lo lleva a diferenciar entre sociedades inteligentes y sociedades estúpidas. ¿Cuáles son las sociedades estúpidas? “Son aquellas en que las creencias vigentes, los modos de resolver conflictos, los sistemas de evaluación y los modos de vida disminuyen las posibilidades de las inteligencias privadas”. Significan un doloroso fracaso de la inteligencia. “¿Qué fue el régimen nazi o el régimen soviético, qué fueron las mil paradas triunfales, si no una terrible estupidez? La glorificación de una raza, de una nación, de un partido, el afán de poder, la obnubilación colectiva, esa pedante seriedad, ese engolamiento feroz y ridículo, la cascada del horror, deberían tratarse como un fracaso de la inteligencia”.