Miguel Rivadeneira

¡Pobre institucionalidad!

valore
Descrición
Indignado 5
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 2
Contento 39
Lunes 21 de diciembre 2020

Lo ocurridoen este proceso electoral es una demostración del porqué de la desconfianza en los organismos electorales.Resultaría ilegal e inconstitucional, según juristas y expertos, cambiar el calendario electoral en medio camino para favorecer a candidatos y actores políticos que quieren entrar por la ventana, sin cumplir a su debido tiempo lo que otros candidatos lo hicieran. Eso determina la resolución del Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que a rajatabla quiere que se aplique. Curiosamente, esa idea propugnan aquellos golpistas y sentenciados por corrupción que desde octubre del 2019 buscan el caos y la confusión.

El problema se ha profundizado por la decisión de la justicia electoral, que genera más inseguridad jurídica, prevalidos del argumento legal de que sus fallos son de última instancia. Las disposiciones legales y reglamentarias deben ser aplicadas para todos y dentro de los plazos. Todas las organizaciones políticas son iguales ante la ley y no se puede imponer que mientras unos candidatos cumplieran con los requisitos, haya otros que gocen de prerrogativas porque no hicieron elecciones internas ni participaron en primarias ni concurrieron a aceptar sus postulaciones.

Según expertos y juristas serios, el dictamen del TCE resulta imposible de aplicar en este proceso en marcha. Por sobre los plazos legales vigentes, dispone que se realice el proceso de elección de primarias, aceptación de candidaturas, un nuevo tiempo para que inicien las inscripciones y se califiquen candidaturas. Cómo puede disponer que el CNE resuelva los nuevos plazos cuando aquellos están establecidos en el Código. La sentencia del 30 de octubre, respecto a las medidas de reparación integral, no puede tener efecto retroactivo, ni modificar plazos establecidos constitucional y legalmente, lo que afectaría al proceso electoral, al resto de candidaturas y a la democracia misma, causando inestabilidad y zozobra.

En lugar de buscar soluciones a través del diálogo entre los organismos electorales y la aplicación de las normas, ¿a qué juega el TCE? ¿No está contribuyendo al caos y la confusión? ¿Quieren que se altere el calendario que inicialmente se opusieron? Quieren destituir a vocales del CNE por sobre las disposiciones vigentes reformadas (art. 270) a tan poco tiempo de los comicios?
Sospechosamente, el TCE revivió movimientos políticos que habían sido eliminados de los registros electorales, en una contribución para la proliferación de unas 280 organizaciones, la mayoría que solo sirve como empresas electoreras. Por ello se genera desconfianza en las instituciones y el ciudadano común vive un desencanto y pregunta: ¿porqué imponen candidatos procesados por corrupción y con grilletes? ¿Porqué quieren imponer a candidatos de última hora? ¿A quiénes quieren beneficiar y perjudicar?