Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Sábado 14 de enero 2012
14 de January de 2012 00:01

1. ¿Cuánto impacta en la economía el alza del salario. Cuáles son los sectores que pueden verse perjudicados. Puede bajar la tasa de empleo?

Una de las lecciones dolorosas de la crisis europea está vinculada con el mal manejo de la política laboral, dentro de la cual los salarios tienen un rol influyente, aunque no exclusivo. ¿Qué pasó? Mantuvieron durante muchos años una visión de inmutabilidad de su proceso de crecimiento y esplendor. Creyeron que el mundo nunca cambiaría y la aparente abundancia sería eterna. Así construyeron la política salarial, desvinculada de la productividad, lejana de la competitividad. Las consecuencias aparatosas son conocidas. Ahora no saben cómo desmontar una política de bienestar convertida en un lastre social.

Por ese camino puede deambular la política salarial del Ecuador. Como los mercados internacionales han sido generosos con los intereses nacionales, los beneficios han permitido sostener actividades, no todas por supuesto, poco previsivas con el cuidado de la eficiencia y competitividad. El día en el cual cambien esas condiciones, la viabilidad de algunas actividades de exportación puede estar en riesgo. De hecho, la ausencia de una política económica internacional abierta ya pone interrogantes en la estructura productiva actual.

Para las actividades cuyo mercado es el nacional, el mal manejo de los salarios las pone en desventaja frente a sus competidores externos que encuentran un nicho de explotación nuevo. Ante eso, el Gobierno manipula los aranceles, como lo ha hecho desde el inicio del actual Régimen, para proteger las actividades ineficientes y trasladar el costo a los consumidores.

De otra parte, esta forma de fijar los salarios contradice la realidad de un sistema social tremendamente injusto, en el cual los incentivos para la eliminación del subempleo y desempleo que representa el 50% del mercado laboral cada día son más marginales o inexistentes.

Me explico. Si los aumentos salariales rebasan la inflación, no toman en cuenta la productividad ni la competitividad de las empresas, es obvio que las decisiones empresariales buscarán minimizar el uso de la mano de obra, darle dentro de lo posible un papel secundario, lo cual visto dentro de la dinámica del mercado laboral produce una contracción de la demanda de mano de obra formal y una profundización del subempleo. Hay un efecto de desplazamiento.

Y si no, miren las cifras oficiales, con datos a septiembre de este año -los últimos reportados-, en tres años y nueve meses de Gobierno se crearon apenas 130 000 puestos de trabajo. De ellos, 107 000 fueron para empleados públicos y 23 000 privados. ¡Y hay más de dos millones de subempleados!

Otro ejemplo que con seguridad se profundizará está dado con la homologación salarial de las empleadas domésticas. Ahora hay 20 000 menos de las registradas en diciembre del 2007. ¿Puede una familia de clase media pagar esos salarios, con todos los recargos sociales? En algunos casos, no. Y para estar bien claros en el análisis, aquí no se discute la justicia de la decisión sino el efecto pernicioso que trae consigo.

2. ¿Es alta una inflación del 4,41% en dólares o es manejable, como afecta en el consumo -que parece alto- en el Ecuador?

La inflación es del 5,4%, la más alta desde el 2008 y muy distante de la alcanzada en el año 2004, cuando no llegó al 2%. En cualquier régimen económico la inflación es un fenómeno destructor de equidad y bienestar. Peor bajo un régimen de dolarización que exige mayor rigurosidad en el comportamiento de los precios para precautelar la aptitud económica y por ende social y política de una sociedad.

Bajo esas premisas el resultado es malo, cae en un rango de advertencia, podríamos decir de semáforo amarillo, sobre la salud futura de la economía. El diferencial negativo con la conducta de los precios en los países con los cuales mantenemos relaciones comerciales cercena los márgenes de beneficio de las actividades nacionales e incluso los pueden invalidar.

El problema del consumo podría radicarse en los grupos informales, que al no tener una revisión generosa de los salarios están desprotegidos y pierden capacidad de compra, con lo cual el tema de la distribución del ingreso se agudiza. Para aquellos que vieron reajustado su salario, el efecto ya fue asimilado.

3. ¿Qué implica que Brasil sea la sexta economía mundial?

Primero es un motivo de orgullo para la región. Segundo, es la confirmación de que las políticas económicas ortodoxas dan resultados, ofrecen solución a los problemas. Tercero, que la vieja teoría de las economías periféricas sin horizonte es una visión superada. Cuarto, que la combinación de democracia, mercado y estado regulador es una formula insuperable.

4. ¿Conviene o no al país una relación abierta con Mercosur o es preferible explorar otros mercados?

No. En ningún caso las relaciones económicas internacionales deben partir de un modelo de apertura indiscriminada. Debe ser producto de una vocación calculada de aprovechamiento de las oportunidades externas en un marco balanceado de concesiones recíprocas debidamente valoradas.

Con el Mercosur ya lo tenemos. Hay acuerdos puntuales con Brasil, Argentina de apertura recíproca. Por lo tanto las posibilidades de profundizar las relaciones, si bien puede existir alguna opción, me parece que son marginales.

5. ¿Cómo ve el 2012 en términos de la economía mundial. La recesión en Europa, la crisis norteamericana, la incidencia de China y el Mercado del pacífico, qué implicaciones pueden existir en Ecuador?

Es un tema complejo pero podemos resumirlo señalando que la incertidumbre es alta. La crisis iniciada en el 2008 no termina, ni lo hará en este año. En algunas regiones o países se ha superado la etapa más delicada, como en EE.UU., en donde se visualiza una recuperación lenta, mientras Europa está sumida en un laberinto de decisiones complejas para superar el cuestionamiento sobre el futuro del euro.

China no da señales claras de su situación. Hay indicios de desaceleración, pero no se siente que llegue a un nivel que ponga serios interrogantes sobre su fortaleza.

Los mercados internacionales siguen muy sensibles. La situación política de Oriente Medio es un tanto precaria y con ello el abastecimiento de energía no luce muy prometedor.