Walter Spurrier

Combustibles, al tapete

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Martes 31 de julio 2018


Las autoridades insistentemente mencionan la ineficiencia del subsidio a los combustibles; le incomoda recibir un subsidio del Estado cuando tanquea, reconoce el Ministro Martínez, aunque para este diario reconoció que aún no se ha tomado ninguna decisión.

Es el momento de someter a una revisión integral la política hacia los combustibles. Las autoridades han subido los precios de los combustibles de uso industrial, pero para el transporte en años recientes sólo para la gasolina súper.

Subsidio es la diferencia entre lo que paga el Estado por combustibles importados, y lo que recupera de su venta en terminal. El subsidio varía según los precios internacionales, promedia USD 2 mil millones anuales.

El año pasado el Ecuador consumió 87 millones de barriles de derivados del petróleo, de los que 49 millones fueron importados. El resto es de producción interna; el Estado los vende a un precio menor al que podría exportar: también en esto pierde ingresos.

Petroecuador importa combustibles de alto octanaje para mezclar con los combustibles que arrojan nuestras refinerías, que son de bajísima calidad. Aún así, los combustibles que expende son de inferior calidad, deterioran los motores. Debe adoptarse una política que culmine en una substancial reducción del subsidio, pero en compensación entregar combustibles de norma internacional.

Sería aconsejable que el combustible se ofrezca al mismo precio para todo transporte o uso residencial, para evitar desvíos. Si se quiere compensar al transporte público o a los más necesitados, que se utilicen otros mecanismos. El gobierno podría disponer alzas moderadas de precio. Por ejemplo, de USD 0,25 anuales el galón de diésel y gasolina, y el equivalente para el gas, hasta llegar a precios internacionales. Los consumidores tendrían que ajustar sus presupuestos, también moderar el consumo. Pero no es un alza traumática.

Con USD 0,25 en combustibles para el transporte y gas la recaudación se incrementaría en USD 600 millones. Al cabo de un par de alzas, la gasolina súper ya no tendría subsidio: en EE.UU. la gasolina Premium para mayorista está en USD 2,19. En pocos años, la extra tampoco tendría subsidio. Tomaría más tiempo para el diésel y mucho más para el gas. Simultáneamente, debería liberarse la importación y comercialización de combustibles. Los empresarios construirían instalaciones para importar y vender a usuarios no subsidiados. Cuando el precio interno alcance al internacional, podrían abandonarse los precios políticos. Para competir, Petroecuador tendría que mejorar la calidad de su producto e importar a precios menores. Si no lo hace, para cuando ya no haya subsidio tendría que salir del negocio de combustibles y sólo exportar crudo. El problema del subsidio a combustibles quedaría superado.