Vicente Albornoz Guarderas

Permiso, subo...

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Domingo 12 de agosto 2018

El gobierno está sin plata. Necesita generar más ingresos y una manera de hacerlo es subiendo los precios de los combustibles. Y una manera de no hacerlo es pidiendo permiso antes de subirlos.

Si pedir permiso para subir los precios de los combustibles es una manera casi segura de fracasar en el intento ¿por qué lo hacen?

En números redondos, este año se nos van a ir unos USD 3.000 millones en subsidios a los combustibles. El número exacto es imposible de predecir, porque el monto total depende del precio del petróleo en el resto del 2018.

Del total del subsidio, bastante más de la mitad se irá al diesel (55%), y el resto se dividirá en partes similares entre el subsidio al gas y a las gasolinas. En la gasolina súper sólo se irá el 4%.

Calcular el subsidio no es fácil. Los datos presentados aquí, del Observatorio de Energía y Minas, son el resultado de responder la siguiente pregunta: ¿En cuánto hubieran subido los ingresos del gobierno si los combustibles se hubieran vendido a precios internacionales? y es el mejor cálculo que se puede hacer dado que no se dispone de balances detallados de Petroecuador, de los oleoductos y de las refinerías.

Pero más allá de la precisión del cálculo, es evidente que USD 3.000 millones es una cantidad enorme de dinero con la que todos los ecuatorianos subsidiamos a los que consumimos gasolina, diésel o gas. Y la desaparición de los subsidios no sólo que le dará más ingresos al gobierno sino que sincerará la economía, esfumará el contrabando hacia los países vecinos y desincentivará el consumo de algo que contamina y genera CO2.

¿Por qué el gobierno no ha subido los combustibles? Pues por miedo a la reacción política y para no darle una bandera de lucha a la oposición. Por eso es que en el pasado, los gobiernos (cuando estaban desesperados por ingresos), lo que hacían era sorprendernos a todos, y el día menos pensado, subían los precios. Y después buscaban la manera de minimizar el costo político, pero claro, siempre con el factor sorpresa a su favor.

Pero este gobierno es distinto. Importantes funcionarios han aparecido en medios de comunicación avisando que están discutiendo el tema. Y con eso perdieron el factor sorpresa y, posiblemente, perdieron la posibilidad real de reducir los subsidios.

Es difícil encontrar una razón por la cual un ministro, que sufre de una aguda escasez de recursos, pone en riesgo una medida que puede ser clave en un momento de desesperación extrema.

Hay varias posibles explicaciones. La más probable es que se trate de un intento de convencer al mismísimo Presidente de los méritos de la medida. Mala señal que para convencer al Presidente hayan tenido que desperdiciar el momento.