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El fútbol está en crisis

El Campeonato Nacional, lamentablemente, empieza con malos augurios por dos hechos que deberían invitar a una profunda reflexión en la dirigencia y en la afición.

El primero es el divorcio entre los clubes grandes y la Ecuafútbol, por el tema de los derechos de televisión de la temporada 2013. El presidente de la entidad, Luis Chiriboga, realizó una maniobra bien calculada en lo táctico (se impuso en la votación) y quizás en lo financiero, pero no en el costo político. Lo que menos necesita el fútbol ecuatoriano es un líder que pierda la legitimidad ante los clubes. Esto debe acabar ya.

El segundo asunto es más difícil de atender: la violencia está incontrolable. El horror vivido en los alrededores del Atahualpa y luego en los graderíos, en un amistoso entre Liga y D. Quito, es un nuevo aviso de la descomposición que agobia a nuestro balompié, cada vez menos romántico y más peligroso. Qué pena.

El porqué de la crisis

No hay dudas. Las cifras son claras y hablan por sí mismas. Ecuador no solo está en crisis sino que ha entrado en recesión.

Esto se aprecia en la caída de los principales componentes del Producto Interno Bruto (PIB). Datos del Banco Central, correspondientes al segundo semestre de 2009, muestran un saldo negativo en consumo de familias (-0,96%), Gobierno (-0,03%), inversiones en bienes de capital (-0,73%), exportaciones (-0,02%), importaciones (-2,74%).

Esto no es  eventual o fortuito. La caída del PIB tiene una tendencia negativa desde el último trimestre de 2008 (-0,25%) y los dos primeros trimestres de 2009 (-1,31% y -0,26%).

¿Qué pasó? ¿Cuáles han sido las causas para que la situación económica se haya agudizado? En primer lugar, vivimos los efectos de la crisis financiera internacional. Es lo que analistas internacionales anunciaban: crisis de la demanda en los mercados de destino, disminución de exportaciones, reducción de la inversión extranjera y del crédito, así como también de las remesas.

En segundo lugar, más que los efectos de la crisis,  uno de los principales problemas tiene que ver con la manera de enfrentarla y las decisiones que se tomen. Y en este punto, el principal responsable es el Gobierno.

¿Cómo nos explicamos que Brasil y Perú estén saliendo airosos de los efectos de la crisis internacional y el Ecuador no?  La receta keynesiana, mal entendida por este Gobierno, se ha reducido a aumentar el gasto público de manera antitécnica y desproporcionada. Si el aumento del gasto público tiene un efecto multiplicador en la economía, ¿por qué ha existido una caída en componentes como el consumo de los hogares, manufactura, agricultura y comercio?

No podemos decir que el precio del petróleo nos ha afectado. Al contrario, se ha mantenido alto y estable. Aunque las exportaciones de flores, cacao, camarón, atún, etc., se han reducido, me pregunto: ¿qué se ha hecho para fortalecer  esos sectores? ¿Qué se ha hecho para buscar nuevos mercados? ¿Cuánto hemos exportado a Irán, por ejemplo?

¡Qué decir del tema crediticio! ¿Ha servido  fijar políticamente las tasas de interés?  ¿Es aceptable tener un índice de intermediación financiera del -1,63%?
¿Y en inversión? Todo crecimiento económico y generación de empleo depende de este factor. Si ha habido un clima de ataque contra el sector privado, endurecimiento de leyes y poca seguridad jurídica, ¿qué podemos esperar? En conclusión, la recesión que vive el Ecuador tiene responsables. Ojalá sean lo suficientemente serios para aceptar los errores y hacer los correctivos, aunque sea pedir “peras al olmo”.