Lamentable

Es verdaderamente lamentable la inasistencia nacional al encuentro de presidentes en Colombia, la comunidad internacional está saturada de posiciones extremistas que no traen ningún beneficio a la relaciones multinacionales, existen ámbitos para enfocar las desavenencias entre gobiernos, hay canales diplomáticos para presentar los ‘impasses’ existentes, y canales diplomáticos para elevar las protestas pertinentes.

Lo del actual Gobierno no es nada nuevo, la búsqueda de notoriedad mediante posiciones antagónicas solo hablan de la falta de coherencia política entre el país y la mayoría de la comunidad internacional. Un aparente clima de confrontación y protesta que busca notoriedad para los protagonistas de las aparentes desavenencias, por otro lado -no menos importante- está el asunto de las negociaciones comerciales con la Unión Europea y las preferencias arancelarias con Estados Unidos, temas a los que no se ha dado la difusión mediática correspondiente a la magnitud de dichos temas, el asunto de la presencia de irregulares en la frontera norte y la amenaza a la seguridad interna tampoco ha recibido la difusión pertinente, seguramente por ser un asunto de seguridad interna y externa. Hay numerosos aspectos del acontecer nacional que no llevan mayor cobertura informativa, como el silencio referente a la valija diplomática, el problema de la migración ilegal y trata de personas, el monto real de la cuenta del tesoro nacional, las demandas pendientes contra el Estado a escala local e internacional, las implicaciones de la futura Ley de Comunicación, y la situación de las inundaciones que creo tienen mayor importancia que la asistencia o no a un encuentro de importancia regional donde dentro del país hay problemas apremiantes de las libertades individuales y colectivas sin resolver.

¿Lamentable?

He leído estupefacto el reportaje sobre las opiniones que el Dr. Correa ha hecho nuevamente sobre Lucía Morett, a quien ha catalogado de víctima en el bombardeo de Angostura. No concibo cómo puede dirigir el destino del país una mentalidad tan absurda,  sobre todo por el riesgo que implica. Ha dicho entre otras maravillas, salvo que haya error en el reportaje: “Ecuador es un Estado de derecho (…) en este caso talvez un poco lamentablemente”.

Haciendo una abstracción del caso Morett, quien se dio el lujo al menos de abusar de la visa concedida y fugó aceleradamente del país con el beneplácito del Fiscal General y del Poder Eduardo Jiménez E.

Ejecutivo, asunto en el cual sí transgredió la separación de funciones y no esperó al pronunciamiento del juez competente, el meollo es tratar de entender ¿por qué para Correa puede ser lamentable que exista derecho en el país? ¿Es que la ley estorba en este caso? Y en extensión, el peregrino análisis puede repetirse para otros casos en que le resulte lamentable el Estado de Derecho.

¡No señor Presidente! Usted fue elegido para gobernar un país bajo el imperio de una Constitución y leyes vigentes. Si esas regulan el accionar de los ciudadanos en función de proteger al individuo y la comunidad en general, de cualquier acto libertino o delincuencial que atente contra los derechos de los ciudadanos, no estorban.

 Y si existe alguna regulación confusa o exageradamente estricta, para eso está la Asamblea, para modificar la ley según convenga a la comunidad, no a los delincuentes, como su teoría aplicada para excarcelar a quienes hacen el trabajo de hormiga para el narcotráfico.

Proponga usted en todo caso una amnistía en la Asamblea para Lucía Morett, si tanto le apena que se la enjuicie y sentencie, proponga el cambio de los artículos que autorizan a la Función Judicial perseguir el delito que se imputa a Morett, pero no diga barbaridades.

Nunca para un Primer Mandatario puede resultar “lamentable” el Estado de Derecho, ni en el caso Morett ni en ningún otro. Es por medio de la ley que se puede resolver cualquier situación porque se debe proteger los intereses de la comunidad, asunto que constituye su primera y mayor responsabilidad. No puede decir usted que la ley  estorba porque esa susodicha sindicada o cualquier otro individuo digno de su admiración la haya transgredido.

Lo realmente lamentable y vergonzante es que el Primer Mandatario del país se dé el lujo de hacer semejante declaración en un foro internacional. Con esto se le reconoce su doctorado en economía, pero reprueba como estadista.