12 de noviembre de 2019 00:00

Extranjeros cruzan por pasos informales

Viajeros venezolanos fueron sorprendidos por la Policía cerca del río Carchi. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

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Washington Benalcázar

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El reencuentro fue en el parque Central de Tulcán, en Carchi. Con sonrisas y abrazos, Romney, un venezolano de 18 años, se reunió el miércoles (6 de noviembre del 2019) último con su esposa, luego de cruzar de Colombia a Ecuador, escondido en un carro particular.

Un día antes, la mujer, que está embarazada, y dos amigos ingresaron al país cumpliendo el trámite en la oficina de Migración, ubicada junto al Puente de Rumichaca.

Romney cuenta que no declaró su entrada porque se le extraviaron los documentos. Eso ocurrió durante su viaje por Colombia, caminando.

Para pasar la frontera de manera irregular pagó 30 000 pesos colombianos (USD 10), al conductor de un auto particular. Reunió el dinero con la venta de caramelos, por varios días.

Desde el 26 de agosto, Ecuador exige visa como único requisito para que los ciudadanos de Venezuela puedan llegar al territorio nacional.

Esa medida redujo el ingreso formal de 2 464 migrantes venezolanos cada día por Rumichaca, en agosto del 2018, cuando podían hacerlo presentando únicamente la cédula de identidad, a 14 el mes pasado.

Pero también ha provocado que los extranjeros opten por utilizar los pasos informales que tiene la frontera. Así explica Patricia Almeida, secretaria ejecutiva del Consejo Cantonal de Derechos, que entre sus ejes de trabajo tiene la movilidad humana.

Con la expectativa de haber cruzado el límite internacional, Romney y sus allegados acomodaron varias maletas en la acera y se sentaron. Ahí el recién llegado contó detalles del periplo que tuvo que pasar.

El control a lo largo de la frontera es una tarea complicada, explica un agente de Policía, que patrulla cerca del río Carchi. Asegura que los vecinos del lugar alertan por teléfono a los propietarios de vehículos, quienes usan estos ramales, cuando hay presencia de la fuerza pública.

Según Pablo Rodríguez, comandante de Policía de la Zona 1, existe un centenar de pasos informales en la provincia. De ellos hay 26 por donde pueden circular automotores.

Se sospecha que esos ramales son utilizados por gente dedicada al paso de productos de contrabando y, en las últimas semanas, de personas.

La hipótesis sobre los supuestos casos de coyoterismo en Carchi tomó fuerza el 26 de octubre último. Ese día, un camión que circulaba por una vía secundaria en el sector de Chauchín se volcó. El sitio pertenece a la parroquia Julio Andrade de Tulcán.

En el vehículo de carga viajaban 25 ciudadanos venezolanos y un ecuatoriano, quien conducía el automotor. Se presume que los viajeros cruzaron de manera ilegal.

En un sector del trayecto, el camión chocó contra una camioneta. A causa del impacto, el primer vehículo cayó por la pendiente de un terreno.

Los 25 ocupantes resultaron heridos y fueron conducidos a una casa de salud.
Tras el accidente se abrió un proceso investigativo, para determinar si se trataba de un delito de tráfico de migrantes.

Había indicios, explica Tomás Guayasamín, director de Prevención de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes del Ministerio de Gobierno. Sin embargo, el caso se cerró, porque ninguno de los viajeros se acercó a testificar.

El tema de los pasos informales también convocó a la Mesa de Seguridad del Carchi. En una de las últimas reuniones se sugirió que se abrieran zanjas en medio de esos caminos informales, para evitar el paso de los automotores.

Edin Moreno, gobernador del Carchi, recordó que es una medida similar a una anterior que se realizó hace cuatro años, para cerrar las rutas que usaban los contrabandistas.

La parroquia Julio Andrade es uno de los sitios de llegada de los migrantes informales. La propietaria de una tienda del barrio Central comenta que arriban en camiones, autos y hasta motos, especialmente en la tarde y noche, para evitar los controles.

La noche del miércoles último, unos 60 venezolanos, que llevaban maletas, esperaban tomar un autobús rumbo a Ibarra, Quito y Guayaquil.

Uno de ellos explica que en el lado colombiano hay personas que ofrecen trasladarlos hasta Julio Andrade, para evitar las inspecciones en Tulcán, a cambio de USD 15 y 20.

La semana pasada se realizó el taller binacional denominado ‘Colombia y Ecuador unidos contra la trata de personas 2019’. La cita fue en Ipiales.
Durante las exposiciones se conoció que en el presente año hubo un solo caso de tráfico de migrantes en Carchi.

Un hombre que fue sorprendido cuando llevaba a dos venezolanas escondidas en la cajuela de su automóvil, en Rumichaca, fue juzgado y sentenciado a prisión de dos años y cuatro meses.

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