15 de noviembre de 2020 00:00

En Tulcán se teme que el hospital colapse si se reabre Rumichaca

El Hospital Luis G. Dávila, de Tulcán, no ha rebasado su capacidad de respuesta para el covid-19.

El Hospital Luis G. Dávila, de Tulcán, no ha rebasado su capacidad de respuesta para el covid-19. Foto: Cortesía Coordinación Zonal 1 de Salud

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Washington Benalcázar

La reapertura del Puente Internacional de Rumichaca, el principal paso terrestre entre Ecuador y Colombia, podría colapsar el sistema de salud del Carchi y, particularmente, del Hospital Luis Gabriel Dávila de Tulcán.

Ese temor aumenta a medida que se acerca el 2021. El mes anterior, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal recomendó al Gobierno que mantuviese cerrada la frontera al tránsito de personas este año. Con ello se busca evitar complicaciones en dicho sanatorio.

Entre las razones está que el sistema de salud local es gratuito para los ecuatorianos y extranjeros. En Colombia, en cambio, hay un esquema de seguridad social, con recursos públicos y privados. Pero si un ciudadano no está asegurado tiene que pagar la prestación de salud.

Eso vuelve atractivo a nuestro sistema, explica Andrés Puetate, gerente del Hospital Luis Gabriel Dávila.

Por esa razón, no se descarta la posibilidad de que si se abre el límite internacional crucen al lado ecuatorianos los vecinos, lo que pudiera saturar la red pública de salud.

El hospital de Tulcán tiene como su área de influencia el Carchi, las provincias vecinas y el sur de Colombia. Ahí se ha atendido al menos a 10 pacientes colombianos con covid-19.

Con la apertura de Rumichaca, también podría aumentar el número de personas contagiadas, pues los desplazamientos de personas y las aglomeraciones provocan la propagación del virus, según la Organización Mundial de la Salud.

El viernes último, Carchi alcanzó los 3 148 casos confirmados de covid-19 (ver gráfico). Hasta el momento, el Hospital Luis G. Dávila no ha rebasado su capacidad de atención.

La semana pasada, siete de las 25 camas para hospitalización estaban ocupadas por los pacientes con coronavirus. En la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), cuatro de las 21 camas tenían enfermos críticos.

En Carchi, el número de contagios sigue incrementándose. Uno de los factores que preocupa es la tasa de positividad, que en el caso de la ciudad de Tulcán es del 41% y no ha bajado, como se esperaba.

Entre agosto y septiembre, esa tasa bordeó el 60%. Las autoridades sanitarias consideran que para que haya cierta normalidad se debería tener una tasa menor al 10%.

Otra de las inquietudes de las autoridades del Carchi es que el Departamento de Nariño, en la frontera con Ecuador, alcanzó los 23 530 casos confirmados hasta el 12 de noviembre.

Ahí, las ciudades de Pasto e Ipiales, que estaban entre los destinos preferidos de los ecuatorianos que realizaban turismo de compras antes de la emergencia sanitaria, tienen la mayoría de infectados.
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El prefecto del Carchi, Guillermo Herrera, teme que si se abre totalmente la frontera podría haber una movilización masiva de ciudadanos de un país a otro y el riesgo aumente.

Es por eso que cree que debe darse una apertura organizada, con protocolos de bioseguridad.

Hay otras jurisdicciones del país, como Imbabura, que también podrían sentir el impacto del ingreso de personas desde Colombia.

Salomón Proaño, gerente del Hospital San Vicente de Paúl de Ibarra, considera que de darse el caso habría que hacer un análisis sobre el impacto y elaborar un plan de contingencia.

Esta casa de salud tiene un área de influencia de 500 000 habitantes, incluidos los de Imbabura, sur del Carchi y norte de Pichincha. Esta casa de salud ha atendido a pacientes con covid-19 de esas localidades.

El San Vicente de Paúl cuenta con 30 camas para hospitalización de afectados con el virus. De esas, 10 estaban utilizadas la última semana. Mientras que en la UCI, cinco de las ocho camas tenían pacientes.

La apertura de los límites de Ecuador con los países vecinos también se sentirá en el sur. Según el gobernador de El Oro, Danny Gómez, los gobiernos descentralizados que están en la frontera deben tener planes de contingencia para evitar inconvenientes, como el riesgo de contagios.

En El Oro hay nueve hospitales con 74 camas de hospitalización para pacientes leves y moderados con coronavirus. De ellas, 21 estaban ocupadas el jueves último.

El Hospital Teófilo Dávila, en la ciudad de Machala, a más de cuidados intermedios tiene una UCI con 10 camas; seis estaban en uso.

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