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Naves ilegales que llegan de México, una amenaza en Manabí

Militares ingresaron ayer al cerro de Montecristi con maquinaria pesada para instalar un radar. Foto: Cortesía

Eran las 02:00 cuando se escuchó el ruido de dos tractores en medio de las faldas del cerro Montecristi, en Manabí.

La maquinaria pesada llegó ayer, custodiada por 500 militares y 150 policías con fusiles, cascos de metal, escudos protectores y chalecos antibalas. Por pocos minutos se detuvieron ante un grupo de 15 comuneros, que desde el lunes pasado se había concentrado en esa zona para evitar el ingreso de los uniformados.

Tras una conversación, los civiles fueron retirados del sitio y las labores para construir una vía hasta la cima de la montaña comenzaron.

Estas son las primeras obras que realiza el Estado para instalar un radar y antenas de monitoreo aéreo, con el fin de detectar aeronaves relacionadas con el narcotráfico.

Esta semana se declaró a este cerro como Área Reservada Militar de Defensa. Según los informes técnicos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), la implementación de estos equipos es vital para el resguardo de Manabí y de todo el país.

De hecho, esta provincia es una de las más golpeadas por la injerencia de las mafias que se dedican al tráfico internacional de narcóticos.

Solo en el primer semestre de este año, la Policía ha confiscado 8,7 toneladas de droga en las playas, costas y zonas rurales de Manabí. Todos estos datos se han judicializado y se han entregado al Comité de Seguridad Ciudadana, que se instaló en mayo pasado. En ese organismo están autoridades de la Gobernación, Policía, Fiscalía, Corte Provincial y Fuerzas Armadas. Allí, precisamente, se han ultimado los detalles para colocar el radar y las antenas.

La información del Comité señala que el funcionamiento de los equipos podría estar listo para finales de septiembre próximo. Lo primero es abrir una carretera de 2 kilómetros de distancia hasta la cumbre.

Allí se aplanará el terreno y se implementará un campamento con oficinas tipo contenedores para los monitoreos. La idea es que desde allí se identifique la llegada de avionetas ilegales con dinero y armas.

Agentes antinarcóticos conocen que los carteles mexicanos utilizan estas aeronaves para traer el capital que mueve toda la logística para trasladar los cargamentos ilícitos. Desde el 2003 se han detectado ocho avionetas de bandera mexicana.

En poblaciones cercanas a Montecristi, la gente reconoce a los emisarios de los narcos. En Jama, por ejemplo, la gente dice que en las noches se escucha a las aeronaves aterrizar en medio de las montañas.

Días antes de esos vuelos, a las poblaciones pesqueras llegan extranjeros para ofrecer trabajo. “Campaneros, bodegueros, choferes y guardias son los puestos que ofertan, a cambio les pagan entre USD 300, USD 400 y USD 500”, dice un poblador.

La Policía tiene información de que los narcos reclutan a algunas personas para evitar el paso de los militares. Los agentes dicen que en la última semana desconocidos llegaron a poblaciones o comunas cercanas al cerro, entregaron víveres e instalaron una antena de Internet, para que les mantengan al tanto de los movimientos que realizan los soldados.

“La gente de estas comunas vive con las justas y de la noche a la mañana aparecen estos equipos y estas ayudas”, relató ayer un oficial que participó en el operativo de desalojo.

Los militares indican que recuperar la seguridad de la provincia es vital. Por eso planifican nuevos planes para resguardar las costas.

Esto ocurre, porque en los últimos meses los envíos de droga se han intensificado incluso por el mar. Hace 20 días, la Armada decomisó dos toneladas frente a Manta y en Cojimíes.

Los Guardacostas detectaron que la carga era transportada en lanchas rumbo a Centroamérica y hacia Estados Unidos. Tres personas fueron detenidas.

En junio pasado, en cambio, la Policía interceptó cuatro lanchas en una zona rural del Manta. Las embarcaciones trasladaban una tonelada de cocaína en dobles fondos.

Los cargamentos de alcaloides que salen de Manabí no solo han sido descubiertos en el mar. Hace siete días, la Guardia Civil de España detectó una tonelada en un contendor que llegó al puerto de Valencia.

El narcótico salió desde Manta y su envoltura tenía un sistema sofisticado, para ocultar la mercadería.
El gobernador de Manabí, Juan Francisco Núñez, señala que el tráfico de estupefacientes también ha desencadenado en la provincia un repunte en las muertes violentas.

Según las cifras del Ministerio de Gobierno, únicamente en los primeros seis meses de este año, en Manabí han sido asesinadas 106 personas. En el mismo periodo del 2020 hubo 32. La Policía fortaleció los operativos de seguridad en el último mes.

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