19 de octubre de 2019 00:00

Roque Moreira: 'En 38 años de vida militar no vi tanto odio y vandalismo'

Entrevista a Roque Moreira, excomandante de las Fuerzas Armadas. Foto: Cortesía

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Geovanny Tipanluisa

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¿Qué lecciones dejaron para las Fuerzas Armadas las protestas en contra de las medidas económicas?
Mire, hay muchos actores que no eran considerados en otras circunstancias; es decir, todo lo que conllevan las redes sociales. Los manifestantes hacían todas las coordinaciones de los actos vandálicos a través de estas plataformas.

Por otro lado, se desinformaba permanentemente. Por ejemplo, se dijo que el presidente Lenín Moreno estaba en tal o cual lugar y por eso se produjeron las amenazas a los cuarteles militares.

¿Usted dice que les tomó por sorpresa este manejo de las redes sociales? ¿No estaban preparados?
Hay que actualizar la norma y ser muy prácticos en contra de estos actos vandálicos. También había una radio que incitaba esos días.

¿Actualizar la normativa, para qué?
Tiene que haber una posibilidad para que el Estado, representado por el Gobierno u otras instituciones, pueda cortar la señal, porque en caso contrario lo que se vio es desinformación e incitación.

¿Hubo algo orquestado detrás de estas protestas?

En mis 38 años de carrera no había visto una cosa así. Han existido manifestaciones y movilizaciones hacia Quito, pero no se desarrollaban de esta forma agresiva, llena de odio, de actos vandálicos y delincuencia. Esto es admirable y estoy seguro de que se va revisar y a investigar. Otra cosa: ¿Por qué tanta ambición y deseo de tomarse la Contraloría General?

¿Por qué?
Parece que había un trofeo. Eso está a la vista, pero debe ser evidenciado, para que se sepa cuál fue el motivo para que esta gente tenga tanto interés en tomarse esa entidad.

¿Quiénes estuvieron detrás de estos hechos?

Todo es presunciones y hay que investigar, pero la desinformación, la confusión de la ciudadanía y el caos lo generaron grupos identificados con la extrema izquierda. Ellos aprovecharon toda esa preocupación expresada en grupos sociales y organizaciones indígenas, para de una forma inescrupulosa difundir rumores y mensajes alarmantes, pretendiendo generar pánico en todos.

¿Qué pasó con Inteligencia militar? ¿No alertó con anticipación el escenario que se venía?
El sistema de Inteligencia militar está en un proceso de fortalecimiento. Eso fue debilitado. No podemos desconocer lo que ocurrió en el anterior gobierno. El sistema de Inteligencia militar también fue afectado. No fue fortalecido y preparado para estos escenarios. Entonces es muy importante la reflexión que tenemos que hacer luego del evento que tuvimos. Ya no son escenarios típicos. Por eso, Inteligencia tiene que ser fortalecida en todos los aspectos. Se tiene que trabajar en una Inteligencia humana y en Inteligencia técnica. Tienen que preparar mucho al personal en todos los escenarios que se nos vienen, como en el campo cibernético.

Entonces, ¿funcionó o no Inteligencia militar en esta coyuntura?
Claro. Ahora, la principal función de la Inteligencia militar no es la parte delincuencial. Sin embargo, si tiene datos los comparte con los servicios correspondientes.

¿Con qué datos aportó Inteligencia militar en esa coyuntura violenta?
Permitió establecer, por ejemplo, la cantidad de manifestantes que iban a movilizarse. Además, se vio cómo estaban organizados, pues se identificó que unos se quedaban en su lugar de origen y otros se organizaban para llegar a la capital. Había más gente de provincias cercanas como Cotopaxi e Imbabura. Del Azuay no hubo, tampoco de la Amazonía. Se quedaron en sus lugares de destino y llegaron a Quito solo en una segunda fase de manifestaciones, pues la primera etapa fue el paro de transportistas.

¿La intención de los grupos infiltrados en esta movilización indígena fue dar un golpe de Estado?
Para mí no está identificado expresamente si fue eso, pero de acuerdo con los indicios sí nos hace pensar que existió la intención de desestabilizar el orden constituido, haciendo caer a un gobierno. Desde un principio, las FF.AA. estaban de acuerdo en no permitir aquello.

¿Por eso sugirieron que se trasladase la sede del Gobierno a Guayaquil?
La sugerencia se dio, porque con base en Inteligencia vimos cómo se desarrollaban las cosas. Entonces, ante la posibilidad de que esto se iba agravando no podíamos dejar al Presidente en el Palacio de Gobierno. Nosotros presentamos el plan de evacuación al Presidente. Lo analizó y le pedimos que nos permita sacarlo del Palacio y que él pueda continuar. Le dijimos que el mando militar estaba con el Presidente y que le íbamos a acompañar en cualquier lugar en el que se encuentre, porque él tenía las atribuciones de estar en cualquier lugar del país. Así evitábamos riesgos en el caso de que estuviera en Palacio.

¿Por qué usted fue cesado en sus funciones como jefe máximo de las FF.AA.?
El Presidente tiene toda la potestad de designar a los mandos militares. Así como tiene la potestad para designar, también tiene la potestad de cesar. En este caso, el Presidente habrá analizado y es una decisión política. Lo único que hago es acatar una decisión. Si esto es para el bien del país, lo acepto.

Ahora, grupos de DD.HH. también hablan de represión a indígenas.
Las Fuerzas Armadas tenían prohibido el uso de armas letales. Lo único que estaba autorizado es el uso de material antimotines. Las regulaciones internacionales y las normas nacionales señalan que para este tipo de manifestaciones no está permitido utilizar el armamento letal. En medio de esto, la satisfacción que me queda es que no se permitió, desde el ámbito militar, la desestabilización de la democracia y se mantuvo el orden.

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