Robos e informalidad afectan a los mercados de Quito

Alrededor del mercado de San Roque hay cuadras tomadas por el comercio informal. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Alrededor del mercado de San Roque hay cuadras tomadas por el comercio informal. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Alrededor del mercado de San Roque hay cuadras tomadas por el comercio informal. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

A pesar de que en los 56 mercados de Quito se realizan capacitaciones e inspecciones constantes para mejorar su servicio, el comercio informal, la delincuencia y consumo de drogas y alcohol afectan a su entorno. Esto es evidente en los exteriores de San Roque y San Francisco, en el Centro Histórico.

Ahora, el Municipio planea incrementar el potencial turístico, con un plan piloto de centros de abasto temáticos que comenzará en San Francisco, Santa Clara y La Floresta. La idea es convertirlos en los mercados de limpias y medicina ancestral; del mimbre, ratán y paja toquilla; y de productos orgánicos, respectivamente.

Según Fernando Pareja, director de la Agencia Distrital de Comercio, se busca transformar a los mercados -que suman 13 000 socios- en sitios temáticos, seguros y saludables.

San Francisco tiene casi 126 años de historia y cuenta con un espacio diseñado para las limpias. Pero el plan es reubicarlo en un punto destacado, explica Pareja, para que se convierta en un sitio icónico de estas prácticas tradicionales.

Geovanna Cisneros prepara jugos en San Francisco, que recibe visitas de turistas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Geovanna Cisneros trabaja en el mercado ubicado en la calle Rocafuerte y Chimborazo desde hace 30 años. Afirma que el centro de abastos -que antes estaba en la plaza de Santa Clara– ha mejorado por las capacitaciones anuales.

Por estar en el Centro Histórico, esta feria sí recibe visitas de turistas desde hace 10 años. Algunos solo pasean y otros van al patio de comidas.

Segundo Núñez, su presidente, dice que aún no les han contado sobre el proyecto, pero colaborarán. De hecho, ellos proponen aprovechar la ubicación y decorar un mirador en la terraza, para que los visitantes disfruten de la vista a la Cima de la Libertad o La Basílica.

El mercado tiene cajero automático, televisores en varios puntos, basureros para clasificar basura y otros servicios adicionales a los usuales en un mercado. Pero hay problemas afuera que afectan no solo a San Francisco sino también a San Roque, que está a dos minutos de distancia. Ambos colindan con la calle Quiroga, llena de comercio informal. En el sector hay líos de inseguridad, adicciones y mendicidad.

Paúl Benavides, administrador de San Roque, dice que tienen videovigilancia con 32 cámaras. Las monitorean desde la administración y se enlazan con la Dirección de Mercados.

Pero cree que eso no es suficiente y hacen falta más patrullajes de la Policía. Por las complejidades de San Roque, aún no está lista una estrategia para volverlo turístico. Pareja dice que se tomarán experiencias del proyecto piloto para aplicarlas luego allí y en el resto.

La Policía Nacional informa que solo en San Roque se han registrado 31 robos a personas y de accesorios de ve­hículos en lo que va del 2019. Pero hay “cifras oscuras” en zonas conflictivas como la Mariscal Sucre y Loja, la 24 de Mayo y Cumandá y el puente peatonal de la Quiroga, dice el capitán Geovanny García, jefe del Circuito Panecillo, porque hay gente que no denuncia.

En el sur, el patio de comidas del mercado de Solanda lucía desolado este lunes 1 de julio del 2019, a las 13:00. Había 10 comensales en un espacio con 22 mesas para 88 personas. Gloria Báez, quien trabaja allí desde hace 23 años, afirma que la competencia del comercio informal afecta a los mercados, incluso en días de feria, como el domingo en Solanda.

“Sería excelente que le vuelvan un atractivo turístico, pero falta que nos informen los planes. Creemos que debe haber actividad cultural para que la gente venga”, acota Báez.

El mercado de La Magdalena fue remodelado hace 13 años, cuenta Lourdes Landeta, su presidenta. Allí hay dos patios de comida pero la clientela es poca. “El negocio ha bajado, sobre todo hace un año, porque nuestra ciudad parece un mercado inmenso”.

Ella cree que muchos comerciantes autónomos podrían ser reubicados en los puestos desocupados de los mercados. Solo en el que ella dirige hay 15 espacios, pero señala que otros, como El Calzado, Quito Sur o La Mena, están casi vacíos.

Coincide con sus colegas de otros mercados en que la inseguridad los afecta y por ello en La Magdalena han puesto una alarma que accionan con códigos internos que los alertan cuando hay gente sospechosa.

Landeta espera que el alcalde Jorge Yunda se reúna con todos los representantes de mercados para armar una estrategia conjunta que los reactive.