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‘Delincuentes arrojaron un clavo ‘miguelito’ a la llanta de mi vehículo en la avenida Edmundo Carvajal’

Un desconocido arrojó un clavo ‘miguelito’ a la llanta del carro de una chica que circulaba por la av. Edmundo Carvajal.

Un desconocido arrojó un clavo ‘miguelito’ a la llanta del carro de una chica que circulaba por la av. Edmundo Carvajal.

Un desconocido arrojó un clavo ‘miguelito’ a la llanta del carro de una chica que circulaba por la av. Edmundo Carvajal. Foto: Cortesía

Momentos de pánico vivió Daniela E., la mañana del jueves 4 de febrero del 2021, mientras circulaba por la avenida Edmundo Carvajal, la cual se ubica en una zona exclusiva del noroccidente de Quito. Un hombre le arrojó un clavo ‘miguelito’ en uno de los neumáticos de su vehículo tras salir del autobanco de un centro comercial.

A continuación su testimonio:

“Salí del autobanco aproximadamente a las 11:00. Bajé por la calle Edmundo Carvajal y paré frente al semáforo ubicado junto a una panadería. De pronto, sentí algo extraño en la llanta de atrás y luego observé a un individuo, de más de 50 años, que salió corriendo por el lado posterior izquierdo de mi vehículo.

Eso me llamó mucho la atención porque él regresaba a ver a cada momento. Me preocupé porque tenía una actitud sospechosa. Soy muy intuitiva y sabía que algo malo ocurría en esos momentos.

Cuando el semáforo cambió a color verde, escuché un ruido extraño y se me hizo pesado conducir el carro. Pensé que me poncharon la llanta y de forma inmediata me comuniqué con el ECU 911 para que me envíen un patrullero. Era obvio que me iban a hacer algo y no quería estar sola. Aprovechando el tráfico me bajé a ver lo que ocurrió y en verdad desinflaron el neumático completamente, no servía para nada.

Avancé por la avenida Brasil y me quedé en una parada de bus porque el caucho estaba completamente destrozado, no podía seguir. Mientras esperaba, unos jóvenes se acercaron con las intenciones de ayudarme pero no les tomé en cuenta. Les hice un gesto para que se den cuenta que esperaba a otra persona.

Ellos se fueron corriendo y los policías llegaron en menos de cinco minutos. Cambiaron el neumático rápidamente y les expliqué lo que me pasó. Fueron muy educados conmigo y yo traté de darles algo de dinero como compensación, pero no aceptaron. Me dijeron que su misión es ayudar a la comunidad.

Les conté a mis allegados lo que ocurrió y ellos me dijeron que es una nueva modalidad de robo. A una amiga le pasó lo mismo en la av. Edmundo Carvajal. Al igual que en mi caso, ella encontró un tornillo gigante incrustado en la rueda.
La gente se solidarizó conmigo y no es el primer caso. Publiqué mi experiencia en las redes sociales y varias personas me respondieron diciéndome que esa es una práctica delictiva habitual en ese sector”.

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