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Alexandra Vela: ‘El encuentro es bueno, pero no es un fin en sí mismo’

"Debe hacerse un planteamiento que sea una utopía. Hace mucho tiempo que los ecuatorianos no tenemos un proyecto de país”. Foto: Archivo EL COMERCIO

Alexandra Vela fue jefa del Gabinete del presidente Jaime Roldós (1979-1981). Fue secretaria de la Administración de Osvaldo Hurtado (1981-1984). Ocupó la Vicepresidencia del Congreso Nacional (1996-1997). Fue parte de la veeduría ciudadana para la evaluación de jueces de la Corte Nacional.

Es abogada con estudios en la PUCP de Lima y además en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Es Decana de la Facultad de Derecho de la UDLA.

¿Cómo se lee la propuesta del encuentro en un país que está dividido?

El encuentro es un eslogan de campaña que resumió el sentimiento de la mayoría de ecuatorianos de dejar atrás una etapa en la que lo fundamental fue la diferencia, pues se llegó al máximo de que se le adjudicó a un grupo el criterio de que eran lo mejor y el resto era malo. Se generó una brecha que llegó a enfrentamientos, casi al odio. Creo que el llamado al encuentro es exactamente lo que requería el pueblo ecuatoriano.

Y, ¿es suficiente?

Me parece que es un proceso, como cuando un bebé empieza a caminar: el encuentro es el primer paso, pero para que el bebé camine debe dar otros pasos. Diría que este es un buen inicio. El segundo paso debería ser ir a una propuesta de acuerdo nacional y darle un contenido, porque el encuentro es bueno, pero no es un fin en sí mismo. El encuentro es un paso para unirnos alrededor de objetivos, ojalá de un proyecto de país.

Habría que centrarse en lo económico, entonces…

El primer consenso debería ser determinar la realidad del país, que sepamos todos y estemos de acuerdo en que tenemos un problema económico, que pasa por la situación grave de las finanzas públicas, que tenemos que priorizar gastos, qué tipo de esfuerzos vamos a hacer para generar los ingresos para superar la crisis y conseguir que los grupos más vulnerados en la crisis reciban soporte.

¿Cuál es el segundo paso?

Se requiere de una persona que lidere el proceso, que le dé un contenido al proceso y que sea capaz de convocar a los ecuatorianos efectivamente alrededor de una agenda, que defina los invitados a esta reunión y que diga cuál es el objetivo, qué tipo de acuerdos quiere… y todo esto debe hacerse alrededor de un planteamiento que sea una utopía. Hace mucho tiempo que los ecuatorianos no tenemos un proyecto de país.

¿Encuentro implica que los cuadros del anterior régimen estén en el acuerdo?

Para el acuerdo es indispensable aceptar varios supuestos. Hay que aceptar que este país es de derechos, un régimen democrático; por lo tanto, hay unas reglas que implican que si alguien quiere venir debe aceptar esos supuestos. ¿Qué quiero decir con esto? Que si un objetivo de las personas del grupo de Correa ha sido impedir o socavar cualquier gobierno que no sea el de su propia política, entonces, si quieren venir como grupo político hay que comenzar por decir que estamos de acuerdo con estas reglas. Es decir, que no vamos a entrar al diálogo para sacar una sierra y serruchar el piso en el que estamos todos. Quisiera hacer una diferencia para el tema de la unidad, entre lo que es una representación de una tienda política y sus dirigentes, y lo que es el pueblo: el elector que haya votado por la candidatura de Unes está llamado a ese encuentro. Son otra cosa los líderes políticos, pues si quieren venir al diálogo deben aceptar los supuestos de las reglas democráticas. De lo contrario, no tiene sentido estar en esta mesa si no interesa llegar a un acuerdo, si lo único que ­interesa es arrasar.

Pero el Ejecutivo no ha podido cubrir varios mandos administrativos y hay gente de esa tendencia allí.

Debe haber personas que han ingresado al servicio público en estos 14 años y que son casi exclusivamente de la misma tienda. Quisiera separar lo que significa formar parte de una agrupación política y lo que significa estar sujeto a un código de ética dentro del servicio público. Como es un Estado de derecho, el Presidente creó un Código de Ética destinado a todo servidor público. Todo el mundo sabe las reglas; y que hay sanciones, independientemente de una filiación política.

Da la impresión de que el oficialismo no tiene suficientes cuadros propios…

No lo sé. Lo que sí creo es que llegar al poder no implica que todo servidor público deba ser de tu tienda política. Los servidores públicos deben alinearse para cumplir el programa de gobierno que fue votado por el pueblo, y si tienen divergencia con el proyecto de gobierno aprobado en las urnas, entonces deben irse del servicio público. También creo que puede haber determinado tipo de acuerdos programáticos para que haya ciertos representantes de una fuerza política distinta a la del Presidente, siempre con transparencia.

¿Ecuador puede implementar el encuentro?

Creo que es absolutamente indispensable. Hemos hablado en el plano del deber ser, pero hay que partir de la realidad, y en ella muchos tienen intereses propios legítimos. El tema es cuál es el grado de cesiones que debemos hacer. Es un ejercicio en el que yo tendría algunas dudas por la experiencia reciente. Sin embargo, no quiero dejar que mis dudas no me permitan dar el paso. Debemos hacer un ejercicio de cesión, de renunciamiento para conseguir un acuerdo que permita al Ecuador salir de esta crisis.