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El voto nulo el 7 de febrero se concentró más en cuatro provincias de la Costa

La semana pasada se realizó la Asamblea de la Conaie, en la que se habló del voto nulo ideológico. Foto: Archivo: EL COMERCIO

La semana pasada se realizó la Asamblea de la Conaie, en la que se habló del voto nulo ideológico. Foto: Archivo: EL COMERCIO

La semana pasada se realizó la Asamblea de la Conaie, en la que se habló del voto nulo ideológico. Foto: Archivo: EL COMERCIO

En la campaña de la segunda vuelta no solo se promocionan las candidaturas de Andrés Arauz (Unes) y Guillermo Lasso (Creo-PSC), quienes el 11 de abril del 2021 disputarán la Presidencia de la República. En estos días también se promueve la anulación del voto en la segunda vuelta, como una expresión de rechazo a los aspirantes que compiten por llegar al Palacio de Carondelet.

No es un fenómeno nuevo. Desde el retorno a la democracia, el promedio del voto nulo en elecciones presidenciales de primera y segunda vuelta en el país ha sido del 8,68%.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) anunció que impulsaría el “voto nulo ideológico”, si el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) no daba paso al pedido de recuento de actas de la primera vuelta, solicitado por su brazo político, Pachakutik.

El martes 16 de marzo, el TCE ratificó que negaba dicha solicitud por carecer de fundamento jurídico, extinguiendo el último recurso de aclaración que le quedaba a Yaku Pérez, excandidato presidencial de la lista 18. El político reconoció que ya no tenía más instancias y dejaba en libertad a sus votantes para que elijan una opción aunque él dijo que no votaría por ninguno de los finalistas.

Movimientos indígenas de Chimborazo y Tungurahua difunden en sus comunidades la opción del voto nulo. El lema que se vitorea es “ni Correa, ni Arauz, ni Lasso, ni Nebot”.

A pesar de que Marlon Santi, coordinador de Pachakutik, dijo que su postura personal es a favor del voto nulo, el movimiento convocó a un consejo ejecutivo, previsto para el próximo martes, donde se definirá orgánicamente si pliegan a la anulación del sufragio.

Hasta que se instale el encuentro, los comités ejecutivos provinciales discutirán su posición con las bases.

En la primera vuelta, un poco más de un millón de personas anuló su voto. Eso equivale al 9,55%, del total según los resultados publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El porcentaje más alto de votación anulada se concentró en cuatro provincias de la Costa. Entre ellas constan Guayas y Manabí, que son de las más grandes del país.

Fue precisamente en la Costa donde Andrés Arauz logró el respaldo mayoritario.

Guillermo Lasso, en cambio, se alzó con la votación más alta en Pichincha y Galápagos , donde el voto nulo fue del 8,07% y 6,17%, respectivamente.

En las 13 provincias donde Yaku Pérez logró el mayor respaldo en las urnas, el voto nulo fluctuó entre el 4,63% (Napo) y el 9,25% (Cotopaxi).

El Código de la Democracia no establece prohibiciones para promover el voto nulo.

Enrique Pita, vicepresidente del CNE, cree que el voto nulo no tendrá demasiada incidencia en los resultados. Recordó que en la primera vuelta también hubo políticos que promovieron la anulación. “No creo que va a tener ningún impacto esta promoción del voto nulo, ya sea porque lo promueva la Conaie, Pachakutik o cualquier organización”.

En el caso del movimiento indígena, se analiza el voto nulo como una forma de oposición a las visiones políticas que representan Lasso y Arauz.

En redes sociales también se llama a anular el voto, con la intención de que se declare la nulidad de la segunda vuelta. ¿Es eso posible? La norma electoral, en su artículo 147, establece que se declarará la nulidad de las elecciones, cuando los votos nulos superen a los votos de la totalidad de candidatos.

Medardo Oleas, expresidente del desaparecido Tribunal Supremo Electoral, dice que en la Ley Orgánica de Elecciones se prohibía hacer promoción del voto nulo, pero que no había sanciones, y que en el 2009 cuando se aprobó el Código de la Democracia se reconoció al voto nulo una opción, si supera al de todos los postulantes de una elección.

La analista electoral Dayana León
dice que el voto nulo es una opción válida. “No se puede ilegalizar una opción del elector”, afirma.

El analista electoral Daniel González cree que ese es un escenario muy poco probable, si se considera el porcentaje histórico de las elecciones.

Según datos del CNE, en la primera vuelta de los comicios del 2006, el voto nulo fue del 11,8%, siendo la más alta hasta el momento. Un porcentaje similar (11,3%) se registró en el balotaje de 1996, cuando ganó Abdalá Bucaram. González calcula que el voto nulo podría aumentar en dos o tres puntos en el balotaje, pero no se lograría la cantidad necesaria para anular las elecciones.

Luis Enríquez, experto en tecnología electoral, recordó que los nulos no entran en la contabilización de votos válidos. “Si van a las urnas 10 millones de personas y si existiese, por ejemplo, un 20% de votos nulos, quiere decir que el pastel electoral (resultados) se basa en ocho millones. Esto hace que los porcentajes de votación se inflen un poco”.