1 de enero de 2019 00:00

Tras la hegemonía absoluta, la división irrumpe en Alianza País

En noviembre del 2018, el movimiento oficialista presentó candidaturas para 16 de los 25 cantones de Guayas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En noviembre del 2018, el movimiento oficialista presentó candidaturas para 16 de los 25 cantones de Guayas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Jorge González
Redactor (I)

Alianza País (AP) ha identificado su principal reto en el proceso electoral: los altos niveles de rechazo ciudadano. Este es un objetivo que la dirigencia del movimiento, que ha gobernado desde el 2007, tiene para mantenerse como la primera fuerza política del país este año.

Pero es un tema cuesta arriba. Los directivos reconocen que el escenario es distinto en relación con las seccionales del 2009 y 2014. Hoy existe mayor apatía como consecuencia de dos hechos: los casos de corrupción, que han involucrado a figuras de alta jerarquía de la agrupación, y el quiebre político de AP, que generó la división con el correísmo.

En el 2009 ganaron 70 alcaldías y 9 prefecturas. En el 2014, 68 alcaldías y 10 prefecturas. El proceso de inscripción de candidatos de las seccionales de marzo evidenció falencias.

En varias provincias, como Guayas o Pichincha, las definiciones tardaron respecto de otras organizaciones para escoger a los postulantes. La falta de figuras consolidadas o potentes marcó su jornada.

Mientras, en Carchi no presentaron candidato a prefecto y en Guayas y Azuay apoyarán a postulantes de otras organizaciones, pero no aparecerá el logo de AP en la papeleta. Para las alcaldías tampoco presentaron candidatos propios en municipios como Quito.

En Manabí, El Oro y Santa Elena perdieron el apoyo de agrupaciones como Unidad Primero, Movimiento Autonómico Regional y Creyendo en Nuestra Gente, respectivamente. Antes formaron parte de la plataforma Somos, que respaldó al oficialismo en el gobierno de Rafael Correa.

Elizabeth Cabezas, vicepresidenta de AP nacional, reconoció que el grupo pasa por un momento “muy complejo”. Cree que hay una lectura clara de lo que se viene para la lista 35, porque se ha generalizado el estereotipo de que todos sus miembros son corruptos.

“Lastimosamente el movimiento ha quedado muy golpeado por los casos de corrupción que ata a los líderes dentro del movimiento. Eso es un tema que la ciudadanía rechaza permanentemente”.

El Gobierno ha perdido a dos vicepresidentes por casos de corrupción: Jorge Glas, preso por asociación ilícita en el caso Odebrecht, y María Alejandra Vicuña, que renunció por supuestos cobros de diezmos.

El pasado 4 de agosto, AP realizó su VII convecnión en Guayaquil. Se eligió a Lenín Moreno como su presidente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El pasado 4 de agosto, AP realizó su VII convecnión en Guayaquil. Se eligió a Lenín Moreno como su presidente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Cabezas, presidenta de la Asamblea, advierte que las seccionales dejarán “muchas bajas” por la falta de cuadros fuertes. “Tras los comicios habrá que pensar seriamente sobre lo que será el movimiento”.

La reestructuración que hizo AP en su dirigencia no ha sido suficiente para recuperar liderazgo. El movimiento celebró en agosto pasado su VII convención nacional y ratificó a Lenín Moreno como presidente. Esa fue la última aparición pública partidista del Primer Mandatario liderando AP.

Ese evento fue en Guayaquil, la misma ciudad en la que el intento de fortalecimiento no logró los resultados esperados.

En Guayas, la militancia considera que un golpe duro fue la declinación de José Francisco Cevallos para la Prefectura. Se buscó una alianza con Centro Democrático y Democracia Sí para apoyar a Jimmy Jairala para la Alcaldía e ir en conjunto a nivel de Prefectura.

Sin embargo, AP quedó por fuera de esa coalición tras la negativa de Cevallos y en la última semana de inscripción se optó por Simón Bolívar Rosero como su carta para la urbe porteña, una figura con poca presencia electoral y quien ya había cabildeado con grupos como el PSP y la ID.

Gustavo Baroja, secretario de AP, prefiere no adelantar optimismo, pero reconoce que una estrategia ha sido desmarcarse de figuras involucradas en corrupción para ganar adeptos. Tampoco se han cerrado las puertas a las agrupaciones de centro e izquierda.

Dentro de los acuerdos, indica, se respaldará a Juana Vallejo para la Prefectura del Guayas y quien es abanderada por Democracia Sí. En Azuay se apoyará a Paúl Carrasco a la Prefectura y a Giovanny Palacios a la Alcaldía de Cuenca.

“Tenemos altos niveles de rechazo provocados por corrupción y división”, reconoce Baroja. Pero añade que se hizo un ejercicio democrático donde se respetaron las autonomías de las directivas provinciales y cantonales para no imponer postulantes.

Otros grupos ven una oportunidad para ganar espacios ante el debilitamiento de la 35.

Cecilia Calderón, postulante de Juntos Podemos a la Prefectura guayasense, considera que la falta de liderazgo en el movimiento verde ha influido en la explosión de candidaturas en todos los territorios.

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