9 de September de 2009 00:00

Los parqueos se saturan de gases

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Redacción Guayaquil

Humo y ruido. Entrar a un parqueadero subterráneo puede ser sofocante. Las luces de los carros, el eco de los pitos, el sonido del acelerador...  Pero uno de los problemas graves  es la concentración de gases tóxicos.

“El olor es fuerte y el hollín a veces se pega en las paredes”, cuenta Carlos Samaniego. Este ejecutivo, a diario deja su auto en el subterráneo de un edificio del centro de Guayaquil.



Las recomendaciones 
Mantener el auto encendido dentro de un sótano puede ser perjudicial. Lo recomendable es apagarlo y esperar fuera del estacionamiento.
No es recomendable que  asmáticos y enfermos bronquiales permanezcan mucho tiempo en estos sitios. El uso de mascarillas es una opción en las zonas de alta concentración.  
Las mucosas oculares y respiratorias (tejidos de la piel que están expuestos al exterior) también se pueden afectar por la exposición continua a gases.Monóxido de carbono (CO), azufre y plomo son algunos de los contaminantes que más se concentran dentro de los estacionamientos cerrados. 

Francisco Plaza, presidente de la Fundación contra el Ruido, Airecontaminantes y Tabaquismo (Funcorat), asegura que uno de los elementos más perjudiciales es el plomo. En el aire circulan partículas de azufre, polvo y silicios. Según estudios de la Fundación, solo el plomo puede alcanzar hasta el 40% de concentración en el aire de ciudades como Guayaquil y Quito.

El riesgo aumenta cuando se trata de sitios  cerrados. “No debería superar el máximo de 5 000 microgramos de plomo por litro de aire.  Pero  aquí supera hasta en tres veces más”.  

El exceso de gases contaminantes no solo afecta al ambiente. El neumólogo Alfredo Sierra dice  que la exposición continua a tóxicos altera  las defensas del sistema  respiratorio. Esto ocasiona  enfermedades crónicas como el asma y  problemas pulmonares: bronquitis, neumonía y rinosinusitis.

A esto se suman las afecciones de la piel que pueden iniciar por el contacto con paredes y pasamanos,  donde se penetran las partículas de plomo. 

También puede causar intoxicación por plomo, con irritación gástrica y trastornos de la conducta en el día (somnolencia, cefalea e irritabilidad). 

El doctor Virgilio Macías, ex ministro de Salud, dice que los cuidados deben ser mayores para quienes trabajan en este tipo de estacionamientos. Esto, debido a que la inhalación continua causa problemas a largo plazo.

Él aconseja el uso de mascarillas industriales para evitar el paso de las partículas de plomo. “El pulmón tiene 15 respiraciones por minuto. Los tóxicos van degenerándolos lentamente”.   

Por ello, recomienda la instalación de extractores y filtros de aire  en las áreas de mayor concentración. Esa es una de las medidas que se tomó en el centro comercial Mall del Sol, en el norte.

Su gerente general, Víctor Naula, explica que el diseño de las torres de parqueo (con capacidad para 2 000 vehículos), permite que el aire fluya para evitar las concentraciones.

“Es un diseño escalonado con una especie de ventanas a los lados para que los  gases salgan”. En  el sótano, donde hay 200 parqueos, instalaron cuatro extractores con filtros que procesan el aire. Y las puertas de acceso al centro comercial permiten la rápida circulación de usuarios.    

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