28 de agosto de 2018 00:00

Cuatro países debaten acciones para paliar éxodo de migrantes venezolanos 

El albergue Un techo para el camino acoge por hasta tres días a quienes van a Perú. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El albergue Un techo para el camino acoge por hasta tres días a quienes van a Perú. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Reds. Guayaquil, Sierra Norte y Agencia EFE (I)

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Este martes, 28 de agosto del 2018, se conocerán las estrategias conjuntas que adoptarán los países de la región para afrontar la crisis migratoria venezolana.

Las autoridades de Migración de Brasil, Ecuador, Perú y Colombia están reunidas desde este lunes 27 de agosto en Bogotá, en busca de soluciones para aplicarlas en la región, se informó.

Durante el encuentro, que se realiza a puerta cerrada, se buscarán “estrategias conjuntas” para ser implementadas en la región. Las autoridades migratorias de los cuatro países darán a conocer una declaración en la cual plasmarán lo acordado para atender a los migrantes venezolanos.

El director de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento, aseguró la semana pasada que “el éxodo de ciudadanos venezolanos no es un problema exclusivo de Colombia, de Perú, de Ecuador o de un solo país”. “Es regional” y así debe ser abordado, y remarcó que los venezolanos “no están dejando su país por gusto, sino como consecuencia de una serie de políticas de expulsión generadas por (el presidente) Nicolás Maduro”.

Cerca de 35 000 venezolanos cruzan cada día la frontera con Colombia. Y alrededor de 1 millón de venezolanos se han instalado en Colombia.

En Ecuador, en el puente de Rumichaca, el ingreso de los extranjeros continúa, aunque desaparecieron las largas filas.

Santiago fue atendido por la Cruz Roja, en la terminal terrestre de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Santiago fue atendido por la Cruz Roja, en la terminal terrestre de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO


El documento que se exige es la cédula de identidad apostillada en vez del pasaporte, trámite suspendido por la jueza Judith Naranjo, cuando conce­dió las medidas cautelares.

Pero la Defensoría del Pueblo acudió este lunes nuevamente a la justicia. El director tutelar de la Defensoría, Rodrigo Varela, pidió a la jueza Naranjo que se pronunciara sobre el nuevo requisito exigido por Ecuador. El funcionario insistió en que exigir a los venezolanos ese certificado afecta a los derechos de los migrantes.

“Nosotros consideramos que esta decisión por la que ha optado el Estado ecuatoriano, de exigir estos requisitos, no debe aplicarse porque va en desmedro de los derechos de las personas venezolanas que quieren ingresar al territorio ecuatoriano, que no lo hacen por cuestiones de turismo, sino que lo hacen por la crisis humanitaria de Venezuela”.

Mientras tanto, finalizaron los cinco días de plazo del corredor humanitario que el Gobierno estableció para trasladar a los venezolanos desde la frontera con Colombia hasta Huaquillas, que se quedaron varados por falta de dinero.

En los dos primeros días se movilizó a más de 880 personas en 36 autobuses, que partieron desde Carchi y Sucumbíos. Los vehículos salieron escalonadamente el fin de semana, con resguardo policial. Pero el apoyo continúa.

Los niños reciben soporte durante el éxodo

Cuando su madre abandonó Barquisimeto, Santiago se deprimió. No comía ni salía de la cama. Así que el 15 de agosto su abuela decidió emprender una travesía para que el niño se reencontrara con ella en Perú.

Vendió sus pertenencias, obtuvo unos pocos dólares y comenzó el angustioso trayecto. El paso por el río Arauca, en el límite con Colombia, los aterró. Y el frío de Rumichaca enfermó al niño de 3 años.

“Tenía los labios y las manos moradas, y le dio una fiebre terrible. Me angustié tanto que perdí la tarjeta andina”, contó la abuela durante una parada en la terminal terrestre de Guayaquil, la semana pasada.

Para dar soporte a los infantes, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) articula la ayuda en pasos fronterizos y centros temporales de tránsito. La atención apunta a la contención psicoafectiva y médica de quienes presenten casos de desnutrición, agotamiento físico y deshidratación.

Segundo Echanique, coordinador del programa de salud de la Cruz Roja en Guayas, compara las secuelas de la movilidad humana con las de la guerra. Si bien los niños no sufren directamente el estrés y la tensión de sus padres, el duro recorrido suele causarles enfermedades respiratorias y gastrointestinales.

“A esto se suma el abandono del espacio reconocido, el alejarse de sus familias. La afectación es fuerte y tratamos que hallen un espacio de paz”.

Ese es el espacio que abrieron el 9 de agosto en la terminal, donde brindan atención prehospitalaria, abordaje psicológico de emergencia y actividades lúdicas. El dibujo que Santiago garabateó quedó pegado en ese lugar.

La Cruz Roja ha dado atención a 21 647 venezolanos en Carchi, El Oro, Sucumbíos, Guayas y Pichincha. De ellos, 439 tienen menos de 6 años y 632, entre 6 y 12 años.

Milan y Matías pasaron los puntos de la Cruz Roja y se hicieron amigos al paso en el albergue temporal Un techo para el camino, de la corporación Hogar de Cristo, en Guayaquil.

Por aquí han pasado 4 000 (300 niños) venezolanos desde mayo. La entrada de la casa está pintada con los recuerdos de los niños que han llegado. “Se alegran cuando ven un espacio seguro -dice Patricia Moreira, coordinadora del lugar-. Eso los libera del estrés del viaje y empiezan a familiarizarse”.

A su corta edad, Milan, de 3, y Matías, de 4, acompañan a sus padres en el éxodo. Matías, su mamá y su hermana de 9 años vivían en Anzoátegui. El viernes hablaban del reencuentro con su padre en Perú. “En Venezuela no hay educación ni salud -dice la madre-. Donde vivíamos murió una niña de 4 años de una infección de la garganta, por falta de un simple antibiótico”.

Milan durmió en terminales y junto a páramos desde que salió de La Guaira con sus padres, rumbo a Ecuador. El niño pesa 7 kilos y los parásitos que adquirió por alimentos en mal estado le impiden recuperarse. “Ha sido muy valiente. A pesar de todo no se ha quejado”, cuenta llorando Ivonne, su madre. El pequeño la consuela compartiendo las golosinas que le regalaron en el albergue.

En contexto

El Ministerio del Interior ha registrado el ingreso de 547 134 venezolanos entre enero y julio de este año. De ellos, 458 325 reportaron su salida. El arribo masivo comenzó el año pasado, por el Puente Internacional de Rumichaca, en la fronteraconColombia.

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