23 de August de 2009 00:00

En El Oro se refina la pasta de cocaína

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Redacción Machala

El narcotráfico creció y se evidenció en  El Oro. La provincia limítrofe con Perú dejó de ser un paso en la ruta de la cocaína, para ser un punto para el almacenamiento y procesamiento de cocaína.

En 2007 aparecieron los primeros indicios  de la instalación de laboratorios para refinar el alcaloide en la provincia. En noviembre de ese año, la  Policía halló  un  laboratorio de procesamiento de cocaína. Fue la primera ocasión que se encontró ese  tipo de instalaciones en la zona.

La infraestructura, levantada a dos horas de Machala, era parte de la red de tráfico de droga liderada por el colombiano Juan  Solarte, cuya banda tenía ramificaciones en otros puntos del país.

Nueve meses después, en agosto de  2008, hubo  un hallazgo similar. Una banda liderada por ecuatorianos y asiáticos fue desarticulada tras un operativo en Jambelí, Santa Rosa, Machala y Piñas. En  la acción se decomisaron cuatro toneladas de cocaína.

Los hallazgos de laboratorios clandestinos se extendieron hasta la localidad de Zaruma, más cercana a la frontera de Perú.
 
En la parroquia Malvas, en mayo del año pasado, se descubrió una infraestructura destinada para procesar hasta dos toneladas de droga al mes. Las investigaciones determinaron que el lugar  era utilizado por una organización narcotraficante con redes  en Perú, Colombia y México.
 
Informes de Inteligencia de la Policía ecuatoriana señalan  que el principal  motivo  para que los casos de narcotráfico   hayan aumentado en la provincia es un ‘boom’ de los cultivos ilegales de hoja de coca en el Perú.

Según los reportes,  en el norte peruano existen    unas 56 000 hectáreas de plantaciones  ilegales de  coca. En  Colombia, que es  el mayor productor en el mundo de clorhidrato de  cocaína, se calcula  que hay aproximadamente 88 000 hectáreas de cultivos.

Para los narcos, los cultivos en Perú resultaron atractivos,  pues la hoja de coca peruana  resultó más barata   y  era un producto más puro de la que  se cultiva en Colombia, pues no sufrió las fumigaciones con glifosato y otros químicos.
  
La Policía también explica  que  en El Oro se detectó   la influencia de carteles de droga de México y Colombia. Los narcos’ consideraron a la provincia una ruta  fácil  para sacar los cargamentos de base de coca desde el Perú, para luego, en zonas rurales de la provincia, producir clorhidrato de cocaína. Y finalmente desde allí enviarlo a Estados Unidos y México.
   
Para los envíos utilizan lanchas rápidas y barcos pesqueros. Además, desde El Oro se reparte la droga hasta otras ciudades, especialmente Guayaquil, para tratar de sacarla al exterior. 

“Hay que señalar que la frontera ya no es solo centro de acopio y envío de la droga, también se están utilizando laboratorios móviles para procesar el alcaloide”, aseveró  el fiscal antinarcóticos de la provincia, Carlos Vera.

“El Oro sirve como ruta  de la droga, por la facilidad de los pasos clandestinos, pero también hay gente que se estaría dedicando a procesar el clorhidrato de cocaína”, sostuvo  el investigador del Ministerio Público.

La afirmación se corrobora con el descubrimiento de otro laboratorio el mes pasado, en una hacienda del sitio Bellamaría, del cantón Santa Rosa. En el lugar, a un costado de la vía Machala-Loja, bajo la fachada de una granja avícola, existía toda una estructura armada para procesar y almacenar el estupefaciente.

“Efectivamente, la droga pasa por la provincia, no hay otra vía”, explica Víctor Villacís, jefe  de la Policía de El Oro. El oficial dice que se están incrementando los controles y los decomisos de droga que cruza  la frontera.

Desde 2006, la Policía ejerce mayor control al tráfico de estupefacientes en la frontera. Desde ese año funciona un puesto de control del Grupo Especial
Antinarcóticos Móvil, ubicado en el sitio Chacras, en la vía de ingreso a la provincia desde el sur.  Según reportes de esa oficina,  los decomisos de droga aumentaron.

El caso de Villafuerte se indaga

El  policía que sobrevivió a la emboscada ocurrida el jueves   en  la carretera Balsas-Zaracay, en el sureste de la provincia de  El Oro,  fue hospitalizado en Quito.

El uniformado fue operado para extraerle una bala en su cuerpo. Su estado de salud es estable, comentaron fuentes policiales .

Según la Fuerza Pública, el uniformado deberá presentarse ante las autoridades judiciales de El Oro que investigan el asesinato del coronel  Luis  Villafuerte y del policía Juan Pablo Zhuma.

Ellos fueron abatidos, cuando  se movilizaban en una camioneta negra doble cabina, donde se encontraron escondidos más  de 200 kilos de base de coca.

Según las primeras indagaciones oficiales, los gendarmes no tenían autorización para transportar esa carga de estupefacientes. 

Sus superiores tampoco conocían  cuál era su  destino, pero creen que el cargamento salió desde la frontera con Perú.

El coronel Víctor Villacís, jefe del Comando de Policía de El Oro, explicó que Villafuerte al parecer  dejó la institución. Extraoficialmente se conoció que el fallecido habría solicitado la baja voluntaria  que le fue aceptada el miércoles pasado.

El coronel Villafuerte se desempeñaba como jefe de la Policía en los cantones   Quinindé y  La Concordia,  en la provincia de Esmeraldas. Ese cargo lo ocupó desde diciembre del año pasado.   

Rutas de la coca
 
Esmeraldas  es  considerada un eslabón en la cadena del narcotráfico. En el norte de esa provincia se detectaron pequeños cultivos de coca. 

La Policía asegura que  en el norte la droga ingresa por las fronteras de Sucumbíos y Esmeraldas. Desde allí se reparte a otras ciudades. 

Santo Domingo  es un lugar  de acopio del alcaloide. Quito y Guayaquil, de envío.

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