25 de September de 2010 00:00

La crianza del cuy mejoró la vida de 250 familias en siete cantones

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Redacción Sierra Centro

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T ránsito Tacuri pegó cada ladrillo que forma su galpón de 18 m2. La edificación está junto a su casa de adobe y techado de teja en la comuna Palacio Real, 7 km al sur de Riobamba (Chimborazo).

Allí, desde hace un año, cría cuyes de diversos tamaños. Ahora posee 80. En la adecuación de ocho jaulas con mallas metálicas, invirtió USD 150.Dice que cada mes vende de siete a 10 animales al Consorcio de Productores Señor Cuy que funciona en Riobamba.

Tacuri siente que los ingresos económicos de su familia mejoraron. Al mes recibe USD 80 por la venta de esos animales.

“Antes, los USD 80 semanales que ganaba mi esposo en la construcción no alcanzaban. Ahora aporto para mi hogar”, dice orgullosa esta mujer de 55 años.

En esta actividad emplea tres horas diarias. El resto de tiempo lo dedica a sembrar cebada, maíz y hierba en su chacra. No es la única. Otras 20 familias participan en este proyecto que empezó en el 2007 con el apoyo del Consejo Provincial de Chimborazo.

“Los comerciantes intermediarios nos pagaban lo que querían. Nos arranchaban el producto. Eso cambió. Ahora podemos vender pies de crías (cuyes de un mes de nacidos) y los animales grandes para el faenamiento”.

En Guamote, Riobamba, Guano, Chambo, Alausí, Penipe y Colta, 250 mujeres se dedican a este quehacer. Hilda Lata, presidenta del Consorcio Sr. Cuy, dice que en un año la venta creció de 200 a 700 animales faenados por mes.

Su mercado son los dueños de restaurantes en Riobamba, Ambato y Cuenca. Cada animal se vende entre USD 5 y USD 7. Todo depende de su peso.

Según Lata, los intermediarios les pagaban entre USD 2 y 4 por un cuy de raza mejorada (peruano). “Ahora la empresa compra la producción de las 250 socias. Cuentan con un mercado seguro y precios justos. En la asociación se encargan de faenar a los animales y venderlos”.

El año pasado, el Ministerio de Inclusión Social y Económica (MIES) les entregó USD 199 000 para mejorar el centro de procesamiento. Esto se sumó a los USD 52 000 aportados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap).

Los recursos se invirtieron en maquinaria para empacar al vacío, la producción de embutidos y el cuarto frío de almacenamiento. Los embutidos de cuy es una idea innovadora que está actualmente en análisis.

Un grupo de estudiantes de la Escuela Politécnica del Chimborazo realiza un estudio y las pruebas para este nuevo producto. Se prevé que saldrá en el 2011.

El técnico Raúl Llumiquinga, contratado por la corporación, explica que el embutido de cuy en el Perú tiene una gran demanda. Esto ocurre porque la carne de este animal es saludable, aporta entre el 20 y 21% de proteína superior al cerdo, pollo y res. Además, tiene un bajo nivel de grasa.

Llumiquinga recorre cada semana los sitios de producción para asesorar a las socias. Según él, cada mes hay 2 500 cuyes listos para la venta. El técnico provee a las criadoras conocimientos en nutrición y alimentación, enfermedades y tratamientos.

Carmen Chito también se beneficia con este proyecto. Su esposo Carlos le ayudó a construir un galpón de 25 m2. Tiene 96 cuyes. 18 son para faenarlos. 30 en pie de cría, 15 hembras y tres machos reproductores.

Cada pie de cría se vende en USD 8 y para el faenamiento cuestan USD 7. Al mes se embolsa USD 100. “Es bueno porque mejoró la vida de mi familia”.

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