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En China no disminuyen las restricciones: ‘Ómicron no es una gripe’

Un miembro de seguridad pasea a un perro encerrado en una comunidad residencial bajo cuarentena en Shanghai, China. Foto: EFE

“Los rebrotes de la variante ómicron no deberían ser gestionados como un brote de gripe“, declaró el jefe del grupo de expertos que lidera la estrategia china para contener la covid, Liang Wannian, citado este martes 12 de abril por el periódico China Daily.

Según Liang, la tasa de fatalidad de la variante ómicron es “mayor que la de la gripe” y “se multiplica por cien en el caso de los mayores de 80 años”.

“El virus muta constantemente. No sabemos si sus mutaciones serán más perjudiciales, lo que sería un gran riesgo para la salud”, aseguró Liang durante una entrevista el domingo, 10 de abril.

Según el experto, la política china de “cero covid” -al que las autoridades agregaron el adjetivo “dinámico” bajo la premisa de controlar “rápidamente” la transmisión y que los brotes tuvieran el menor coste posible- “sigue siendo la mejor opción” para el país.

Ómicron ha devuelto a China a la casilla de salida en su particular “batalla” contra la covid, con fuertes restricciones a la movilidad, las fronteras cerradas al exterior y confinamientos de ciudades enteras como la metrópolis de Shanghái.

De acuerdo con Liang, esta estricta política “consigue los mejores resultados a un menor coste”.

Por su parte, el experto en enfermedades contagiosas Zhang Wenhong pidió una mayor protección de los grupos vulnerables, especialmente los mayores no vacunados, y aseguró igualmente que ómicron no es simplemente una gripe fuerte”.

Según Zhang, la ciudad de Shanghái, donde se registraron el domingo más de 1.400 casos sintomáticos y más de 25.000 asintomáticos, debe entrarse en “contener la pandemia y cortar los contagios” para que “la vida normal y la producción” puedan retomarse.

Durante el confinamiento de la urbe se han registrado problemas en el acceso a la atención médica en hospitales, algunos de los cuales se hallan parcialmente cerrados, lo cual ha causado la muerte de algunas personas, como una enfermera que falleció de un ataque de asma tras no ser atendida en un centro médico el pasado 23 de marzo.

Zhang advirtió de la necesidad de “mejorar la preparación de futuros rebrotes, lo cual incluye aumentar la tasa de vacunación entre los mayores, expandir el suministro de medicinas y acelerar la construcción de instalaciones de cuarentena”.

El epidemiólogo Zhong Nanshan, uno de los expertos chinos más reconocidos, declaró el pasado viernes que “una apertura completa no encaja con la situación de China”.

Según Zhong, “algunos países han decidido convivir con el virus dada la baja fatalidad de ómicron y sus síntomas relativamente más leves”, pero avisó de “numerosas muertes” si las “medidas de prevención contra el virus se retirasen en China”.

“Debemos adherirnos a la estrategia de cero covid y relajar gradualmente las políticas en el futuro”, aseveró el experto.

Según las cifras oficiales, desde el inicio de la pandemia, se infectaron 165.577 personas en el país y fallecieron 4.638, las últimas dos en marzo pasado, que fueron las primeras muertes registradas en más de un año.