24 de septiembre de 2020 18:53

El monitoreo del volcán Sangay y de sus ríos represados es permanente

A 20 kilómetros del volcán Sangay, el  cauce del río Upano ha cambiado y se ha extendido. Foto: Cortesía /  Municipio de Morona Santiago

A 20 kilómetros del volcán Sangay, el cauce del río Upano ha cambiado y se ha extendido. Foto: Cortesía / Municipio de Morona Santiago

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Lineida Castillo

En los últimos dos días se han registrado lluvias intensas en la provincia amazónica de Morona Santiago. Este jueves 24 de septiembre, el Servicio de Gestión de Riesgos y Emergencias pidió a la ciudadanía que no se acerquen a las orillas del río Upano porque registra un aumento importante de su caudal y –con la creciente del agua- arrastra abundantes materiales de las emisiones del volcán Sangay, ubicado a 40 kilómetros de Macas, en el cantón Morona.

Este jueves estuvo nublado y las lluvias persistieron. Eso impidió la visibilidad del coloso, que normalmente se lo aprecia desde la ciudad de Macas y que se ha convertido en un atractivo.

Los lahares que arrastra la corriente se siguen depositando en la confluencia de los ríos Upano y Volcán, donde se ha formado un embalse de unos 300 metros de ancho y que se entiende entre las montañas de los dos extremos.

El miércoles 23 de septiembre visitaron esa zona un grupo de técnicos del Municipio de Morona, Ministerio de Ambiente y Agua, Servicio de Gestión de Riesgos y Emergencia, del ECU 911-Macas y Diego Narváez, exfuncionario del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

Juntos evaluaron el impacto del Sangay al ecosistema y determinaron que en estos 16 meses de intensa actividad eruptiva (empezó en mayo del 2019) la cuenca hidrográfica de los ríos Volcán y Upano ha cambiado por el arrastre y represamiento de materiales.

Los técnicos hablan de 25 metros –en ciertas zonas- por encima de la base original que tenían estos afluentes, hasta mayo del 2019. La intensa actividad del Sangay, del domingo 20 de septiembre, formó una nueva terraza de materiales que van modificando los trayectos de los dos ríos.

Los geólogos del Municipio calculan que solo en la confluencia del Volcán y Upano se han acumulado 2.7 millones de metros cúbicos de lahares, rocas y cenizas. “Quien no conoce el lugar piensa que es una exageración”, dice el alcalde Franklin Galarza.

Pero según los técnicos y nativos de la zona, el bosque de arrayanes, ubicado en la confluencia de los dos ríos, confirma esa alteración. “Estos árboles tienen hasta 25 metros de altura y la mayoría quedó sepultado bajo el material volcánico, dicen los guardaparques del Parque Nacional Sangay.

En la inspección también determinaron que la actual terraza del valle del Upano, donde se produce el represamiento de los dos ríos, esta 20 metros por encima de su geografía original; y las playas de San Luis sobre los cinco metros de su lecho original.

En esta zona está la mayor población de toda la llanura aluvial del Sangay. Además, la fuerza del caudal del Upano se ha carcomido sus orillas y cada vez ocupa más terreno hacia las viviendas. Esta situación preocupa a las autoridades y por eso hacen llamados constantes a que la ciudadanía no se acerque para evitar accidentes que lamentar.

El ECU-911 Macas, el Instituto Geofísico de EPN, la Sngre y los guardaparques mantienen un monitoreo permanente de las actividades del Sangay y de los ríos para reportar al COE y otros organismos en caso de emergencias graves.

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