13 de enero de 2021 00:00

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social prevé déficit en salud para el 2022

Una paciente es atendida por una especialista en el Hospital San Francisco, del IESS, ubicado en el norte de Quito. Foto: cortesía / IESS

Una paciente es atendida por una especialista en el Hospital San Francisco, del IESS, ubicado en el norte de Quito. Foto: cortesía / IESS

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María Vanessa Silva
Redacción (I)

La crisis del seguro de salud del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) amenaza a las atenciones médicas. Si no se hace nada, y no se toman decisiones pronto, los ahorros para cubrir estos beneficios se terminarán en el 2022 y comenzarán a faltar recursos para pagar estos gastos.

La información proviene del propio IESS. “Estamos intentando tomar medidas que no involucren incrementos en las aportaciones (de los afiliados). Pero la realidad es que el fondo es insostenible”, advirtió Jorge Wated, presidente del Consejo Directivo de la entidad.

La magnitud de la situación es evidente en el presupuesto del IESS para el 2021, ya que los ingresos previstos por aportaciones serán insuficientes para cubrir los gastos de atenciones médicas para jubilados, menores de edad, afiliados. En total, el Seguro cubre a la mitad de la población del país, unos 8 millones de ecuatorianos. Pese a ello, solo 1,7 millones cotizan o pagan al Seguro.

Se estima que los aportes rindan USD 1 300 millones y que las atenciones médicas -incluidos gastos de personal- representen egresos por USD 1 684 millones. En el 2021, al igual que en años previos, el Estado no tiene planificado transferir recursos al seguro de salud.

El IESS solicitó a Finanzas USD 489 millones para este rubro; pero en el Presupuesto General del Estado (PGE) no consta ninguna asignación.

En total, el Seguro requirió al Fisco USD 2 655 millones para los cuatro fondos que administra (salud, pensiones, riesgos del trabajo y seguro social campesino); pero de eso, en el PGE se registran USD 1 532 millones. Por la ausencia de recursos, el IESS desinvertirá USD 517 millones de su Banco.

Wated recordó que al ser un año electoral, el presupuesto del Estado es una prórroga de la proforma del 2020. “(El Gobierno) tendrá que ver cómo hace para cumplir con el IESS”.

Pero estos son solo algunos de los problemas que afronta el sistema. La estabilidad del fondo de salud se vio afectada, además, por la ampliación desde el 2010 de la atención médica a los hijos -de 6 a 18 años de edad- de los afiliados, sin contar con financiamiento.

Los menores de edad son cerca del 30% de las personas cubiertas por salud en la entidad, según una evaluación de la Organización Internacional del Trabajo, de abril del 2020.

Fernando Mosquera, miembro de la Mesa de Estudios de la Seguridad Social, comenta que la situación se solucionaría con una contribución adicional de los afiliados, como se hizo para garantizar las atenciones de los cónyuges. “Se podría pensar en (una tarifa) de USD 20 por hijo y el problema empezaría a revertirse, pero es una decisión política con la que el Gobierno no quiere quemarse”, dijo Mosquera.

La crisis del fondo comenzó a sentirse en el 2015. Frente a eso, en ese año el Consejo Directivo del IESS aprobó la polémica resolución 501, que bajó temporalmente el aporte que hacen afiliados y empleadores para pensiones y riesgos de trabajo, para llenar el hueco de salud y construir hospitales.

En el 2021, el aporte a pensiones se restableció, pero el fondo de salud se quedó con menos porcentaje que antes del cambio, lo cual disminuyó en USD 380 millones los ingresos estimados para este año.

Antes de la resolución, el fondo recibía el 5,71%; ahora, 5,16%. La OIT recomienda mantener el porcentaje que estaba vigente antes de la medida. El ente concluye que la Resolución 501 no corrigió las causas que originaron los problemas del seguro de salud; solo alivió temporalmente su situación y luego lo dejó en una situación más precaria.

Wated señaló que con el modelo actual, por la cantidad de beneficios que se han ido incorporando en el tiempo, se va a llegar a un límite, “y ya estamos llegando a la orilla”.

Otro problema es la deuda del Estado por las atenciones de jubilados, por enfermedades catastróficas y otros rubros que se arrastran desde el 2001. Según el IESS, este valor suma USD 3 800 millones.

En el 2017, la Contraloría dispuso que el Seguro y Finanzas definiesen el monto y mecanismos de pago, pero cuatro años después no hay una solución.

Marco Proaño Maya, experto en seguridad social, destaca que es urgente una reforma integral que elimine la dependencia del Estado y se rija por una administración técnica. Un cambio de modelo -dijo- no implica la privatización del IESS, ya que está prohibido por la Constitución.

En contexto


Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anticipó que, por el no pago al IESS por parte del Estado, habría un déficit a partir del 2020. Ello se traducirá en un deterioro continuo de la calidad y en la oportunidad de los servicios.

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