21 de enero de 2019 00:00

Femicidio conmueve a Ibarra; la Fiscalía indaga la acción policial

Este es el momento en que los familiares y amigos recibían en la morgue de Ibarra el cuerpo de la joven. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO.

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Redacción Sierra Norte

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Hubo consternación. Abrazando el féretro café de madera, el padre de Diana Carolina lamentó la muerte de la segunda de sus cuatro hijos.

La mujer, de 22 años, fue asesinada la noche del sábado 19 de enero del 2019 pasado, tras recibir puñaladas en el cuerpo, que le propinó su pareja, también de 22 años.

El agresor enfrentará un proceso por el delito de femicidio. La audiencia de flagrancia se realizó ayer (20 de enero del 2019) en el Comando de Policía de Imbabura, a puerta cerrada, por tratarse de un tema que conmocionó al país.

El cuartel estuvo resguardado por 50 agentes de la Unidad del Mantenimiento de Orden, que llegaron desde Quito.

Hoy se inician los 30 días de investigación del crimen. Pero también se analizará si la actuación de los gendarmes fue la adecuada o no. Así informó Ruth Palacios, fiscal General.

El procesado fue detenido a las 22:30 de anteayer, tras mantener secuestrada a la víctima por 90 minutos. Luego fue trasladado a la cárcel regional de Latacunga.

El padre de la joven lamentó no haber podido salvar a su hija. La noche de la tragedia estuvo en la primera fila de la multitud que miraba preocupada la escena de violencia.

Su hijo mayor le contó telefónicamente que Diana Carolina estaba retenida por un hombre armado con un cuchillo. Es por eso que llegó al sitio.

Intentó acercarse pero los agentes lo impidieron, mientras un oficial trataba de persuadir al agresor de que liberara a la muchacha. “No se me acerquen. Si lo hacen mataré a Carolina y me mato yo”, repetía el agresor en tono molesto.

Exigía un taxi para trasladarse a Quito con la mujer. Así avanzó ocho cuadras hasta la intersección de las calles Cabezas Borja y Pedro Moncayo, en el centro de Ibarra.

Los ciudadanos que llegaron hasta el lugar gritaban a los agentes para que dispararan.

Eso alteró al agresor, que acercaba el cuchillo al cuerpo de la víctima. Esa actitud llevó a los policías a sacar sus pistolas y cercar a ambos.

Frente a todos, el hombre comenzó apuñalar a la chica. Los uniformados y la gente se le abalanzaron. Un policía le quitó el cuchillo, mientras que la muchedumbre comenzó a golpearlo con pies y puños.

Diana Carolina caminó escoltada por una policía hasta una ambulancia que llegó al lugar. Fue trasladada al hospital San Vicente de Paúl, pero minutos después falleció por una perforación en el pulmón.

La mañana de ayer, todos comentaban el hecho. A Ibarra llegaron las autoridades de Quito. Se reunieron a puerta cerrada y luego hablaron sobre las decisiones tomadas.

La ministra del Interior, María Paula Romo, dijo que falló el procedimiento para actuar ante estos casos y que la muerte de la joven debió ser evitada con el uso progresivo de la fuerza por parte de los agentes.

En eso coincidió Patricio Carrillo, director de Operaciones de la institución. Explicó que no hubo una adecuada “ponderación de los riesgos” durante la intervención policial y dijo que la Policía asume las responsabilidades sobre el incumplimiento de “algunos pasos” concretos en el protocolo.

El Reglamento para el uso progresivo de la fuerza fue aprobado el 10 de julio del 2014.

En ese documento de 16 páginas y 33 artículos se detallan cinco niveles para persuadir a una persona. Comienza desde el diálogo y en casos extremos termina con el uso del arma.

“Ningún policía está prohibido de hacer uso del arma”, dijo Carrillo. Y anunció que los oficiales que dirigieron la operación de Diana Carolina serán trasladados a otros repartos.

Temprano también fueron removidos la Gobernadora de Imbabura y el Jefe la Policía.

Ayer, en la velación de la chica, los familiares contaron que tiene un hijo de 5 años y una de 3. Esperaba el tercer bebé.

La mujer y su agresor aparentemente mantenían una relación sentimental. Es por ello que sus allegados no comprenden el trágico desenlace.

Sin embargo, no habría sido la primera vez que la agredía. Su progenitor asegura que antes ya la había golpeado.

A ello se suma una llamada telefónica a la Policía solicitando auxilio, que se generó a las 20:45 del sábado último, desde un local de comida rápida.

En ese lugar laboraba la joven, desde hace cinco meses. Los compañeros de trabajo aseguran que el agresor llegaba a visitarla casi a diario.

Aseguran que era cordial y que saludaba con todos. Pero ahora están molestos y piden a las autoridades que sancionen a los responsables.

En la tarde, el presidente Lenín Moreno anunció la creación de brigadas para controlar la situación legal de los ciudadanos venezolanos en Ecuador. Y dijo que se analiza la posibilidad de crear un permiso especial de ingreso al país.

Tras el crimen, en Ibarra la gente exigía que los ciudadanos de ese país abandonaran la ciudad. Un grupo de personas que realizó una marcha por las calles de la ciudad y luego ingresaron violentamente a una vivienda habitada por extranjeros, sacaron sus pertenencias y las quemaron en la calle.

Posteriormente se dirigieron a un albergue municipal, ubicado a pocos metros del lugar, en donde pernoctan extranjeros e intentaron ingresar. Sin embargo, la Policía custodiaba el lugar. Muchas familias salieron del albergue resguardados.

El clima de tensión obligó a varios migrantes a abandonar la cuidad, por temor.

El presidente Moreno también aseguró que aplicará “todo el peso de la ley” a quienes no hicieron nada ante la violencia. En la tarde, la gente pedía que se investigara todo.

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