12 de abril de 2019 12:13

Familiares del equipo de EL COMERCIO a los pobladores de Mataje: ‘Cuenten con nosotros’

Los familiares del equipo de prensa de EL COMERCIO llegaron este 12 de abril del 2019 por primera vez a Mataje, cuando se cumple el primer aniversario del día en el que se difundió el mensaje de la muerte de los periodistas ecuatorianos, asesinados por el

Los familiares del equipo de prensa de EL COMERCIO llegaron este 12 de abril del 2019 por primera vez a Mataje. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Dimitri Barreto P.

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“Les presentamos: mi papi, Paúl y el Javi, que dejaron sus vidas acá”. Las palabras de Cristian Segarra, mientras templaba una bandera blanca con los rostros del equipo de prensa de EL COMERCIO asesinado en abril del 2018, eran asimiladas con consternación por niños y jóvenes de la escuela de fútbol de Mataje, en la frontera norte de Ecuador.

“Queremos ayudarles”, agregó Ricardo Rivas. “El sacrificio que tienen que hacer ustedes es seguir el camino rectito”, completó Galo Ortega. El hijo de Efraín Segarra, el hermano de Paúl Rivas y el padre de Javier Ortega, miembros del equipo periodístico, llegaron por primera vez a Mataje este viernes 12 de abril del 2019, al cumplirse un año del mensaje de muerte, del llamado frente Óliver Sinisterra, y de la divulgación de fotos con los cuerpos de los tres.

El 26 de marzo del 2018, los tres fueron secuestrados en Mataje, una parroquia subtropical en el límite de Ecuador con Colombia. “No somos delincuentes”, exclamó Robin, fornido afroesmeraldeño con un mechón crespo tinturado de naranja en la cabeza. “Los jóvenes de Mataje no queremos ser excluidos”.

Galo Ortega, padre del periodista Javier Ortega, llegó a la parroquia de Mataje. En la parroquia, ubicada en la frontera con Colombia, el equipo de prensa de diario EL COMERCIO fue secuestrado por disidentes de las FARC. Foto: EL COMERCIO

Galo Ortega, padre del periodista Javier Ortega, llegó a la parroquia de Mataje. En la parroquia, ubicada en la frontera con Colombia, el equipo de prensa de diario EL COMERCIO fue secuestrado por disidentes de las FARC. Foto: Dimitri Barreto/ EL COMERCIO


La sorpresiva visita de los familiares del equipo de prensa se produjo a las 10:00 de este viernes. El trayecto de 16 kilómetros desde La Y de San Lorenzo hasta el retén militar, apostado a dos kilómetros de Mataje, fue interminable. Galo Ortega, Ricardo Rivas y Cristian Segarra, con los rostros de su hijo, hermano y padre en camisetas blancas, se desplazaron en el asiento posterior de una camioneta gris.

Ricardo Rivas, hermano del fotógrafo Paúl Rivas, recorrió una de las vías de Mataje por la que transitó el equipo de prensa de EL COMERCIO, cuando realizaba su trabajo periodístico sobre la violencia en la frontera norte. Foto: EL COMERCIO

Ricardo Rivas, hermano del fotógrafo Paúl Rivas, recorrió una de las vías de Mataje por la que transitó el equipo de prensa de EL COMERCIO, cuando realizaba su trabajo periodístico sobre la violencia en la frontera norte. Foto: Dimitri Barreto/ EL COMERCIO


¿Qué imagina que hacían los tres cuando iban por esta vía? “Cuando me entregaron la camioneta de mi papi tenía puesto un CD de salsa, así que yo
imagino que los tres iban a cumplir con su deber cantando, riendo, contándose anécdotas, conversando sobre lo que iban a hacer, con mucha alegría, como les caracterizaba a los tres”, relataba Cristian Segarra.

Cristian Segarra, hijo del conductor Efraín Segarra, recordó a los integrantes del equipo de prensa en Mataje, el sitio a donde llegaron antes de ser víctimas del denominado frente Óliver Sinisterra. Foto: EL COMERCIO

Cristian Segarra, hijo del conductor Efraín Segarra, recordó a los integrantes del equipo de prensa en Mataje, el sitio a donde llegaron antes de ser víctimas del denominado frente Óliver Sinisterra. Foto: Dimitri Barreto/ EL COMERCIO


“Este camino es donde por última vez ellos caminaron en busca de la noticia, con responsabilidad y amor”, enfatizaba Galo Ortega, la voz quebrada.

Al llegar a Mataje, la camioneta gris dio una vuelta por las calles principales, asfaltadas, y detuvo su marcha cerca del coliseo techado con cinc, a un costado del centro de salud. El padre, el hijo, el hermano, descendieron, se detuvieron y guardaron silencio, entre lágrimas.

“Cualquier cosa en lo que podamos ayudar, cuenten con nosotros”, dijeron los familiares, a los niños de la escuela de fútbol, que se acercaron para cobijarlos.

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