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Las fallas pulmonares y los coágulos afectan al paciente con coronavirus

En los centros de salud, el personal brinda atención médica a los ciudadanos con síntomas respiratorios

En los centros de salud, el personal brinda atención médica a los ciudadanos con síntomas respiratorios

En los centros de salud, el personal brinda atención médica a los ciudadanos con síntomas respiratorios. Foto: Tomado de Twitter Coordinación Zonal 9

El covid-19 puede dañar varios órganos. Los más afectados son los pulmones, debido a que se presentan fallas o dificultades para respirar, conocidas como hipoxia. A estas se suma la formación de coágulos sanguíneos y una reacción exagerada del sistema inmunológico que, en lugar de defender, pareciera atacar al organismo.

Una vez que el SARS-CoV-2 entra en el cuerpo humano invade las células y se replica miles de veces. Esas copias se acumulan, por lo que el paciente empezará a sentir los síntomas, como fiebre y tos.

En Ecuador, al igual que en el mundo, en la mayoría de casos los pacientes presentan síntomas leves (96,1%). Solo el 3,8% permanecía en hospitalización, estable y con pronóstico reservado, hasta ayer.

En este último grupo -explica el emergenciólogo José Guanotasig- pueden aparecer varios problemas. Uno de ellos es la hipoxia, que se relaciona con una falla en la función pulmonar. Este órgano es el encargado del intercambio de oxígeno, proceso que se cumple por medio de la membrana alveolar. Cuando el virus ingresa, esta se hincha y no permite la entrada y salida del aire, lo cual ocasiona su falta o disnea.

Este proceso se presenta lentamente, al punto que, cuando los pacientes sienten presión en el pecho o problemas al respirar, ya se encuentran graves.
Citada por la revista National Geographic, la intensivista y neumóloga Cameron Baston señala que este padecimiento no se activa con rapidez, lo que impide detectarlo. “Los pulmones siguen siendo elásticos como un globo; se puede inhalar y exhalar bien. Si la cantidad de oxígeno en la sangre baja, la frecuencia respiratoria sube para compensar”.

Una saturación normal -según Guanotasig- está sobre el 90% de oxigenación. Si el paciente baja de ese nivel quiere decir que no está bien.

A esto se suma el incremento de la actividad respiratoria. “Lo adecuado es de 15 a 20 veces por minuto”. ¿Cómo identificar el malestar? Si la persona tiene la sensación de cansancio extremo luego de lavar los platos o caminar en casa debe acudir a un hospital para medir su saturación, con un oxímetro. O calcularla con un reloj.

La internista Andrea Cevallos, del Eugenio Espejo, reitera que esta enfermedad está en estudio; aún no hay certezas sobre su evolución. La hipótesis de que la altura incide no le parece real, cree que hubo situaciones diferentes en Guayaquil y en Quito.

“Lo que sí se sospecha es que si un oriundo de una zona costera contagiado se trata en una ciudad alta podría tener más dificultades para respirar”.
Otro problema es la hipercoagulación de la sangre. Carlos Nieto, internista, ha tratado este tipo de casos. No han sido graves, ya que se actuó de forma oportuna. “Los trombos pueden provocar infartos o accidentes cerebrovasculares”.

El funcionamiento incorrecto del sistema inmunológico -encargado de proteger al organismo- o ‘tormenta de citoquinas’ es otro efecto del virus. Científicos sospechan que esto causó muertes en la pandemia de gripe de 1918 y en el brote de SARS en el 2003.

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