13 de octubre de 2018 00:00

David Kaye: ‘La autorregulación debe ir con un consejo de prensa’

Foto: Patricio Terán/ El Comercio

El relator de libertad de expresión de la ONU, David Kaye, visitó Ecuador para evaluar la situación en el país. Foto: Patricio Terán/ El Comercio

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Jorge R. Imbaquingo

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Entrevista a David Kaye, relator de libertad de expresión de la ONU. 

¿Cómo encuentra a Ecuador en términos de li­bertad de expresión?

Está bastante claro que el país tiene una transición, desde mi punto de vista, genuina. No sé adónde va a llevar esto, pero creo que hay procesos auténticos en compromisos generales del sector público, que es mejor que sean compromisos privados. Hay también pasos concretos para tener una nueva Ley de Comunicación. La eliminación de la Supercom es uno de esos pasos y considero que es muy positiva, pero la gente quiere soluciones rápidas. Una de las cosas que se repiten en procesos de transición es que hay altísimas expectativas de la población y mi experiencia con otros países es que va a tomar algunos años. Solo espero que la solución no tome mucho tiempo.

La libertad de expresión no solo tiene que ver con la prensa. ¿Qué lectura le dejan los casos que hubo en el Gobierno anterior sobre la criminalización de la protesta social?

La mayor parte de esta semana no solamente la enfoqué a los medios de comunicación sino también al acceso a la información, los derechos de Internet. Creo que hay un problema con el derecho a la protesta y las condiciones establecidas para las organizaciones de la sociedad civil. En el Gobierno anterior hubo demasiada discrecionalidad y una serie de ONG fueron investigadas. Este fue un problema realmente serio: los indígenas y los activistas ambientales sufrieron los golpes de las restricciones del Gobierno. Mi recomendación es que ahora el Gobierno puede solucionar esta situación al capacitar a los policías, por ejemplo.

¿Al ser estadounidense, cree que hay una línea que enmarca similitudes entre Rafael Correa y Donald Trump en cuanto a su relación con la prensa?

Seguro. En algunos casos Correa estableció la pista para Trump, y resultó más Trump que el mismo Trump. Su nivel de crítica a los periodistas y a los medios fue muy similar a lo que Trump ha llegado a manifestar. Hay muy poca diferencia en el hecho de atacar individualmente a los periodistas. Creo que parte de la retórica de este Gobierno (el de Moreno) es desplazarse de las políticas de su antecesor, porque Correa tuvo 10 años y eso tuvo un impacto en la sociedad, sobre cómo piensa.

Entonces, ¿ese estilo está ya asentado en EE.UU.?

Seguro. Con Édison Lanza (relator de Libertad de Expresión de la CIDH), que estuvo aquí en agosto, hicimos una declaración sobre cómo Trump declara a los medios como enemigos del pueblo.

Lo único que se visualiza con esto es un choque seguro entre la sociedad y la clase política...

Sí. Y esto hace repensar el propósito del periodismo en el país. Y requiere que el Presidente y sus ministros acepten las críticas tanto de periodistas como de activistas sociales, si es que realmente el Gobierno cree que su papel es adoptar las mejores políticas que ayuden a la mayor cantidad de personas y mejorar la gobernabilidad.

El problema es que la ley de Comunicación de Ecuador es punitiva. ¿Cree que haya una voluntad política para que se derogue?

Hay dos principios. Primero, hay ciertas disposiciones especiales en la ley que no deben estar. El segundo problema es que las restricciones van mucho más allá de la Ley y están incluso en la propia Constitución, como que la demanda de rectificación está allí y está marcada como un derecho constitucional y nada puede hacer el Gobierno.

Es decir, los esfuerzos no solo deben estar marcados sobre la Ley de Comunicación, sino sobre la constitución y sobre el Código Penal, que establece que buena parte de las declaraciones públicas pueden ser criminalizadas si son consideradas insultos. Y eso da pie a que un alcalde de una ciudad pequeña pueda perseguir a un periodista. Queda mucho por hacer en ese sentido.

¿Pero se puede derogar?

No sé si hay un proceso en el Ecuador para que se pueda cambiar la parte constitucional. No sé cómo funciona aquí, este es un enfoque sobre qué tipo de jueces hay en el país. Pero creo que sería mejor si es una iniciativa de la sociedad en conjunto, mejor que la decisión de unos jueces, la que logre estos cambios, que sea una decisión nacional.

Y la sociedad ecuatoriana, ¿está lista para esto?

No lo sé. Pero para comprobar hay que ver cómo reaccionan los políticos. El problema es que los políticos son políticos. Por otra parte, hay la necesidad de un total apego a los códigos periodísticos y éticos, así que los periodistas se pueden juntar y tener una autorregulación con un consejo que mire los reclamos de personas con las notas publicadas. Con un consejo con personas que practiquen la profesión, esa es la versión idealizada de un consejo de prensa.

Con el anterior Régimen se creó la idea de que la autorregulación no puede existir. ¿Cómo funcionan estos consejos de prensa?

Podría ser discutible en una situación de crisis o una transición. Hay ejemplos buenos, como los consejos de prensa de Japón. Podría ser un proyecto de cinco años para introducir mejoras y mostrar que los periodistas quieren ser parte del cambio, ser más transparentes, que no son estos monstruos que los polí­ticos dicen.

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