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Centros de salud monitorean 41% de contagiados y otras dolencias

A las 18:00, del jueves 16 de julio del 2020, pacientes y familiares esperaban fuera del Centro de Salud de Chimbacalle, en el sur. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

A las 18:00, del jueves 16 de julio del 2020, pacientes y familiares esperaban fuera del Centro de Salud de Chimbacalle, en el sur. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

A las 18:00, del jueves 16 de julio del 2020, pacientes y familiares esperaban fuera del Centro de Salud de Chimbacalle, en el sur. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Protegida con una mascarilla de tela, Verónica Flores, de 42 años, esperaba ingresar con su esposo al centro de salud Chimbacalle, en el sur de Quito. El hombre presentaba fiebre, dolor muscular y tos. Las horas pasaban y no recibía atención. “Llevamos dos horas esperando y nadie le trata”.

Junto a Verónica había cinco personas que buscaban un médico por motivos similares, es decir, ellos o sus familiares tenían malestares respiratorios. Pero también se vio a ciudadanos que acudieron para tratarse otras patologías, para que les colocaran vacunas y para control de embarazos.

Durante esta emergencia, provocada por el covid-19, el trabajo en los 137 centros de salud de la capital se ha realizado dentro y fuera de las edificaciones. En total se colocaron 92 carpas de triaje, en patios y exteriores, para personas con síntomas respiratorios.

Un grupo de profesionales recibe a los pacientes con posibles cuadros de coronavirus. Otros hacen visitas domiciliarias, en las que aplican las pruebas para confirmar o descartar el virus y dar fármacos.

Los pacientes con enfermedades diferentes al covid-19 son atendidos por emergencia y consulta externa. Todos pasan por un triaje, para reducir riesgos de contagios.

Hasta el jueves 16 de julio del 2020, en la capital había 10 208 contagiados. De ellos, 4 197 (41%) fueron atendidos en los centros de salud. Se trata de pacientes con síntomas leves.

La población de Quito -respondió por correo el representante de la zona 9 del Ministerio de Salud– se ha relajado en las medidas de prevención, con el cambio de semáforo (3 de junio). Por lo que se ha notado un aumento considerable en las atenciones a pacientes con síntomas de covid-19 en estos establecimientos considerados el primer nivel del sistema de salud, más cercanos a la gente, ubicados en barrios.

En el Centro de Salud de Carapungo, en el norte de Quito, se brinda atención a mujeres embarazadas. Foto: cortesía de la zona 9

Pero personas contagiadas de barrios del centro y sur se quejan. Dicen que si bien son monitoreados, no les están haciendo pruebas para obtener el alta epidemiológica.

La tarde del jueves, Marcia Quinga, de 40 años, residente de la Ferroviaria, esperó dos horas junto a su esposo en los exteriores del centro de salud de Chimbacalle. El hombre se quejaba por dolores muy fuertes de cabeza, producto de su epilepsia. “No le puedo medicar sola”, dijo la mujer.

A pocos metros estaba Rocío Velasco, de 54 años. Acudió a ese lugar, ya que su hija sintió dolores de parto. La llevaron por cuenta propia, ya que no hubo ambulancias. La joven ingresó, pero ellos tuvieron que aguardar afuera, por motivos de bioseguridad, para minimizar riesgo de contagio.

La joven mamá se hacía los controles en ese punto médico, pero debido a la pandemia dejó de ir, contó su madre. “Le dijeron que era riesgoso y que solo regresara para dar a luz”.

En otros puntos de salud se manejan dinámicas similares. En el dispensario del Seguro Social de Chimbacalle, también se observó a personas esperando hasta que sus familiares sean atendidos.

El esposo de Margarita Quishpe tenía una cita con el gastroenterólogo. Cerca de las 17:45, la pareja llegó a la unidad de salud. Solo al hombre le permitieron ingresar.

Desde marzo, en los centros de salud del MSP de la capital se han realizado 19 739 atenciones no relacionadas con el coronavirus, en 15 áreas como medicina general, familiar y comunitaria, obstetricia, odontología y pediatría, etc.

El mes anterior, desde cuando se flexibilizaron las restricciones a la movilidad, las cifras de la zona 9 del MSP evidencian un incremento de las atenciones en las 16 áreas no relacionadas con el virus. Entre marzo y mayo suman 5 188, mientras que solo en junio se llegó a 9 277 y en lo que va de julio ya hay 5 274.

“En esas unidades barriales hacen lo que pueden, no son suficientes”, apunta el salubrista Fernando Sacoto. En 20 años -asegura- casi no se han creado nuevos centros de salud, cuyo rol ahora es decisivo.

En Calderón -dice- se pasó de 100 000 a 300 000 habitantes en 20 años y la respuesta fue un hospital docente. La idea -señala- es que en un radio de pocos kilómetros de casa, la gente cuente con una unidad de salud. “Así funciona en Costa Rica, por ejemplo”.

Para evitar una pobre reacción, el salubrista señala que se deben fortalecer sistemas de vigilancia epidemiológica de base comunitaria. “Al covid-19 no le ganaremos en los hospitales, se lo debe combatir desde los barrios, identificando a tiempo los casos”.

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