4 de August de 2009 00:00

30 años del Ballet

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Jaime Bejarano

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El Ballet Ecuatoriano de Cámara entró  en su trigésimo año de existencia,  ocasión propicia para recordar a los pioneros en nuestro país de este arte visual que combina estéticamente la danza, la pantomima y la música en pos de narrar y expresar, con mímicos movimientos, una gama de acciones, caracteres, sentimientos, pasiones y percepciones del ser humano.

En el arte escénico  nacional el Ballet Ecuatoriano ha tenido valiosa influencia a través  de los primeros cultores de este género artístico que ha sido interpretado con loable virtuosismo técnico y resaltado por vistosas coreografías, pese al menguado roce internacional de sus primeros balletistas y coreógrafos, así como la escasa popularidad de esta actividad.

Pero posteriores integrantes del Ballet de Cámara contaron con profesores europeos visitantes, como Aline Boux y Serges Couten, de quienes aprendieron los rituales de la danza académica, elementos figurativos y gesticulares, expresividad dactilar, así como motivación dramática, trágica y lírica para sus actuaciones unipersonales y grupales.

Uno de los precursores del  ballet en los escenarios locales fue Marcelo Ordóñez, creador y fundador de la Compañía Nacional de Danza, auspiciada por el entonces Ministerio de Cultura, a la que la dirigió por 15 años consecutivos. Como bailarín profesional de este elenco, Ordóñez fue guiado en sus primeros compases pedestres y ademanes corporales por la diva de la Opera de París, Francoise Alausi. Mas tarde, para ampliar su repertorio dancístico, hizo pasantías en el San Francisco Ballet, en academias de Moscú y París, así como en el Royal Ballet de Londres.

En 1986 decidió residir en París, donde abrió su Atelier didáctico, junto al Convento de los Capucins, para enseñar ballet clásico y neoclásico, bailes contemporáneos, street dances, jazz dances, ritmos latinos, tango estilizado y danzas árabes. Fue, además, Director de la Asociación de Artes Reunidos, una posición laudable para un latinoamericano en Europa.

Años luego, Ordóñez fue invitado a China por la coreógrafa Angeli Huang, de la Beijing Inspirations Culture and Arts, a dictar cursos de coreografía y, también, para el montaje de la obra ‘Las Ilusiones del Sexto Continente’. Annaik Carricano, catedrática de Historia del Arte en la Universidad francesa de Burdeos, cita a Ordóñez como autor de varios coreodramas, mencionando ‘Rencontres’, ‘Rue de Cascades’, ‘Les Fleurs de Gheto’, ‘Metamorphoses’ (alegoría a las Madres argentinas de la Plaza de Mayo), ‘La Fenetre’, ‘Chant d’Amour’, ‘Concerto Grosso’ y ‘Oda a la Primavera’.

El Ballet Ecuatoriano, en la velada del aniversario el 25 de julio, mostró en la Casa de la Cultura la pericia adquirida de sus progenitores, pero además un esperanzado presagio de un lúcido futuro.

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