Atardecer en la Reserva Faunística de El Cuyabeno. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Atardecer en la Reserva Faunística Cuyabeno. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El Cuyabeno es la joya biodiversa de la Amazonía

Redacción Viajar (I)

Si lo que busca es aventurarse dentro de flora y fauna exótica en lugares donde pueda admirarse de las maravillas de la naturaleza, la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno debe estar en su agenda de destinos.

Ubicada en la provincia de Sucumbíos, noreste de la Región Amazónica de Ecuador, en este lugar que comprende un área es de 590 112 hectáreas, habitan más de 550 especies diferentes de aves, 60 especies de orquídeas, más de 350 especies de peces, 10 especies de monos, una gran variedad de reptiles como anacondas, caimanes y tortugas de río. Asimismo, aquí habitan 12 000 especies de plantas descubiertas dentro de la reserva, las cuales conviven con especies de mamíferos como el Tapir (Tapirus terrestris).

El Cuyabeno es, además, el hogar de especies raras como el mítico delfín rosado de río, el Hoatzin o águila de la región, el cual mide hasta 66 centímetros de estatura y la apertura de sus alas alcanza hasta los 243 cm de extensión.

La variedad de especies que posee este sistema lacustre compuesto por 13 lagunas, ríos y un bosque tropical inundado y otro semi inundado, hacen que este territorio marque un récord, por los más altos niveles de biodiversidad que registra en comparación al mundo, junto al Parque Nacional Yasuní.

Navegando por las lagunas del Cuyabeno. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Navegando por las lagunas del Cuyabeno. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El Cuyabeno posee dos estaciones climáticas en el año. La época de lluvia, entre marzo y agosto; y la temporada seca, entre septiembre y febrero. En esta última existen lluvias esporádicas, debido a que se trata de un bosque lluvioso tropical.

Durante la temporada de lluvias, miles de hectáreas de bosque nativo se inundan formando El Dorado, con un número estimado de 350 especies de peces, dos especies de caimanes, boas y anacondas, y un sinnúmero de ranas y sapos que cantan sus conciertos interminables. Los delfines rosados han sido vistos nadando en los bosques inundados, ya que siguen a los peces.

Un delfín rosado pasea por la Reserva Faunística del Cuyabeno. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Un delfín rosado pasea por la Reserva Faunística Cuyabeno. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

El Cuyabeno fue decretada como reserva en 1979, bajo el contexto de la creación de un sistema de áreas naturales protegidas en el Ecuador, con base en un estudio de la FAO de 1976. Inicialmente tenía una dimensión de 155 000 ha.

Llegar a esta Reserva no es fácil, debido a que pertenece al Sistema Nacional de Áreas Protegidas y muy pocos Operadores de Turismo están calificados para trabajar en esta zona.

Si accede por tierra, debe tomar la ruta Lago AgrioTarapoaTipishca, en la Amazonía, para luego dirigirse hacia el puente del río Cuyabeno e iniciar un viaje de más de dos horas hacia las lagunas del Cuyabeno.

Selva adentro, usted puede acceder a varias comunidades indígenas que conservan aún sus tradiciones ancestrales, entre ellas, la ingesta de la bebida ayahuasca, un ritual que a decir de los shamanes, permite llegar a un estado en el cual la persona llega a tener visiones, emociones diversas y procesos de catarsis, sobre un problema que lo esté aquejando.

El costo del viaje depende del tour que decida elegir, pero su precio promedio va desde los USD 310 en adelante, por persona. Si se anima a viajar a este destino, lo recomendable es llevar ropa con manga larga y pantalones largos y, sobre todo, disfrutar de desconectarse del ruido de la ciudad y maravillarse con los paisajes que se dibujan en los amaneceres y atardeceres.

Los paisajes que se dibujan en los amaneceres y atardeceres en la Reserva Faunística Cuyabeno. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Los paisajes que se dibujan en los amaneceres y atardeceres en la Reserva Faunística Cuyabeno. Foto: Archivo / EL COMERCIO