25 de mayo de 2016 14:07

Virgilio Valero aborda a la máscara en una exposición

Virgilio Antonio Valero en la Sala Araceli Gilbert, que acoge su exposición de pinturas, ‘TranSito 16’. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Virgilio Antonio Valero en la Sala Araceli Gilbert, que acoge su exposición de pinturas, ‘TranSito 16’. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García

El rostro, la máscara, el monstruo y la identidad están presentes en las diez obras de la exposición ‘TranSito 16’, del artista plástico Virgilio Valero, quien con una tradición escénica en el teatro ha mudado los recursos estéticos de las tablas al lienzo.

Las nueve pinturas sobre lienzo o tabla, y una intervención por computador, se exhibirán hasta el próximo 31 de mayo en la sala Araceli Gilbert de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas.

El título de la muestra, ‘TranSito 16’ (sin tilde) alude al gesto de viajar, de recorrer, de elegir itinerarios o dejarse llevar por sus desvíos, explica Valero, actor fundador y codirector de la compañía Teatro Ensayo Gestus. “Creo que el camino es el objetivo, el medio y el fin del artista”, dice.

Valero toma elementos de la nueva figuración, lo informal, lo “neoatávico” y experimental para la confección de un conjunto de iconografías basadas en máscaras de fiestas indígenas (como en el caso de las obras 'Krnaball' o 'Mutante'). Y en 'Identidad' funde en una tela rasgos de un mono, una iguana y un papagayo, animales relacionados con la guayaquileñidad.

“El tema del rostro y la máscara está relacionado a preguntas íntimas sobre de qué estamos compuestos, nuestra fórmulas de relación con los demás y los rostros que ordenamos de acuerdo a la situación”, explicó el artista, profesor de la Universidad Católica y la Universidad Casa Grande, en Guayaquil. “No significa que nos encubrimos, más bien sorteamos y reelaboramos lo que somos a través de la máscara”.

Una buena parte de las piezas son polípticos, compuestas de módulos de tela o madera unidos en una sola obra. 'Krnaball', cuyas máscaras están reelaboradas con texturas y elementos como arena, lleva inscritas coplas que se cantan en los carnavales. "La vida es una ilusión, un momentáneo placer, un relámpago que pasa para nunca más volver", dice una de las inscripciones.

'Actantes', otra de las obras, también una pieza compuesta por nueve pequeños dibujos trabajados en computador. Los colores pasteles y estridentes, deudores del arte pop, contrastan con los de las pinturas, dominadas por ocres, tierras, rojos óxido, chocolates...

Valero fotografió a compañeros de escena y reelaboró con herramientas digitales sus rostros, hasta dotarlos de una apariencia casi animal. Los “álter egos” de Bernardo Menéndez, Azucena Mora, Marina Salvarezza, Alfonsina Solines o Livia León (+) se asoman a la exposición, casi irreconocibles, en un homenaje.

"Estas máscaras van más allá de la mímesis del gesto que uno puede realizar en escena, la traspasan", apuntó Valero, que exhibe su producción plástica de los últimos tres años. “Todo el mundo es un teatro, también en la vida participamos de esa teatralidad”.

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