12 de junio de 2016 00:00

¿El ‘trabajo de por vida’ finaliza?

La OIT destaca al teletrabajo como una oportunidad y permite que los empleadores ahorren dinero en el consumo de energía, bienes inmuebles y costos de reubicación.

La OIT destaca al teletrabajo como una oportunidad y permite que los empleadores ahorren dinero en el consumo de energía, bienes inmuebles y costos de reubicación.

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Xavier Basantes
Editor (O)

¿Cómo se transformarán los lugares de trabajo? ¿Se crearán empleos o se recortarán? ¿Está desapareciendo el ‘trabajo de por vida’? Todas estas preguntas invitan a reflexionar sobre los riesgos y el impacto social de la ‘industria 4.0’ (IV Revolución Industrial).

Pero no solo esas incógnitas sobre el futuro laboral inquietan. En un artículo publicado por The New York Times se añade otra realidad que plantea escenarios difíciles: “El mundo tiene un problema: demasiados jóvenes”.Al analizar sobre qué pasará con los trabajos del futuro hay estudios que establecen hipótesis y revelan que la incertidumbre es una característica común en estas predicciones laborales. La preocupación llega a tal punto que en la cita anual en Davos realizada a inicios de este año, el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, hizo un llamado a los líderes a que revisen sus políticas para adaptarlas a los cambios que se avecinan.

“Aún no estamos suficientemente preparados para esta cuarta revolución industrial y temo que llegará como un tsunami y transformará todos los sistemas y procesos”, dijo Schwab. En este encuentro se advirtió que en los próximos cinco años, a causa de la automatización de procesos, se perderán al menos siete millones de empleos, en las 17 principales economías del mundo.

De acuerdo con el Departamento de Trabajo de EE.UU., el 65% de los trabajos del futuro aún no se ha inventado. “Pero sí sabemos que lo que está desapareciendo es el ‘trabajo de por vida’”. Actualmente, el mercado muestra que los trabajos más demandados se alinean con las tendencias a nivel tecnológico y demográfico.

El Banco Mundial sostiene que los siete trabajos del futuro son: programador de software, asistente de salud, ingeniero civil, científico de alimentos, ingenieros biomédico, analista estadístico y especialista en seguridad cibernética. Mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo asegura que en el 2050 habrá en América Latina y el Caribe el triple de adultos mayores que ahora, con una mayor esperanza de vida y mayores necesidades de atención, por lo que las previsiones de desarrollo laboral apuntan hacia ese segmento.

¿Cómo podemos preparar a trabajadores para empleos que aún no existen? En general, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que de cada 10 nuevos empleos en países desarrollados, ocho son para trabajadores del conocimiento (profesionales con capacidades técnicas, formación práctica, habilidades directivas y espíritu emprendedor). Por lo tanto, cada persona debe seguir invirtiendo en educación y en formación, en esquemas de capacitación continua. La educación ya no termina al acabar la escuela, sino que los trabajadores del futuro tendrán que actualizarse permanentemente para atender los cambios del mundo laboral.

La automatización afectará sobre todo a profesiones que incluyen tareas repetitivas, como operadores telefónicos, cajeros de supermercados, trabajos administrativos y lo que tenga que ver con el transporte y la logística. En cambio surgirán oportunidades (según el Foro Económico serán dos millones de empleos en cinco años), en las áreas de inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D.

¿Esta cantidad es suficiente para atender la demanda de millones de jóvenes en el mundo que se incorporan al mercado laboral? A simple vista, no. Una cuarta parte de la humanidad son jóvenes (entre 10 y 24 años). La gran mayoría vive en el mundo en desarrollo, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

India es un ejemplo de esa presión laboral. Cada mes, casi un millón de jóvenes de ese país cumple 18 años (la mayoría de edad); ellos van en busca de trabajo, en su país o en cualquier parte del mundo. Cada año, el país debe crear entre 12 y 17 millones de empleos.

A escala mundial, los trabajadores jóvenes están en una situación precaria. Dos de cada cinco ocupan estos puestos de trabajo mal pagados que no pueden escapar de la pobreza, según cifras publicadas recientemente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el mundo en desarrollo, la mayoría de jóvenes tienen trabajos que son esporádicos, mal pagados y no ofrecen ninguna protección legal.

El desempleo juvenil es notable en los países más ricos. En Europa, es del 25%, no solo a causa de una economía estancada, sino que muchos jóvenes no tienen las habilidades para los puestos de trabajo disponibles, desde electricistas a ayudantes de la salud. Mientras que en EE.UU., un 17% de las personas entre las edades de 16 y 29 años, ni estudia ni trabaja.

En medio de este panorama, la OIT lanzó en febrero la Iniciativa Mundial sobre trabajo decente para jóvenes. Es una alianza entre gobiernos, el sistema de la ONU, empresa, academia, organizaciones y otros grupos para intensificar la creación de oportunidades.

Las que llegan
Consultor Big Data y procesamiento de información.
Arquitecto informático; abogados matemáticos.
Neuropsicólogo  industrial; técnicos sociosanitarios.
Expertos en 3D   para restauración y arqueología.
Científicos de alimentos; ingenieros biomédicos.

Las que se van

Educación y formación; gestión y administración.
Manufactura  y producción; además, construcción.
Arte, diversión, medios, abogacía, mantenimiento.
Operarios de maquinaria (perforación, ensamblaje).
Operadores telefónicos, cajeros de supermercados...

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