17 de junio de 2016 19:00

Una polémica válvula 'aspira' la comida del estómago

Un estudio descubrió un tipo de células nerviosas que controlan la conducta de alimentación en los ratones. Esto podría ser un significante avance para tratar la obesidad en los humanos. Foto: Cuenta de Flickr de  Tony Alter

La FDA aprobó el uso de AspireAssist, un mecanismo capaz de extraer el 30% de las calorías consumidas. Detalles de un dispositivo tan novedoso como cuestionado.

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Infobae - Red de Noticias Albavisión

La epidemia de obesidad es un hecho en la mayoría de los países del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas debido a este mal.

Ante este escenario, en una nueva tentativa por frenar el fenómeno, que parece irreversible, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó una revolucionaria válvula capaz de extraer alimentos de las personas directamente desde el estómago.

Para comenzar, debe tenerse en cuenta que el AspireAssist no está habilitado para cualquier persona que quiera perder unos kilos de más.

Es un tratamiento contra la obesidad que hace uso de una sonda insertada quirúrgicamente, por lo que sólo el personal médico estará capacitado para ponerlo en práctica.

Además, únicamente se podrá utilizar en aquellas personas que cumplan tres requisitos primordiales: tienen que ser mayores de 22 años, poseer un índice de masa corporal entre 35 y 55 superior a lo recomendado y que hayan fracasado con los tratamientos de pérdida de peso no quirúrgicos.

Este revolucionario invento está pensado para ser activado unos 20 o 30 minutos después de las comidas. Y será el propio paciente quien deberá conectar todos los utensilios del AspireAssist y luego podrá deshacerse de los desechos.

Tras considerar que la válvula "es una medida cuasi de emergencia para evitar la absorción de determinada cantidad de alimentos en pacientes con sobrenutrición", Ravenna evaluó: "En una primera etapa puede funcionar, pero a posteriori si no se hace un trabajo de cambio de hábitos la lógica indica que la persona va a volver a engordar".

"Los métodos mecánicos tarde o temprano se tienen que repetir si no hay un real cambio de mentalidad en el paciente", puntualizó el especialista, quien calificó la aprobación de la FDA como "una medida desesperada frente a una patología desesperante".

"Vivir tipo Robocop es un desafío negativo para el hombre -consideró-. Si no se hacen cambios de manera concienzuda en la industria alimentaria para revertir la epidemia, la enfermedad va a ser la norma".

Y finalizó: "Lógicamente alguna medida hay que tomar, primero fueron medicamentos, luego operaciones que dejan de ser útiles frente al descontrol de comida. Esto es resultado de una generación que muta hacia la gordura".

Ficha técnica de un dispositivo polémico y prometedor

El dispositivo tiene una vida útil de 115 ciclos, unas cinco semanas de tratamiento, y después necesitará ser reemplazado por otro. Para que funcione correctamente se recomienda que el paciente mastique a conciencia los alimentos para que el tubo no se bloquee con trozos de comida.

Durante el ensayo clínico de AspireAssist, proporcionado a la FDA, se hicieron pruebas con 170 personas. Unas 110 de ellas tenían el dispositivo instalado y las restantes empleaban otros sistemas de pérdida de peso. El resultado tras un año de comparación fue que los que tenían la válvula habían perdido un 12,1% de su peso corporal total, mientras que los otros pacientes sólo 3,6%.

Aunque la FDA haya aprobado el invento, alertan también de los problemas ocasionales que puede provocar como indigestión, náuseas, vómitos, estreñimiento o episodios de diarrea. Además, hay una larga lista de riesgos en la colocación quirúrgica del tubo gástrico que van desde un dolor de garganta hasta probabilidades de muerte.

Por otro lado, no estará disponible para personas con hipertensión, bulimia, empacho, embarazo, enfermedad inflamatoria intestinal, úlceras estomacales o pacientes con antecedentes de enfermedades pulmonares, cardiovasculares o dolores abdominales crónicos.

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