26 de marzo de 2016 00:00

El Urkukunapak Wasi, un hotel con concepto andino

Se emplaza en la comunidad  La Moya, Chimborazo. Su construcción usó técnicas antiguas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

Se emplaza en la comunidad La Moya, Chimborazo. Su construcción usó técnicas antiguas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

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Cristina Márquez
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Un centro comunitario abandonado por varias décadas se convirtió en el mayor atractivo de la comunidad La Moya, situada en las faldas del Chimborazo. Los habitantes del lugar lo transformaron en un hotel restaurante que resalta el estilo andino.

La estructura de dos plantas y 150 m² de construcción incluye una cocina, un restaurante y tres habitaciones, con capacidad para alojar a 16 personas. El diseño arquitectónico y la decoración están inspirados en la forma de vida de los nativos y la cosmovisión andina.

El sitio se inauguró en febrero pasado y se denominó Urkukunapak Wasi, un término kichwa que significa ‘La casa de las montañas’. Por la ubicación de la comunidad, el concepto del hotel-restaurante está ligado a la historia de los hieleros del Chimborazo.

En el interior, seis paredes decoradas con las pinturas del artista riobambeño Pablo Sanaguano, relatan la historia de los comuneros que ascendían a los glaciares del coloso para extraer bloques de hielo y comercializarlos en los mercados de la urbe. Ese era el oficio tradicional de los habitantes del sector hasta los años 90.

También se exponen los elementos de las fiestas populares de esa zona, como caretas, instrumentos musicales y prendas originarias. Pero, los objetos artesanales utilizados en las tareas cotidianas y que se usaron en la decoración son lo que más llama la atención de los visitantes.

Las lámparas, por ejemplo, se adaptaron en las yuntas, estructuras de madera para arar, que ya no se utilizaban desde la aparición de las maquinarias agrícolas. También se colocaron las cuerdas tejidas que se usaban para envolver el hielo del Chimborazo.

La decoración de las habitaciones, en cambio, está inspirada en el estilo rústico del campo, pero cuenta con todas las comodidades de la vida moderna. Las paredes son de ladrillo visto y otros tramos están recubiertos de la piedra blanca del páramo.

En el exterior, el punto más atractivo es un horno de leña construido con una técnica antigua. Melaza, piedras volcánicas, bloques de tierra y sal fueron algunos de los materiales que se combinaron en su fabricación.

“La decoración y el estilo constructivo están ligados a los hieleros, porque esa es la historia que vendemos a los turistas”, cuenta José Luis Tene, quien dirigió la construcción de la infraestructura.

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