29 de July de 2013 10:40

El trasplante debe ser la primera opción para combatir la insuficiencia renal

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José María Campistol, nefrólogo español que visitó Ecuador, respondió algunas preguntas sobre el trasplante de riñón.

¿Cómo se determina que una persona necesita un trasplante renal?

En la enfermedad renal crónica llega un momento en el que los riñones funcionan mal y el paciente empeora. Ante esta situación, el médico debe decidir entre trasplantarlo, ponerlo en lista de espera o iniciar las diálisis.

Existen tres alternativas para tratar la insuficiencia renal crónica: la hemodiálisis, la diálisis peritoneal y el trasplante. Lo que está claro es que el trasplante renal es la mejor alternativa para este problema. Las razones son tres: mejora la calidad de vida del paciente, su supervivencia es más larga y el costo económico es menor al de las diálisis.

Los niños que sufren de insuficiencia renal deben tener prioridad para ser trasplantados.

¿Cómo se escoge un  donante?

En España, y creo que también en Ecuador, en principio toda persona puede ser donante. Hay la posibilidad de sacar un carné, pero en la Ley española dice que todo individuo, si no ha expresado lo contrario, es un donante potencial.

A pesar de todo, siempre que se trata de un potencial donante que sufrió un traumatismo o muerte encefálica es fundamental contar con el permiso de la familia. Esta práctica, que me parece correcta, es válida para evitar cualquier inconveniente.

¿Qué sucede con los donantes vivos?

En cuanto al donante vivo, debe existir una relación personal y sanguínea con el receptor, para desarrollar el trasplante.

Este procedimiento tiene tres principios importantes:

  • Es una acto de generosidad y no debe haber nada a cambio de la donación. Pueden darse donaciones entre padres e hijos, abuelos y nietos, entre amigos o parejas.
  • El hecho de la donación no puede suponer ningún riesgo para la persona que da el riñón, respeto a la calidad y expectativas de vida. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que sus riñones funcionan perfectamente y que seguirá igual de bien con uno solo.
  • Es necesario constatar que el donante no le va a transmitir ninguna enfermedad crónica o infecciosa al receptor.

¿Se puede vivir igual con un solo riñón?

Una persona puede vivir con un riñón perfectamente. De hecho hay quienes nacen solo con uno de estos órganos. Se calcula que entre el 1 y el 2% de la población nace con un solo riñón y no tienen ningún inconveniente.

Antes del trasplante hay que revisar que no exista ninguna enfermedad que pueda lesionar el riñón. El donante no debe sufrir hipertensión, diabetes o tener un sobrepeso importante.

¿Cómo se maneja el criterio de compatibilidad en este proceso?

La cuestión de la compatibilidad es importante. Actualmente, gracias a la medicación inmunosupresora, pasó a ser secundaria. Obviamente si hay una muy buena compatibilidad (entre familiares) los resultados son mejores. Pero entre parejas que tienen una compatibilidad emocional mayor que la sanguínea, los resultados son bastante buenos.

Es fundamental tenerla en cuenta en casos complicados como el de personas que atraviesan el segundo o tercer trasplante, pero es algo que se puede resolver con fármacos.

El trasplante renal, ¿es una intervención sencilla?

Es una cirugía mayor, que tiene su complejidad y que hay que hacerla correctamente. El no tener problemas quirúrgicos garantiza los resultados a corto y largo plazo. La sencillez dependerá de la experiencia de los cirujanos que realicen el trasplante.

¿Cuáles son las contraindicaciones en esta técnica?

Las contraindicaciones son tres:

  • Tener una enfermedad activa como cáncer o algún padecimiento infeccioso.
  • Que paciente que tenga algún trastorno psicológico, que dificulte la comprensión o la toma de medicamentos.
  • Las expectativas de vida del paciente no deben ser menores a tres años.

¿Cuáles son los cuidados pos operatorios?

El paciente requiere cuidados en la parte quirúrgica. Además de implementar medidas de higiene y un plan de alimentación. La toma de medicación inmunosupresora y la profilaxis antibiótica son fundamentales en esta etapa.

Después de  15 días, el paciente se va a casa y a los tres meses puede seguir su vida normal, sin descuidar su alimentación, su salud física y los controles periódicos con el especialista.

La estancia media del donante es de tres días. Desde hace dos años, los cirujanos emplean técnicas más avanzadas. En el caso de las mujeres, hacen una nefrectomía transvaginal (sacan el riñón por la vagina, como si fuera un parto) con la ayuda de la laparoscopia. Esto permite que el tiempo de recuperación sea más rápido y que no haya cicatrices.

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