5 de May de 2010 00:00

Tragedia ecológica en el Golfo de México

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Luisiana.

Los especialistas aseguran que este es el derrame más grande de la historia en el Golfo de México. Los más de 5 000 barriles de crudo diarios que se riegan en el mar ponen en grave peligro a cientos de especies como el atún de aleta azul, tortugas marinas, seis tipos de ballenas, aves, entre otras.

El impacto ambiental pondrá en riesgo ecosistemas y una gran variedad de especies en peligro de extinción. Esa es la conclusión de un análisis hecho por Greenpeace y otras organizaciones tras el derrame ocurrido el pasado 22 de abril frente a las costas de Luisiana, Estados Unidos.

El atún de aleta azul, en estado crítico de conservación, está en plena temporada de apareamiento. Además cuatro especies de tortugas marinas están a punto de empezar su época de desove. También hay mamíferos marinos en riesgo, como delfines, manatíes y nutrias de río.

Kevin Koning, director técnico de Conservación Internacional en Ecuador y nativo de California, asegura que todas las especies afectadas son de gran importancia. A parte de las especies que habitan en el mar, muchas aves pueden estar en riesgo. Igual que una cantidad de Áreas Importantes para las Aves, seleccionadas por la Sociedad Nacional Audubon. Estas incluyen los sitios de anidación de varias especies, incluso del alcatraz, que recién el año pasado logró superar el peligro de extinción. También pueden ser afectados directamente el ostrero americano y el chorlito wilson.

A su vez, Greenpeace detalló que la región tiene una importante zona de humedales que constituyen el hábitat de tres cuartas partes de todas las aves acuáticas que migran vía EE.UU. Entre ellas están el pelícano marrón, ave insignia de Luisiana.

Entre tanto, miles de familias que dependen de la pesca en los estados de Luisiana, Alabama, Misisipi y Florida temen que el crudo vertido acabe con la vida marina. Hoy está suspendida la actividad pesquera en una franja de más de 17 600 km², entre la desembocadura del Misisipi y la Bahía de Pensacola, en Florida. La medida adoptada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica será por 10 días ante el temor de contaminación.

El golfo de México no es ajeno a los derrames. Tras los huracanes Katrina y Rita, en el 2005, varias plataformas petroleras fueron dañadas, perdidas o se hundieron. En el 2007, vientos de 130 km por hora y olas de hasta ocho metros, hicieron que la plataforma de perforación Usumacinta golpeara al pozo Kab-101. Eso dejó pérdidas humanas y 3 500 barriles de crudo en el mar.

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