27 de junio de 2017 00:00

Técnica del tejido de shigra se mantiene

Las mujeres de la comunidad indígena Salasaka elaboran con hilo de cabuya

Las mujeres de la comunidad indígena Salasaka elaboran con hilo de cabuya. Fotos: Modesto Moreta / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido Intercultural)

La técnica de la confección de las shigras o bolsos tejidos con hilos de cabuya o lana de borrego está en manos de Zoila Masaquiza. La joven de la comunidad Salasaka convirtió en un taller su vivienda.

En un estrecho corredor con gradas de piedra se sienta para dar una a una las puntadas de este bolso. Masaquiza dice que es un legado de su madre, que tiene el mismo nombre. Cuenta que antes sus abuelos y taitas usaban la shigra para almacenar cebada, trigo, quinua, habas, maíz y otros productos con el propósito de que no se dañaran o como semilla para la siembra.

En la actualidad son pocas personas que le dan ese uso en esta actividad. Las jóvenes de esta comunidad localizada en la vía Ambato-Baños en el cantón Pelileo, en Tungurahua, la utilizan como cartera, así como las que llevan las mujeres mestizas.

Masaquiza explica que ahí llevan el celular, el dinero y otros objetos. “En este momento hay un ‘boom’ de las chicas por portarlas. Ellas combinan el bolso con su vestimenta típica, compuestas por anaco negro, blusa blanca bordados y la bayeta; es más, hay madres que enseñan a las niñas a dar las puntadas para confeccionar las shigras. Eso es bueno porque esta técnica no va a desaparecer”.

En el madero del tumbado de la casa de Masaquiza cuelgan algunas shigras de varios tamaños y complicación de figuras. Una de estas bolsas puede costar entre USD 30 y 120. Todo dependerá de la complejidad del trabajo que puede tardar entre 2 y 6 meses.

Masaquiza dedica a diario tres a cuatro horas para dar la forma redondeada a esa prenda. Usa colores verdes, morados, amarillos, azules, verdes, rosados, cafés y más que hagan juego con el color de su vestimenta.

Asegura que los tonos tienen significados y están relacionados con la Pacha Mama (Madre Tierra) y la naturaleza. En las gráficas se plasman figuras como llamas, zig-zag, caracoles y aves. Martha Chango viste elegante con su traje autóctono. “Es una prenda elegante por la combinación de los colores, las figuras y su forma de bolso. Nuestros taitas y abuelos aún la confeccionan y utilizan para guardar los alimentos, especialmente la tonga que llevan en las mingas donde se hace la pampa mesa”.

En noviembre, los salasakas la usan en finados para transportar el pan, el cuy, las papas, el mote y otros alimentos. Chango asegura que es una fecha importante donde se reúne la familia alrededor de la tumba del familiar. Allí comparten hermanos, tíos, sobrinos, nietos y nueras los alimentos en una especie de pampa mesa.

“Como en el pasado, esta técnica la mantienen las mamás y estos conocimientos son trasmitidos a las jóvenes”, comenta Rafael Chiliquinga, investigador de la Cultura Salasaka. Asegura que es una técnica de los pueblos originarios. Los incas fueron quienes imponían en la dominación de las microculturas que había. Antiguamente estaba confeccionada con la fibra de llama o alpaca. “Es una especie de cartera o bolso y que en kichwa se llama shigra”.

Actualmente se unen las puntadas con agujas metálicas, pero en la antigüedad se realizaba con agujas elaboradas con obsidiana y madera. Esta técnica permite desarrollar la motricidad fina. La enseñanza comenzaba a los siete años en la cultura Salaska (Salasaka) mitimae.

Explica que esta prenda lleva la iconografía del Taita Inti o Padre Sol, porque comienza a confeccionarse en círculo y va uniéndose poco a poco, es una técnica como coser, es decir, avanza de abajo hacia arriba.

En cada espacio y dependiendo el modelo se representan las tres dimensiones, los cuatro suyos, los 12 meses del año, los cuatro raymis, el color del arcoíris y el zig-zag que se interpreta como los ríos de las culturas originarias.

En los pueblos y las culturas su confección disminuyó en un 30%. En Salasaka las niñas y adolescentes mantienen esta técnica. La elaboración de una shigra puede demorar de uno a seis meses y depende de la calidad del hilo. “Los bolsos con hilo de cabuya se usaban para almacenar semillas y las de lana en las ceremonias y uso diario, eran prendas delicadas”.

En la vivienda de Betty Pilla hay lana de todos los colores. La joven une las puntadas dando forma a esta prenda cotizada en el mercado, especialmente por los turistas de otros países. Dedica tres horas diarias a elaborar el bolso. Recuerda que su madre Juana, fallecida, le transmitió esos conocimientos y ahora enseña a sus sobrinas esta técnica.

Con ayuda de su abuela realiza todo el proceso de la cabuya para obtener la materia prima. “Eso hace que cuenten más en el mercado. Es una técnica que aún la mantenemos y mis sobrinos continuarán”.

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