20 de April de 2014 00:01

Un planetario móvil ayuda a educar a los niños en Ecuador

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A simple vista parece un globo, pero es un observatorio de astros. Dentro caben hasta 40 niños. El planetario funciona con el aire de un ventilador especial, que no produce mayor ruido. Además es móvil. Puede ser colocado en un parque, cancha, escuela, coliseo...

Es un proyecto que comenzó a finales del 2013, con el ecuatoriano Daniel Ávila a la cabeza. La meta es que los más pequeños aprendan sobre astronomía y se motiven a estudiarla.

El Ministerio de Educación conoció sobre la propuesta y ha mostrado su interés. Lo ve como un instrumento educativo para las escuelas de bajos recursos a escala nacional.

Ávila es propietario de Educadomo en Ecuador. Construyó y diseñó el observatorio.

Él se basó en diseños que se comercializan en países como España, México, Argentina, donde han tenido demanda.

Pero le agregó materiales y tecnología para mejorar su funcionamiento.

El domo (globo) pesa 40 kilos y está hecho de una tela gruesa que evita las filtraciones de luz. Su estructura es semiesférica, ya que debe parecerse a la ­Tierra, para dar un mayor realismo a las proyecciones.

Dentro del inflable hay un proyector analógico y otro digital que reproducen productos audiovisuales con efectos que los hacen más reales. "En el momento en el que el proyector prende la luz halógena, todo lo que está diseñado alrededor del cilindro se plasma en el domo y es visible", explica Ávila.

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El domo utiliza proyectores digitales y analógicos. Con estos se exponen imágenes del espacio. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Montar el globo en una superficie tarda tres minutos. Se lo ha hecho ya en patios de escuelas e incluso en terrazas de centros infantiles. Desinflarlo solo demora unos segundos.

El pasado martes se hizo una demostración en el parque La Carolina, ubicado en el norte de Quito. La estructura llamó la atención de las personas que pasaban por el lugar. Carla Sotomayor se sorprendió al enterarse que el globo gris era un planetario móvil.

Para ella, este tipo de iniciativas son buenas porque los ­niños pueden acceder fácilmente y se divierten.

La tela del planetario tiene una certificación antiflama para la seguridad de los niños. El color es clave para el funciona­miento. El domo gris plata produce una opacidad interior superior al 99%. Esto permite que las proyecciones se visualicen en alta calidad.

Dávila explica que esta estructura solo puede medir entre 5 y 6 metros de diámetro, ya que esta es la distancia focal que puede abarcar el proyector analógico que está dentro.

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