8 de August de 2010 00:00

Dientes de sable usó también sus patas

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Redacción Tecnología, Agencias

El último estudio científico sobre el tigre dientes de sable sugiere que este mamífero utilizó sus extremidades delanteras, además de sus colmillos para atrapar y matar a sus presas.Según la revista PloS One, el tamaño y la forma de dientes caninos de sable los hizo más vulnerables a las fracturas que los gatos que viven hoy en día.

La investigadora Julie Meachen-Samuels, autora del estudio, explicó que los felinos de hoy tienen los caninos alrededor de la sección transversal.

De este modo, soportan las fuerzas en todas las direcciones.

Si la presa está luchando, no importa en qué dirección esté tirando, lo más probable es que los dientes no se rompan.

Por el contrario, los caninos alargados de los felinos dientes de sable eran ovales en la sección transversal, lo cual les hacía más vulnerables a la ruptura que sus primos de dientes cónicos.

Los dientes de sable pudieron haber usado sus musculosas extremidades para inmovilizar la presa y de esta manera proteger sus dientes de una fractura.

Las especies con miembros más largos por lo general tienen huesos más fuertes.

Sin embargo, mientras que los huesos de las piernas del dientes de sable estaban dentro del rango normal, los huesos de sus brazos eran excepcionalmente gruesos para su longitud.

Para el ecuatoriano José Luis Román Carrión, investigador del Museo de Historia Natural Gustavo Garcés, el “felino dientes de sable es uno de los carnívoros más estudiados”.

Estuvo distribuido por toda América y presentó varias especies. En el Ecuador, dice, se encuentra la especie Smilodon fatalis. “Hasta ahora se sabe que este felino no utilizaba sus largos caninos al momento de cazar, sino después de que su presa ya estaba vencida en el suelo”.

Román advierte, además, que presentaba una musculatura destacada en sus extremidades anteriores, lo que le permitía luchar, vencer y tumbar a sus presas que, por lo general, eran de tamaño mediano.

La mordida solamente venía cuando la presa ya estaba vencida y la aplicaba en el cuello, tratando de cortar las arterias y venas que irrigan la cabeza.

Al mirar los fósiles de húmeros, cúbito, radio y garras encontrados en diversos sitios del Ecuador y de otros países, se pueden observar porciones y crestas muy fuertes, donde se insertaban los músculos y ligamentos. Eso prueba una fuerza y un peso bastante considerables.

El grupo de los carnívoros se encuentra en número reducido en la naturaleza, comparado con el grupo de los herbívoros.

“En el registro fósil solamente se conservan unos cuantos. En el caso del felino dientes de sable llama mucho la atención su gran corpulencia y sus dientes característicos, que lo convierten en un mamífero poco común”.

Al presentar estas características llama más la atención el hecho de por qué se extinguió y es una de las tantas preguntas que los paleontólogos buscan responder. En el caso del Ecuador, este mamífero también es poco común, ha sido registrado formalmente solo en tres yacimientos pleistocénicos : en la quebrada Chalán (provincia de Chimborazo, en la península de Santa Elena (Santa Elena) y en Bolívar (Carchi). Sin embargo, también se han mencionado hallazgos no formales en el valle de Quito.

José Luis Román apunta que este animal forma parte de un grupo de mamíferos que llegó desde Norteamérica hace más o menos dos millones de años.

Alteró las condiciones naturales de la fauna que hasta entonces habitaba en Sudamérica.

“Conocer más acerca de él, ayudará a aclarar muchas preguntas acerca de un gran momento en la historia conocido como Gran Intercambio Biótico Americano, responsable de la actual distribución de las especias en América del Sur”.

La investigación desarrollada por la científica Julie Meachen-Samuels aporta nuevos datos al estudio de este carnívoro. Para realizar el estudio, se aplicó rayos X a los huesos de muchos tigres dientes de sable y los compararon con una variedad de felinos actuales.

Esta académica también indagó en investigaciones anteriores que demostraron que los felinos habrían tenido mordeduras relativamente débiles.

Esto descarta el tipo de agresivas dentelladas que muchos cineastas imaginaron. Definir la fuerza de los huesos de las extremidades refuerza la teoría de que los dientes de sable atacaban de forma diferente a como lo hacen los felinos actuales.

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