12 de April de 2015 19:41

La tecnología cambia el recurso pedagógico de los maestros

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Del pizarrón de madera y la tiza de arcilla a las redes sociales y las pantallas táctiles. La tecnología ha marcado los cambios en el perfil del docente ecuatoriano. Y ha sido también aliada en el cambio de un modelo de aprendizaje vertical, a uno más horizontal, que per­mite la interacción entre docentes y estudiantes.

En la educación inicial, por ejemplo, el manejo de las (Tecnologías de la Información y Comunicación) TIC ha permitido que las parvularias trabajen de manera más lúdica con sus alumnos, dice Germania Llerena. Esta licenciada en Parvularia creó El mundo mágico de la comunicación infantil, un proyecto para desarrollar el lenguaje comprensivo.

A través de imágenes que se despliegan en la computadora de forma interactiva, sus alumnos conocen más sobre el mundo animal. Al mismo tiempo -dice Llerena- el uso de las TIC ayuda a mejorar sus niveles de concentración y ­participación.

Para Moisés Logroño, director de la Carrera de Parvularia de la Universidad Central (UCE), el nuevo perfil del docente de educación inicial está orientado al desarrollo de todas las potencialidades del niño. El maestro parvulario ya no tiene como fin último enseñar a escribir o a leer a sus alumnos. Ahora, a través del juego, del arte y de la tecnología se busca que el niño desarrolle su creatividad y capacidad de reflexión.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC; se registraron 70 754 personas con título de licenciatura en Ciencias de la Educación, en el Ecuador (2012).

En Iberoamérica se han implementado proyectos como The Flipped Class­room, un modelo pedagógico en el que se transfieren ciertos procesos de aprendizaje fuera del aula y se utiliza el tiempo de clase para una participación más activa de los estudiantes a través de preguntas, discusiones y actividades para la exploración y articulación de ideas.

En Ecuador, en cambio, destaca el proyecto Robótica Educativa, el cual da a los estudiantes la oportunidad de aprender con un enfoque pedagógico y centrado en el alumno. Así lo recoge la publicación: ‘TIC en los sistemas de formación docente inicial y continua para la educación básica en América Latina’, de Unicef.

Ahí se señala también que se debe entender a la tecnología no solo como el instrumento, sino como un proceso para lograr nuevas formas de pensar.

“El conocimiento tecnológico es condición necesaria para avanzar, pero no resulta suficiente para innovar. Los docentes requieren hoy conocimientos pedagógicos sobre el uso de las TIC”, reza el informe.

Por eso se ha priorizado en los planes de estudio nacionales el uso de tecnología. Ecuador forma parte de los 51 países que siguen esta línea, según el informe Educación para Todos, de la Unesco.

Alegría Crespo, magíster en Educación y profesora de la Universidad de las Américas (UDLA), sostiene que la implementación de las plataformas virtuales ha incrementado la participación de los estudiantes.Frente a esto, los docentes han tenido que capacitarse para responder a esta nueva educación en la que el docente enseña pero también aprende de sus alumnos.

Los docentes universitarios -dice Crespo- tienen una visión más holística y globalizada de la educación: “El profesor ya no se dedica a dar clases magistrales. Las clases ahora están centradas en el alumno.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación, con el uso de las TIC, el profesor-tutor debe aprender a desempeñar labores de guía y orientador para que el alumno aprenda por sí mismo.

Crespo añade que el uso de las tecnologías por parte de docentes y estudiantes universitarios debe propender  a la generación de líneas de investigación, “a pesar de que la tecnología tiene gran importancia, no se puede dejar  de lado lo enriquecedor del contacto humano. La tecnología es solo una herramienta que aporta al crecimiento ­académico”.

Jeanette Verdesoto coincide con esta idea. Ella es magíster en Artes Visuales y docente de educación secundaria. Agrega que ahora los maestros deben tener una mente abierta al momento de permitir el uso de herramientas tecnológicas dentro y fuera del aula. Ella creó un correo para que sus alumnos de segundo y tercero de Bachillerato compartieran en la Nube información relacionada con la cátedra que dicta.

Sus estudiantes revisan esa información y con base en ella realizan sus deberes. Este trabajo ‘on line’ ha permitido que Verdesoto vea el avance de los deberes y trabajos y al mismo tiempo agregue comentarios de las cosas que se pueden mejorar. “La idea es que alumnos y profesores compartamos conocimientos e información”.

Para Romina Carrasco, experta en Interactividad y Multimedia y catedrática de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), la tecnología es una herramienta que puede apoyar a la educación docente en todas sus etapas. Permite generar espacios dinámicos y lúdicos así como propiciar el trabajo en equipo. La tendencia es que los docentes entablen una relación menos vertical con sus alumnos para compartir el conocimiento.

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