15 de marzo de 2017 00:00

El sueño mejora la calidad de vida

La Organización Mundial de la Salud sugiere a los adultos dormir al menos seis horas. Se duerme dos horas menos desde 1960.

Imagen Referencial. A un niño de entre 4 y 11 meses, por ejemplo, se le sugiere dormir entre 12 y 15 horas. Foto: Ingimage

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Paola Gavilanes
Redactora (I)
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Bajo el lema “Dormir profundamente nutre la vida” se celebrará este viernes 17 de marzo de 2017 el Día Mundial del Sueño, una iniciativa de la Asociación Mundial de Medicina (WASM).

Fue creada con el objetivo de reducir los trastornos del sueño, una epidemia que amenaza la salud y la calidad de vida del 45% de la población mundial.

Esos trastornos se producen, según Gastón Rodríguez, neurólogo del Centro del Sueño, por la disrupción de los ciclos de sueño y por la llegada de nuevos hábitos: jornadas extendidas de trabajo y estudio, por ejemplo. A esa lista añade el estrés y las preocupaciones propias del ser humano.

Jorge Pesantes, especialista en neurología, explica que los ciclos de sueño de una persona duran entre 90 y 120 minutos cada uno. Son entre cinco y siete cada noche y es necesario respetarlos para dormir con calidad. “El sueño reparador debe cumplir con estos requisitos: duración, continuidad y profundidad”, dice.

La sugerencia de la Organización Mundial de la Salud para reducir ese 45% es que los adultos duerman como mínimo, seis horas. En ese tiempo el cuerpo descansa y recobra energías. También se reparan músculos y tejidos.

Reducir las horas de sueño también afecta el humor de las personas y su desempeño en el trabajo, escuela o actividad deportiva.

Las horas de sueño varían dependiendo de la edad de cada individuo, sin embargo, Rodríguez dice que “hay dormilones de corto y de largo plazos” y que lo más importante es que el tiempo de sueño se ajuste a las necesidades de cada persona.

A un niño de entre 4 y 11 meses, por ejemplo, se le sugiere dormir entre 12 y 15 horas. Un adolescente, en cambio, debería dormir entre 8 y 10 horas. Un adulto, según Rodríguez, debería sumar en promedio 8,2 horas de sueño.

Para garantizar ese sueño reparador es importante cumplir con ciertas normas: apagar las luces, los televisores, celulares y la música; mantener una humedad ambiental adecuada; y distribuir de mejor manera las actividades en el día de tal forma que exista tiempo suficiente para recuperar energías.

La falta de sueño también genera dolor de cabeza, cansancio e irritación, según la National Sleep Foundation.

Esta ONG estadounidense aseguró que el número de horas diarias de sueño ha caído en un 25% desde 1960. Dormimos dos horas menos que hace 57 años.

Las personas con un sueño profundo y sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas, según la Sociedad Española de Sueño, que desde inicios de este mes se unió a la celebración del Día Mundial del Sueño, que se recuerda cada 17 de marzo.

Como parte de esta campaña, determinó 10 normas de higiene del sueño para niños de hasta 12 años. Entre ellas están ir a la cama cada noche a la misma hora, evitar la exposición a la luz brillante a la hora de acostarse, evitar comidas pesadas y actividad física vigorosa antes de ir a la cama.

Entre las recomendaciones para los adultos están: evitar ingerir alcohol cuatro horas antes de acostarse, evitar la ingesta de cafeína seis horas antes de acostarse, dormir en un colchón confortable, evitar alimentos pesados, utilizar una temperatura adecuada y mantener la habitación ventilada.

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